Crónica del Primavera Weekender: One Hit Wonder.

Por María José Bernáldez 0

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He empezado y borrado el principio de esta crónica del Primavera Weekender varias veces. No sé ni por dónde empezar a contar todo lo que hemos vivido este fin de semana. A ratos pienso que, en realidad, nunca pasó.

¿La premisa? Tan absurda como interesante: con la excusa de cumplir 20 años, el Primavera Sound lanza el Primavera Weekender, un festival que tendrá lugar en un parque temático medieval los días 8 y 9 de Noviembre, en Benidorm (¡Benidorm!). Un cartel dividido entre novedades y grupos consolidados, todos asociados con la marca del PS. Un regalo para quien tuviera las agallas de acercarse a ver de qué iba a ir el sarao.

Era necesario conseguir el pase de prensa para poder contar qué iba a pasar en este festival. Si has visto el documental del Fyre Festival de Netflix, comprenderéis que quisiéramos contarlo todo de primera mano para cuando vinieran a comprarnos los derechos de este festival, al que llegamos sin tener muy claro ni cómo ni por qué. 

Pero si alguien nos puede comprar esta historia, una vez sucedido todo, es Disney Channel.

Pura fantasía indie (y ex-indie)

crónica primavera weekender 2019
Weyes Blood por Ignacio Sánchez-Suárez

En lo musical, ni un solo pero. ¿Crees que un escenario montado en un lugar en el que normalmente se celebran cenas para ver justas de caballeros va a tener un sonido mediocre? Dale otra vuelta a eso. ¿Cómo que hay arena en uno de los escenarios? Como asmática y hater de tener que estar sacándola de las zapatillas, ni tuve que sacar el ventolín ni vi rastros de ella por ningún lado. ¿De verdad era buena idea poner algo tan íntimo como Weyes Blood el viernes a las 8 de la tarde? De verdad, lo fue.

En lo extramusical, un 10 a los organizadores del regalo. Precios populares ( 6 euros la copa, venga ya, ¿es esto 2005? ), un alojamiento muy cuidado a 5 minutos como máximo de los escenarios, personal amabilísimo, la posibilidad de alojarte puerta con puerta con tus amigos, de cruzarte con los que estarán después sobre el escenario, de volver a ver a todos los crushes que has ido acumulando de festival en festival y llevarte un puñado más para casa.

Muchas horas dándole vueltas a qué contra echarle en cara al festival, pero incluso el único que he encontrado ha sido carne de meme. La comida del buffet libre del Magic Robin Hood lo convierte en el Tragic Robin Food. Salvo, eso sí, las tortitas del desayuno.

Por si a alguien le interesa, de lo musical podemos contar mucho y bien bonito. Con poco más de 1000 personas de público ( recordemos que, por ejemplo, La Riviera tiene uno aforo de 2500 personas ), estar en primera fila era tan fácil como proponérselo.

crónica primavera weekender 2019
Ghost Transmission por Ignacio Sánchez-Suárez

Estando como estábamos en Disneylandia, empezamos viendo a la princesa que no necesita ser salvada. Weyes Blood ha firmado uno de los mejores discos de este año y su directo es un tifón de emociones y potencia. Su propia gira toma el nombre de uno de sus versos más coreados – True love is making a comeback – y anticipa lo que te espera al verla. Con el corazón encogido pero una sonrisa en la cara, cambiamos de registro completamente para acercarnos a ver a Chai, la sonrisa se mantiene, el corazón se expande. Que el futuro de los festivales tiene que pasar por lo que llegue de Asia es más que probable. Para muestra, estas japonesas cuya etiqueta es “garage punk “neo-kawaii” ( he tenido que buscarlo). Aportan una frescura y desparpajo envidiables.

Tras darle unos minutos a Kokoroko, nos decantamos por el lo-fi de Ghost Transmission. En el público se repite un “pues son de Valencia” porque parecen sacados de la Inglaterra más shoegaze. La apisonadora de sonido se expande por las paredes llenas de vidrieras falsas y la experiencia con ellos es sobresaliente. Ojalá, vuelvan a editar algo pronto y podamos verlos más a menudo.

Belle and Sebastian llevaron sus canciones de siempre, su público de siempre y su performance de siempre. No soy muy fan, lo reconozco, pero observé la felicidad ajena desde atrás del todo e hicieron a mucha gente muy feliz. Que para eso esto era Disneylandia.

En el lado opuesto de la línea, Squid. Squid son, desde ya, mi grupo favorito de 2020. Es insultante el talento que derrochan con menos de 25 años. Ya los recomendamos en su día, pero su directo sobrepasa cualquier expectativa. Vientos, cencerros. LCD Soundsystem meets Talking Heads. El público enloquece con Houseplants, la canción generacional de los que sólo conseguimos que nos sobreviva un poto. Ensombrecen, pues, a los Sleaford Mods, planos como la comida del buffet, con una fórmula quizá algo gastada.

