Dos noches consecutivas para tocar esas 69 canciones.

Stephin Merritt y sus The Magnetic Fields volverán a nuestro país tras su gira del pasado otoño. La excusa no es otra que celebrar en directo el 25 aniversario de 69 Love Songs, su icónico trabajo de 1999.

Con una reducida gira europea que solo pasará por ocho ciudades, el grupo ha confirmado su paso por la sala Paral·lel 62 de Barcelona para interpretar sus 69 canciones de amor repartidas en dos noches. Las citas en cuestión serán el miércoles 4 y el jueves 5 de septiembre. Las entradas para estos dos conciertos de The Magnetic Fields en Barcelona están a la venta en DICE a un precio de 40 euros más gastos de distribución para un único concierto y de 60 euros más gastos de distribución para los dos.

Rocío Mesa dirige el videoclip del single.

Curro Morales (ex líder de Califato ¾, líder de Narco y S Curro) y Rosana Pappalardo (ex Califato ¾) presentan su nuevo proyecto conjunto Salvar Doñana con “Amanecer”. Pop con actitud punk y un aire flamenco es lo que encontramos en su carta de presentación cuyo videoclip oficial viene con la firma de Rocío Mesa, directora granadina que en 2022 estrenó Secaderos.

Salvar Doñana – “Amanecer”

2023 acabó con una necesidad creada para 2024. Una necesidad que no tardó en ser satisfecha pues el regreso de Nudozurdo no tardó en ser algo real. Era más que esa primera canción, “Angel Genetics“, o los adelantos que le sucedieron, porque el 11 de enero salió Clarividencia (Sonido Muchacho, 2024). Un disco firme, con una atmósfera desconcertante y unas letras que son el vivo reflejo de Leo Mateos, de su universo de emociones tan incómodas como sugerentes.

¿Qué hay detrás de esas ocho nuevas canciones de Nudozurdo? Leo Mateos nos lo desvela a través de estas preguntas que le enviamos:

Es inevitable no remontarse a antes de la pandemia, cuando tus planes eran autoeditarte e ir descubriendo poco a poco las canciones que creabas en solitario. ¿Cómo surgió esa idea?

Poco a poco. Llevaba mucho tiempo trabajando en equipo, en una banda, en un sello grande, etc… y necesitaba hacerlo todo a mi aire.

Sin embargo, tras la experiencia de Demasiado Bellos Para Ser Esclavos has decidido retomar Nudozurdo. ¿Cómo fue el defender el proyecto con tu propio nombre? ¿Cuándo decidiste que debías volver a ese proyecto que se despidió?

En directo no hay muchas diferencias con respecto a Nudozurdo. A la hora de grabar sí que es diferente porque lo hago yo casi todo. Hace un año y medio empecé a gestar la vuelta de Nudozurdo. Podría decirse que fue un tiempo de barbecho para todo lo relacionado con Nudozurdo.

Curiosamente, en esta nueva etapa de Nudozurdo estás acompañado por los mismos músicos con los que tocabas en directo, incluso Svali a la hora de grabar los coros en el disco. ¿Han tenido algo que ver en la decisión del regreso? ¿Qué han aportado?

Sí. La energía de la banda preparando Demasiados Bellos Para Ser Esclavos, los conciertos y una nueva vitalidad me hicieron pensar en las cosas que podíamos hacer juntos.

De todas formas, no es una formación absolutamente nueva: Jorge Fuertes ya estaba en los primeros discos e incluso en el vídeo de «Angel Genetics»  se ve a César de Mosteyrín al piano. ¿También estará él en los directos?

El teclista es Sam Davidson, no César de Mosteyrín ¡aunque se parecen bastante! Es uno de los músicos que nos ha ayudado con las teclas. En el bolo de Madrid lo tendremos como artista invitado.

«Angel Genetics» es la canción con la que se anunció el regreso de Nudozurdo pero curiosamente no está dentro de todos los formatos de Clarividencia: forma parte de un EP que está incluido en el vinilo deluxe. ¿Cómo surgió esta idea? ¿Es de alguna forma una reivindicación del formato físico, de ir más allá de los singles y escuchar el disco al completo?

Eso es. Queríamos un disco de principio a fin que entrara en un vinilo. Nuestras canciones suelen ser largas así que hubo que dejar canciones fuera. De todas formas acabarán todas dentro de un formato deluxe en digital también.

