Edita Raso Estudio

La inquietud creativa de Chico-Trópico no tiene límites. Ya sean acciones, carteles, grupos sin fin, programadores de festivales y conciertos… Desde 2010 no han dejado de reivindicar el espíritu tropical desde un punto de vista underground, al margen de lo convencional. Y así surge Demetrio, el trío formado por Don Pifostio, Don Mario y The Lover en Bustarviejo, un pequeño pueblo de la Sierra Norte de Madrid. dispuesto a llevar mucho más allá el rock instrumental.

Porque no se limitan a esa sola cara. Lo suyo en una querencia hacia lo polifónico, hacia aquellos sonidos que les fascinan sin formar parte de ellos, que va de lo psicodélico y lo tropical hasta la sección más metalera del stoner, sin olvidarse de los sonidos surf. Porque las escuchas tan dispares como las del Frente Cumbiero, Kyuss o el primer Santana conviven y dan algo grandioso. Es lo que piensas tras comprobar que “Amantis Prestigiosa” es de ese tipo de canciones que acaban y piensas en que te la vas a poner otra vez porque necesitas recrearte en esos detalles, en esas primeras sensaciones que te ha generado.

Han pasado dos años desde que Demetrio publicaron su primera canción, “Op. 33“. Pero la espera ha merecido la pena y no se va a repetir. “Amantis Prestigiosa” es el primer sencillo de los que llegarán en las próximas semanas y meses. ¿Se convertirá en su primer trabajo discográfico? Podría ser: se van a suceder en nuestras listas de reproducción hasta que llegue.

Más de 26.000 personas se han dado cita este fin de semana en el Muelle Ciudad de Cádiz.

Con un impacto económico de más de 2 millones de euros para la ciudad de Cádiz, el festival ha sido escenario durante tres días de las actuaciones estelares de Vetusta Morla, La Casa Azul, La M.O.D.A., Chica Sobresalto, Niña Polaca o La La Love You.

Cuando se unen el sol, la playa, la música y una ciudad como Cádiz, el resultado es inevitablemente positivo. Una ciudad donde en la playa te encuentras a un señor vendiendo bebidas con una camiseta que pone “Frutería Euskadiz”, una ciudad donde en un sitio llamado Manteca te ves a un escandinavo moreno o un africano con la camiseta del Betis empezando todas las frases con el típico “pisha” gaditano vendiendo pitos de caña, una ciudad donde un camarero te cuenta que trabajó en Inglaterra como “Espantapatos” y lo único que aprendió de inglés fue “Tomorrow no working”, esa ciudad es única. Eso sucede año tras año con un festival que se ha consolidado entre los atractivos veraniegos más importantes en una provincia, ya de por si atractiva. Desde sus inicios, poco a poco, los organizadores/promotores, han ido cuidando que sin perder la esencia la consolidación del festival sea ya un hecho que merece todos los reconocimientos para los que nos gusta la música en directo. Por poner un pero, entendemos que contar como fin de fiesta una buena sesión de música a través de DJ`s, siempre es un “uno en la quiniela” (como dicen mis amigos), así que ese podría ser un elemento de mejora para futuras ediciones.

Durante los tres días de festival todo ha rodado perfectamente, sin incidencias dignas de mención, más allá de algún problema técnico en algún concierto, donde el público se convirtió en protagonista cantando/tarareando a capela el “Seven Nation Army” de The White Stripes. 

Como fueron muchos conciertos, de distinto tipo y diversos, vamos a centrarnos en destacar aquellos que para nosotros han sido más atractivos y diferenciales de todo lo que hemos vivido estos días. Que Vetusta Morla se marquen un cociertazo por suerte ya suele ser una afirmación que empieza a ser dogma. Lo que estos chavales regalan en cada uno de sus bolos, por la intensidad, por la calidad, por la cercanía, por la humildad que siguen manteniendo, sólo está al alcance de los elegidos y ellos, todos y cada uno de sus miembros y resto de acompañantes, lo son. En sus conciertos empiezan ya a convivir tres generaciones lo que dice bien a las claras el fenómeno musical que representan. Como suele ser habitual, otro signo más de bonhomía de la banda, invitaron a compartir con ellos a otra de las bandas del festival, en este caso a Morgan, con los que interpretaron de forma conjunta “Los Días Raros”, con lo que provocaron el éxtasis de los allí presentes.

