DJ Pastis: la troleada del Primavera Sound 2022

Por Jose A. Rueda 0

El mítico componente del duo makinero Pastis & Buenri ha sido confirmado para la próxima edición del Primavera Sound de Barcelona.

David Álvarez «Pastis» ofrecerá una nostálgica y robusta sesión de DJ en la noche del sábado 11 de junio, durante el segundo fin de semana de este extendido Primavera Sound 2022. Álvarez formó junto a su tocayo David Pàmies el duo Pastis & Buenri, un icono de la música mákina de los noventa, la variante electrónica más execrable de las últimas décadas. La mákina nació al calor de su hermana mayor, el bakalao valenciano: ritmos cochineros de velocidad insufrible que se impusieron en el Turia a principios de los noventa, cuando las discotecas de la ruta abandonaron la synthwave en favor del hardcore centroeuropeo.

La mákina y el bakalao entrañaron los años más turbios del ocio nocturno en España, en los que se extendió el uso de las drogas anfetamínicas durante fiestas multitudinarias que se celebraban principalmente en salas del extrarradio. La inexistente legislación de la época en materias como las horas de cierre o los controles de tráfico resultaron en maratonianas jornadas de baile y decenas de fallecidos, tanto en el asfalto como en camas de hospital.

El propio David Pastis era un consabido usuario de las llamadas drogas de diseño —las pastillas a las que alude su apodo— hasta el punto de que en 2017 pidió públicamente ayuda para superar su adicción en este vídeo junto al también mito makinero Nando Dixcontrol:

La confirmación de DJ Pastis en el Primavera Sound manifiesta el espíritu heterogéneo del evento que, con el indie rock de las últimas cuatro décadas como tronco, abarca los más diversos géneros musicales en todas sus ramificaciones. También es un festival muy dado a este tipo de reivindicaciones. El capital cultural —esto es, el prestigio— acumulado en sus 25 ediciones les permite dignificar para la audiencia hípster sonidos como el rock duro de Motörhead (edición de 2006), el rap old school de Public Enemy (edición de 2008), el tropicalismo de Caetano Veloso (edición de 2014) o la música clásica del malogrado Jóhann Jóhannsson (que falleció tres meses antes de actuar en el festival de 2018).

En los últimos tiempos —desde que el evento dio un considerable estirón en espacio, presupuesto y cartel— estas reivindicaciones han abarcado géneros musicales completos, nutriendo de metal y heavy metal la programación de 2012 —con Napalm Death, Mayhem, Godflesh o los Wolves in the Throne Room— y de trap y reggaetón las últimas ediciones —J Balvin lo petó en 2019 y Bad Bunny lo habría hecho en 2020 o 2021 si la covid lo hubiera permitido—.

Cierto es que algunas de estas apuestas han olido a jugarreta comercial. A provocación fácil para llamar la atención de medios generalistas, como fue el concierto de Los Chichos en 2016 que, por mucho respeto que merezca la rumba psico-funk española de los setenta, la presencia de un trío impostado —desde que murió Jeros nadie se cree a Emilio González Jr. como «el del medio de Los Chichos»— y con músicos asignados por la compañía multinacional de turno —al estilo de cualquier producto pop mainstream— no encaja en un festival de selección musical refinada como Primavera Sound.

La actuación de DJ Pastis cuesta imaginarla como una manera de ennoblecer el movimiento makinero de los años noventa. A lo sumo, esta electrónica poligonera podría simbolizar una suerte de trap de antaño, por sus semejanzas en cuanto al estigma arrabalero, las vestimentas deportivas, los coches tuneados y la juventud autodestructiva. Pero es mucho más probable que se trate de otra táctica provocativa para ganar publicidad extra. ¿Ha caído El Enano Rabioso en la trampa? Sin duda.

Foto de portada: Aleix P.