También es cierto que «Angel Genetics» parece diferenciarse del resto de las canciones del disco, no sonoramente sino en cuanto a la temática, a la sensación que deja. ¿Se juega con la sensación idílica de lo que nos espera? ¿Se presenta un escenario que no estará en las siguientes ocho canciones?

Creo que eso ha sido más casual. “Angel Genetics” es la única canción de las sesiones de Tara Motor Hembra que he recuperado, aunque le hemos dado una nueva piel. Al sello le pareció buena idea como single y lo dejamos así.

Hablo de lo idílico porque una vez escuchado el disco, la sensación que queda es que vivimos en una distopía. ¿De alguna manera es lo que se quiere presentar? Después de varias escuchas me queda la sensación de que es el capítulo previo a Rompenieves de Legrand y Rochette, o que incluso parece estar conectado con El descenso de Caliza.

Puede que tenga algo de distópico. De un profundo desencanto pero al mismo tiempo rodeado de mucha belleza. Con las letras quería ahondar en la desorientación, en la confusión de la realidad y su complejidad. Como un volcán que es inexplicable, aterrador y hermoso al mismo tiempo.

¿Podríamos decir que Clarividencia tiene algo de fábula ecologista? Si establecemos campos semánticos en las canciones, la naturaleza parece enfrentarse a lo industrial.

Sí, aunque en un plano más general sería a cualquier agresión a la naturaleza. Lo cual incluye lo que los humanos nos hacemos entre nosotros mismos. Vivimos una etapa de supercompetencia. Los problemas de salud mental arrancan ahí. Es un problema numérico también. Es difícil crear sociedades, libres, justas o con capacidad crítica con poblaciones gigantescas.

De hecho, incluso se podría ir más allá y crear una suerte de mapa, que traza una huida del centro hacia espacios serenos como Torimbia, en «Soledad / Clarividencia» o Crevillente en «Crevillente / La industria del sueño». Aunque no lo mencionas, ¿podemos decir que Madrid se ha convertido en una ciudad hostil, en esa especie de escenario infernal que reflejas?

Es una realidad. Está ahí. Pero como tú dices también hay paisajes sosegados y momentos históricos. Aún así las ciudades me siguen fascinando. Es una costra humana vital y vivir en ellas nos convierte en superhéroes de nuestro propio tiempo.

Tras escuchar «Lo que ocultan las amazónicas» parece encontrarse la ‘causa’, la sinécdoque del problema: las urbanizaciones de los más acomodados, que muchas veces es la aspiración vital de mucha gente. ¿Cuánto tiene que ver el egoísmo y la comodidad en el cambio climático?

Cada vez nos bunquerizamos más. Es un sistema donde el espejo se deforma sin ningún tipo de rubor. Nos estamos atomizando más y más. Familia, pareja, algún amigo y poco más. Con el resto el intercambio cada vez es más pobre. Es un sistema que favorece la desigualdad. El anonimato tiene eso.

Las canciones parecen estar dispuestas, tanto sonora como temáticamente, de los escenarios más agresivos hacia otros más sosegados. Pero no hay final feliz, pues «Cripto Mundi» puede tener muchos significados paralelos. Hay mentiras bien hechas, hay ansiedad… ¿Es donde estamos? ¿Es una lucha sin recorrido?

No lo sé. La humanidad parece que avanza y después retrocede. Quiero pensar que hay luz al final del camino. Pero es una época un tanto oscura y un poco peligrosa para nuestra propia supervivencia.

Para cerrar, el título del disco es Clarividencia. ¿Es por la capacidad que tiene de distinguir la realidad, todo lo que hay dentro de ella?

Puede ser. Creo que es un nombre que sintetizaba bien el momento.

Está relacionado con la vuelta de la banda. Hay algo de magia, premonición y ofrenda en este disco que tiene que ver con la ultrarrealidad que se esconde detrás de las cosas.

Fotografía de portada: Sergio Albert

También ha anunciando las primeras fechas de su gira de presentación

Si con “Painting Colors” teníamos la sorpresa de que Bigott estaba de vuelta, con nuevas canciones, “Back to Nowhere” nos provoca un ansia sana, queremos más. Porque otra vez nos demuestra su capacidad para ir más allá del tiempo y del estilo, con un enérgico tema en el que el ritmo de sus guitarras y batería parecen llevarte hacia finales de los 70. Una referencia que va mucho más allá, pues la personalidad creativa del artista está allí, reconocible y contagiosa.