Otros que no fallan nunca son La MODA y La Casa Azul, cada uno con sus diferentes registros y seguidores, pero facturando unos conciertos que siempre, debido a su ya dilatada experiencia cargada de temarracos, son más que recomendables para presenciar. Y entre los “emergentes” permítannos que les hagamos varias recomendaciones tras lo vivido. En primer lugar, Niña Polaca, que podo a poco van creciendo y que cada vez mejoran más su producción en directo, además de ser divertidos, frescos y con suficiente material para que sus conciertos sean ya uno de los imperdibles de cualquier festival. Chica Sobresalto fue otra de las destacadas, de las muy destacadas, marcándose un bolo que no se les olvidará a los que tuvimos la suerte de presenciarlo. Y por último, Jordana B, que a pesar de su juventud tienen tablas de sobra y son capaces de enfrentarse a versiones de temas clásicos de Pulp, o cómo hicieron el otro día en Cádiz de Los Punsetes con “Una Persona Sospechosa”.

En definitiva, otro año más que todos y cada uno de los asistentes han terminado satisfechos con lo vivido, otro año más donde las bandas se han sentido bien tratadas y cómodas y otro año más donde Cádiz ha sido la protagonista en lo musical, en lo cultural y en lo económicos gracias a todos y cada uno de los que hacen posible este festival sin igual.

 

CMF2 se publicará en septiembre.

Corey Taylor está de vuelta con otro adelanto de lo que será su segundo trabajo en solitario. El cantante de Slipknot y Stone Sour tiene cuerda para rato y tras estrenarse en 2020 en solitario con CMFT volverá en septiembre con CMF2. Si según sus palabras “mi primer álbum en solitario fue un poco como de donde venía, este álbum es más hacia donde nos dirigimos”.

Tras la presentación de “Beyond” a mediados de mayo, ahora llega “Post Traumatic Blues”, composición en la que Taylor intenta describir cómo es vivir con el TEPT (Trastorno de Estrés Postraumático): “A veces es tan difícil para la gente entender los constantes altibajos, que quería tratar de construir un puente musical entre los que viven con la enfermedad y los que están a su lado tratando de ayudarlos”.

En CMF2 podremos ver a un artista que canta, toca la guitarra solista y rítmica, el piano y la mandolina. Un trabajo completo que se publicará el 15 de septiembre.

Corey Taylor – “Post Traumatic Blues”

Tercer adelanto de lo que será su nuevo disco.

Cómo vivir en el campo comparten “Algo que nos haga felices” otro adelanto del que será su nuevo trabajo. Con la compañía de la voz de Begoña Casado y el saxo de Costanzo Laini, en este single nos invitan a disfrutar de un baile despreocupado, íntimo y contemplativo, retomando la irresistible vibra contagiosa del “Por favor, mátame” que ya exploraron en su álbum anterior.

Así, tras Siempre te he amado, nunca he dejado de quererte, toda mi vida es para ti (El Genio Equivocado 2020), el trío nos regalará el próximo otoño con un nuevo álbum que verá la luz de nuevo bajo El Genio Equivocado.

Cómo Vivir en el Campo – “Algo que nos haga felices”

Tres conciertos a finales de noviembre.

Alice Phoebe Lou volverá a visitar nuestro país antes de que termine el año con la excusa de presentarnos Shelter, su quinto álbum publicado este pasado 7 de julio. Un trabajo que ha llegado tras los dos lanzamientos que la sudafricana realizó en 2021: Glow y Child’s Play.

Fechas de Alice Phoebe Lou en España

28 de noviembre: BARCELONA (sala Apolo) – entradas
29 de noviembre: MADRID (Lula Club) – entradas
2 de diciembre: SAN SEBASTIÁN (Dabadaba) – entradas

 

El festival celebrará su segunda edición del 31 de agosto al 2 de septiembre.