Cierra DJ Coco con una divertida sesión de la que al día siguiente pocos recordarán más de cinco canciones. Pero de la que todos echamos de menos el Don’t stop believin’ No nos lo vuelvas a hacer, por favor.

La mañana – tarde del sábado el sentimiento en las cabañas era el mismo “Qué pena que sólo quede un día”

“Madrugamos” para ir a ver a Cigarettes After Sex y consiguen, en una sala tan reducida, crear una atmósfera en la que todo se transforma en blanco y negro. La película noir que montan en directo sale fortalecida con las canciones de su último disco. Y con esa misma oscuridad, llegamos a la arena del foso donde tocan Black Country, New Road. Post punk y jazz van de la mano con ellos. Hay que quedarse con el nombre porque consiguieron revolvernos después de la suavidad del concierto anterior. Sólo tienen dos canciones publicadas, así que habrá que esperar para poder reproducir esa misma sensación en casa.

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Carolina Durante por Ignacio Sánchez-Suárez

Carolina Durante dieron una de las mejores versiones de sí mismos que recuerdo haberles visto. Fue toda una experiencia verlos con amigos que tenían un concepto completamente equivocado del grupo y no se creían lo que estaban viendo. Uno de los mejores directos del panorama nacional actual. Un sonido como una apisonadora. Todos sus miembros en estado de gracia, con atrezzo comprado especialmente para lo medieval y, claro, sus canciones. Himnos para una generación que no es la mía, pero que ojalá lo hubiera sido. 10/10.

Y con la adrenalina en niveles máximos, nos encontramos con el Príncipe Encantado(r) de nuestro cuento Disney. El directo de Juan Wauters es fascinante. Consigue meterte en sus canciones bucle. Consigue que te las aprendas. Que las cantes con él. Como le dé por montar una secta, caemos todos. Hipnóticos alegatos a la vida cotidiana, una sonrisa perpetua. Y una canción, “Guapa”, con la que termina cantando entre el público porque se le escapa de las manos su tiempo de actuación. Pero no será la última vez que se escucha en el festival.

A Primal Scream también decido verlos desde atrás. Me aseguro, además, de ser la última persona del público, para ver todo el cuadro al completo. Bobby Gillespie y su traje rosa. Un setlist lleno de hits. Un público entregadísimo a la causa. Todos bailan. Suena Country Girl, todos cantan. Se abrazan con Movin’ on up porque todos están ya un poco Screamadélicos y Bobby canta y repite, con toda la razón del mundo, que I’m yours, You’re Mine.

Volvemos al escenario justas en la arena para quitarnos el sombrero ante Georgia. Ella sola llenando el escenario y marcándose un concierto con versión de Kate Bush incluida poniendo a todo el mundo a bailar.

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Idles por Ignacio Sánchez-Suárez

Y después llegaron IDLES. En esta casa somos muy de pogo, así que elegimos a Joe Talbot y su pelo rosa fucsia como hada madrina de nuestro cuento. Energía desbordada, un mensaje antifascista muy claro y necesario. Buenas canciones. Espectáculo. Da el 100% en todo lo que hagas, como hacen ellos. Baila, canta hasta quedarte afónico. Lucha por lo que crees. Se acaba la jornada de reflexión, se acaba el festival. Devuelve el golpe con una sonrisa.

Fear leads to panic, panic leads to pain
Pain leads to anger, anger leads to hate

Charly Bliss aportan purpurina y glam tras la descarga eléctrica con bastante éxito. Mura Masa, por su parte, parecen la banda sonora de un anuncio de coches y ni siquiera la genial ‘Lovesick‘ consigue meternos del todo en su propuesta.

Y entonces llegan ellos, los Derby Motoreta’s Burrito Cachimba por los que sabéis que bebemos los vientos. Tocan a las 4 de la mañana. Después de haber tocado esa misma tarde en Castellón. Y nos lanzan un “Habéis aguantado y además tenéis buena cara” con el que quemamos todos -ellos y nosotros- los últimos cartuchos. Talabot pinchará para los últimos héroes una sesión que me cuentan que fue bastante elegante.

Nuestro cuento. Nuestra fantasía se acaba

Vamos desalojando el campamento pero todavía queda tiempo para una última sorpresa, en los títulos de crédito. El check out amenizado por un Juan Wauters que sigue allí, en bucle. Salir de esa magia de recinto cantando a voz en grito el estribillo de Guapa – por qué sera que me gustas tú a mí tanto tanto tanto tanto tanto – refleja la sensación de todo el fin de semana. Pero, recordemos, esto sólo es el principio del 20 aniversario de un Primavera Sound que sabe cómo hacer bien las cosas, cómo fidelizar a un público que puede ser bastante volátil. Ojalá podamos volver a vivir algo así algún día. Ojalá el Primavera Weekender no se repita nunca.

Galería de la crónica del Primavera Weekender

Fotos por Ignacio Sánchez-Suárez.

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