¿Qué será lo próximo? Esta primavera saldrá su disco y no tendremos que esperar demasiado tiempo. Bigott comenzará a presentar sus nuevas canciones en primavera y verano. Y esto no es nada: aún quedan muchas más fechas por confirmar:

*5 abril: MADRID (Clamores) – entradas
*6 abril:  SALAMANCA (La chica de ayer) – entradas
*18 abril: LUGO (Clavicémbalo) – entradas
*19 abril: VIGO (Radar Estudios) – entradas
*20 abril: FERROL (Ruido) – entradas
*23 mayo: ZAMORA (Avalon) – entradas
*24 mayo: LEÓN (Babylon) – entradas
*25 mayo: OVIEDO (Gong) – entradas
*31 mayo: ZARAGOZA (Las Armas) – entradas
*13 junio: MURCIA (La Yesería) – entradas
*14 junio: GRANADA (Planta Baja) – entradas
*15 junio: SEVILLA (Sala X) – entradas
*28 junio: BARCELONA (Vol) – entradas
*29 junio: TARRAGONA (Zero) – entradas
*30 junio: VIC (Jazz Cava) – entrada gratis hasta completar aforo

Ya están a la venta las entradas

Después de las últimas confirmaciones, la siguiente pregunta era inevitable: ¿pero cómo se iban a colocar esos 42 nombres? ¿Cómo sería el CanelaParty 2024 por días? Porque hay nombres tan potentes que si se juntaran podríamos acabar entre exhaustos y con síndrome de Stendhal. Y así ha pasado, porque cuesta imaginarse cómo acabaremos…

O si aún te lo estabas pensando, porque lo mismo preferías apostar por sólo un día, así ha quedado (aunque te costará decidirte):

Miércoles 21 de agosto

  • Los Punsetes
  • Monteperdido
  • Adiós Amores
  • Deeper
  • La Plata
  • La Culpa
  • Amigas Íntimas
  • The Tubs

Jueves 22 de agosto

  • Curtis Harding
  • Protomartyr
  • Big Thief
  • Viva Belgrado
  • Slift
  • Fin del Mundo
  • bar italia
  • Israel Fernández & Frente Abierto
  • Margarita Quebrada
  • Meeky

Viernes 23 de agosto

  • Lisabö
  • Metz
  • Gilla Band
  • Militarie Gun
  • White Reaper
  • Joyce Manor
  • Standstill
  • Wednesday
  • Dame Area
  • Finale
  • Orina

Sábado 24 de agosto

  • Triángulo de Amor Bizarro
  • Superchunk
  • Shannon and The Clams
  • Cala Vento
  • Yawners
  • Show Me The Body
  • Snõõper
  • Crack Cloud
  • VVV [Trippin’You]
  • Ibibio Sound Machine
  • Home Front
  • Sheer Mag
  • Prison Affair

El último tramo de abonos continúa a la venta en wegow, a 99€ + gastos de gestión. Allí mismo están a la venta las entradas de día del CanelaParty 2024, a unos precios más que atractivos: el jueves y el viernes cuesta 55€ cada uno, más gastos, y el sábado 60€. En el caso del miércoles, el primer día, es gratuito como en anteriores ediciones.

CanelaParty 2024 días

Se ha abierto un formulario para poder optar a la compra de entradas en preventa.

La tan especial gira conjunta que The Postal Service y Death Cab for Cutie arrancaron el año pasado para celebrar los veinte años de Give Up y Transatlanticism hará escala en España este próximo verano. Así lo ha confirmado la promotora Last Tour a través de una nota de prensa donde por el momento solo se facilita esta parada en nuestro país.

Será el martes 27 de agosto cuando el recinto del Poble Espanyol acoja a los proyectos de Benjamin Gibbard en una velada que promete. La venta general de entradas se abrirá el próximo viernes 23 de febrero a partir de las 10:00h a través de la web de la promotora, pero antes, el miércoles 21 a las 10:00h, se abrirá una preventa especial para la cual si se quiere acceder habrá que apuntarse previamente a través de un formulario.