El festival Cala Mijas complementa su potente programación (Arcade Fire, The Strokes, Florence + The Machine, Arca, Foals) con la de dos escenarios ubicados en El Torreón de la Cala de Mijas, de acceso libre desde las 12h hasta las 16:30h los días 1 y 2 de septiembre.

Ben Yart, Vatocholo, Lord Malvo, Natural Language y Rocío Saiz en versión DJ serán las apuestas para el viernes 1, mientras que Aiko el grupo, los barceloneses Sistema de Entretenimiento, Safety Trance, The Deniros y Playdoo Club (Robzzz b2b Rata de Internet) tomarán las riendas el sábado 2.

Los abonos del Cala Mijas 2023 se pueden comprar a través de su web a un precio de 180 euros más gastos, mientras que las entradas de días sueltos se venden a 75 euros más gastos.

La Playa de Cala Mijas

Otro de los temas que grabaron junto a Raúl Pérez.

Después de presentarnos el año pasado “Conjuro/Maldición” Las Odio vuelven con nuevo single. “Cambio a peor” es un grito contra la autoayuda barata y el falso positivismo apoyado sobre una capa de guitarras surf y un toque de pop patrio de los 60.

Este single, como su predecesor, ha sido compuesto y producido por el cuarteto y grabado en los estudios sevillanos de La Mina bajo los mandos de Raúl Pérez, encargado de la mezcla.

Próximos conciertos de Las Odio

Con Amanda Palma asentada en la batería, la formación madrileña actuando en algunos festivales en las próximas semanas.

29 de julio: GIJÓN (Tsunami Xixón)
4 de agosto: MIÑO (Loro Facu)
10 de agosto: ARANDA DE DUERO (Sonorama Ribera)

Las Odio – “Cambio a peor”

Foto de portada por Carmen Morago.

Andrés Calamaro o Jorge Drexler entre sus apuestas.

Vive Latino, el festival de música latina por excelencia, regresará a Zaragoza el 8 y 9 de septiembre con un cartel repleto de artistas nacionales e internacionales para su segunda edición en España.

Entre las bandas que protagonizan el cartel de este año se encuentran artistas internacionales como Andrés Calamaro, Jorge Drexler, Juanes, Julieta Venegas o Los Fabulosos Cadillacs Además, una estupenda representación de nuestra música nacional, con artistas que están viviendo su mejor momento como Viva Suecia o Arde Bogotá, a los que se sumarán veteranos como Loquilllo o M-Clan.

El festival, creado en México hace más de veinte años, sigue apostando por su sucursal española después de una exitosa primera edición. El recinto Expo de Zaragoza nos espera en septiembre para una nueva edición que volverá a ser inolvidable y cuyas entradas pueden comprarse a través de la red Ticketmaster a un precio de 136 euros los abonos de dos días y 85 euros las entradas de día.

Cartel Vive Latino Zaragoza 2023

Otro año más. Otro año esperando poder respirar un poco los aires escandinavos y asistir a uno de los primeros festivales europeos que pasa del medio siglo de historia. Y es que esa experiencia se nota en la organización y, además de la música, se centran mucho, mucho, en todos los asistentes, desde el público general, pasando por los artistas, la prensa y, como no, a los voluntarios que trabajan allí. Es un gozo disfrutar de un festival en el que cuidan más a las personas que sus a propios beneficios. Beneficios que, aprovecho a decir, son íntegramente destinados a causas benéficas porque, sí, Roskilde es un festival sin ánimo de lucro y eso, como el aire escandinavo, se respira.

Con el cartel en la mano pudiera parecer pobre comparado con otras ediciones o con otros festivales europeos. De hecho, y para ser sincero, pocos grupos conocíamos, pero hay que confiar en Roskilde. Siempre.