The Postal Service y Death Cab for Cutie

Nuevas entradas a la venta el 20 de febrero.

Tras agotar en pocas horas, a pesar de los abusivos precios, las localidades para su concierto en Sevilla AC/DC han confirmado una nueva fecha en la capital andaluza dentro de su gira europea Power Up. De esta manera el estadio de La Cartuja albergará durante dos noches a los rockeros australianos: primero el 29 de mayo y luego el 1 de junio, la nueva fecha.

Las entradas para esta velada se pondrán a la venta el martes 20 de febrero a las 10h en livenation.es y Ticketmaster.

Si hay una evidencia que resalta con la edición de los diferentes volúmenes que conforman “La decimotercera planta” es que estamos pasando unos años gloriosos para recordar el arte a los lápices del gran José Ortiz.

Ya sea a través de cómics reeditados como las “Mil caras de Jack el destripador” o “La casa del diablo”, publicados por Isla de Nabumbu, un hecho prevalece por encima de todos: la enhorabuena por poder disfrutar de un genio a los lápices. El mismo que en su etapa británica junto a John Wagner y Alan Grant (de quienes surgieron clásicos de la ciencia ficción como “Perro de Estroncio” y “Juez Dredd”) nos regaló su habilidad única con el género de terror por medio de “La decimotercera planta”. No en vano, estamos hablando de otro de esos clásicos que nos brindó la gloriosa cosecha ochentera del cómic británico. Una en la que Ortiz tuvo algo que ver gracias a su don a la hora de extraer oro puro de los inquietantes juegos de sombras con las que definió unas historias cortas, aunque unidas a través de sus personajes a lo largo de los diferentes volúmenes que glosan esta colección.

Enmarcado en una franja donde humor negro y ciencia ficción de domótica terrible se fusionan en un cuadro de terror inapelable, los guiones hilados por Wagner y Grant se aprovechan de la habilidad de Ortiz cuando se trata de plasmar los extremos emocionales generados por el horror.

Pero si por algo se define este clásico del género es por su crisol de manifestaciones costumbristas, unas que beben directamente de los seriales de terror que hicieron de la BBC2 la verdadera reina de la televisión entre los años cincuenta y ochenta, con joyas a redescubrir como la inquietante “Zafiro y Acero”.

Otra característica que aflora a lo largo de la lectura de este cómic es la inspiración central de este cómic, que data de 1984, se debe a la mala experiencia que tuvo Grant viviendo en un barrio al sur de Londres, lo cual le sirvió para alimentar a unas musas que en este ascenso a la temida decimotercera planta estuvieron, ciertamente, sobresalientes.

Hemos podido escuchar Tangk, el quinto disco de los británicos Idles, donde se cruzan viejos caminos y se abren nuevos para explorar, en la forma de once canciones que te diseccionamos tras una escucha concienzuda.

Cuando Idles editaron Brutalism en 2017, el primero de sus cinco discos (amén de varios EPs previos), había pasado un año desde la votación en Reino Unido para salir de la Unión Europea y fueron una de las bandas pioneras en el género que luego se acuñaría como postpunk postbrexit (no sabemos por qué ahora se le llama crank wave por todos lados) donde el descontento tomaba forma física como canciones de rabia y fraternidad en una sociedad que necesitaba escuchar, precisamente, lo que Joe Talabot y los suyos venían a gritarles.

En los siete años que han pasado entre aquel disco y este Tangk ellos han encontrado su sitio y el mundo al que cantaban ha perdido un poco el suyo. ¿Cómo acercarse entonces musicalmente a él? Pues haciendo lo que realmente te viene en gana, porque puedes hacerlo. Cada integrante del grupo se desnuda y se atreve con maneras inexploradas hasta ahora y, para sorpresa de nadie, les sale bien. Una colección de contrastes que viene a incidir en el amor y la alegría desde una visión opuesta a la ñoñez y la tibieza.

Esperamos, de corazón, que alguna vez os hayáis dejado llevar por la energía que se desprende en sus directos y hayáis participado en algún pogo deletreando “Danny Nedelko”. En Tangk encontramos más gasolina para hacer eso, pero mucho más. Con un prólogo y un epílogo a bajas revoluciones, “Idea 01” y “Monolith” respectivamente, se nos ofrece la posibilidad de realizar estiramientos antes del ejercicio que se nos presenta delante. Esa calma posicionada de manera bastante inteligente al principio y al final del disco dejan encajar por un lado todo el contenido entre dos límites muy marcados y, por otro, aportan una luz, al principio y al final del viaje.

Porque el viaje comienza con “Gift Horse”, una canción para que no te preocupes: tienes tu pogo, tienes un ligero coqueteo con el tecno, tienes tus letras del punk de los cuidados (habla de su hija), tienes toda la esencia del grupo bien marcada al principio de Tangk para coger fuerzas y continuar el camino con “Pop Pop Pop”, la parte más darkwave ochentera del grupo en la que suponemos que Joe Talabot se vestirá de negro de los pies a la cabeza para interpretar lo que él entiende por pop, con capas y capas de electricidad de espíritu líricamente optimista que van a dar a “Roy”, el tercer corte del disco. Donde sacan su cara más crooner, más cercana y donde consiguen hacer aquello que Alex Turner lleva unos años intentando y no consigue que le cuadre del todo. Y con ese disfraz puesto, siguen explorando el mar de la tranquilidad con “A Gospel”, que te dejará con la tensión lo suficientemente baja para poder enfrentarte al primer single que descubrieron: “Dancer”, una colaboración con LCD Soundsystem. La capa de barniz que aporta James Murphy en esta canción la hace una de las mejores canciones del año. Daríamos un puñadito de perras por un documental que siguiera el cómo se hizo de esta colaboración porque pinta que el buen humor instantáneo que provoca fue el que rodeó la situación que nos pilló a todos por sorpresa. Por fin alguien escuchaba las ganas de bailar del grupo y las encauzaba.

No god, no king, I say love is the fing. Quizá el estribillo de “Grace” pueda (y deba) usarse como motto del grupo en futuros productos de merchandising y la canción completa en cualquier declaración de amor en 2024. Contenida en su rabia, que explotará por completo, sin pausa, en “Hall & Oates”, que suena sucísima, puramente garagera y gutural: una canción hardcoreta de manual, en el punto contrario a la banda a la que hacen mención – Daryl Hall & John Oates -, un dúo que se hizo de oro en los 80s con sus hombreras y llevando los teclados horteras a niveles olímpicos y al que, claramente, les han robado las líneas de bajo de temarrales como Maneater.

Y de ahí, a “Jungle”, a todas luces la favorita de la que escribe. Tiene todo lo que esperas del grupo y todo lo que has descubierto que saben hacer en este disco. Tiene una armonía vocal y una estructura de canción de pop perfecta. Y de rock. Y de punk. Y de post-todo lo anterior. I lost myself again. Save me from me, I’m found, I’m found, I’m found repite Joe Talabot. Se encuentra, cómo no, en el ruido de “Gratitude”, rozando el final del disco aprovechándolo para dar el discurso de agradecimiento más gamberro y riffero de la historia, marca de la casa.

Con el epílogo de “Monolith” se cierra esta aventura llena de volantazos que parecieran dirigidos por David Lynch, donde cada camino elegido parece ser el correcto y donde los que se acerquen a la banda por primera vez podrán ver su esencia sin que suene a producto caduco y, los que llevamos con ellos desde el principio disfrutamos de una nueva cara del amor: la de la apertura de miras del que escribe y de los que escuchamos.

Ya estaban confirmados para el Low Festival.

Pixies suman dos nuevas fechas por nuestro país para este próximo verano. Si hace alguna que otra semana fueron anunciados por el Low Festival ahora le toca el turno a las dos principales ciudades españolas: Barcelona y Madrid. Y es que desde su vuelta a la actividad son múltiples las visitas que Frank Black y los suyos nos han concedido, la última en marzo de 2023 (leer crónica de su bolo en el Wizink Center).

La cita en Barcelona será el 24 de julio en la sala Razzmatazz, mientras que la de Madrid será dentro del festival Noches del Botánico el 28 del mismo mes.

Las entradas para el concierto de Barcelona están a la venta en livenation.es y ticketmaster.es, mientras que las de Madrid se pueden conseguir a través de la web del festival a un precio de 50 euros más gastos.

Foto de portada por Ignacio Sánchez-Suárez.