Miércoles 28 de junio

El primer día del festival lo cogimos con las ganas del que sabe que tan solo son 4 días de festival y 361 de espera. Comenzamos conociendo un nuevo escenario, Gaia, situado justo detrás del omnipresente Orange y que sería nuestro escenario fetiche. Tocaba el grupo californiano Scowl presentando su último e intenso EP “Psychic Dance Routines”. Y tanto el cuerpo como la mente ven sacudidos por los ritmos sucios de la banda, que definitivamente puedes bailar, si es que puedes mantener el ritmo. Fue como si el punk de los 80 se mezclara con el indie pop y grunge de los 90 gracias a los múltiples registros de su cantante Kat Moss. Un remember digno para nuestro comienzo del festival.

El siguiente concierto en el Arena fue una de las grandes sorpresas que nos tenía preparado Roskilde. Fever Ray, que, en principio no lográbamos ubicar en nuestra cabeza resultó ser la cantante de un grupo que en otra época de nuestra vida gastamos su CD, The Knife (sí, por aquella época se usaban CDs). Por lo visto, después de redefinir las reglas del pop electrónico con el dúo The Knife, Karin Dreijer continuó desafiando las convenciones con producciones ambiciosas que fusionan sonidos de club, composición de canciones de pop oscuro, crítica cultural y performance. Su concierto no defraudó, Fever Ray desafió el formato tradicional con una experiencia total de actuación, coreografía y paisajes sonoros vívidos.

Rápido nos fuimos a conocer otro de los nuevos escenarios, Eos, donde pudimos engancharnos a los últimos bailes de la fiesta que había preparado Villano Antillano, el rapero transgénero que está creando una revolución en la escena del rap latino. Villano Antillano es originario de Puerto Rico, saltó a la fama después de colaborar con el productor argentino Bizarrap y es la primera artista transgénero y no binaria en llegar al Top 50: Global en las listas de Spotify.

Ya estábamos encaminándonos hacia la segunda parte del día con los grandes nombres al acecho, pero antes nos paramos por el Avalon para hacer algunos pogos revitalizantes en el concierto de Lorna Shore, con un nuevo disco donde los de New Yersey demuestran que continúan dominando el equilibrio entre explosiones extremas de deathcore y elementos sinfónicos impulsados por sintetizadores. No faltaron los intensos riffs de guitarra, con un equilibrio técnico, giros compositivos vertiginosos y solos grandiosos.

Le tocaba a Kendrick Lamar cerrar el Orange, el escenario principal. Las expectativas para el concierto también han tenido mucho tiempo para crecer. Lamar también fue el actor principal hace tres años, cuando el festival fue cancelado debido a la pandemia de COVID-19. Así que hay muchos que han tenido mucho tiempo para emocionarse y elevar las expectativas. Es, de hecho, un gran logro que el festival haya conseguido fichar al rapero de 36 años, que visitó por última vez el festival en 2015.

“No puedo complacer a todos”, asegura el rapero estadounidense Kendrick Lamar en la canción “Crown” de su último álbum “Mr. Morale & The Big Steppers”, lanzado el año pasado. Aunque no la tocó esa noche sigue muy presente en el concierto porque en ella Lamar señala cómo las expectativas de los demás pueden ser una carga. Una corona de espinas que pincha y pesa. Y aunque no somos muy de su estilo de música, a Lamar se le nota que se esfuerza en hacer bailar y disfrutar a una explanada repleta de daneses entregados. Un éxito conseguido a base de esfuerzo al que se une su talento y sus rimas.

En este primer día de festival tan ecléctico acabamos la ronda de conciertos con los Queens of the Stone Age. Volvían después de 10 años a Roskilde y aún recordamos como los disfrutamos en el escenario grande. Esta vez volvía al Arena, el segundo recinto en capacidad, en el que conseguimos hacernos un hueco en las primeras filas, junto a unos feroeses, y desde allí vimos uno de los mayores espectáculos de rock más redondos que he podido ver. Con su fórmula cruda y áspera. Partes iguales de sorprendente rock, hard rock y grunge para crear la sólida marca que nadie como Josh Homme sabe ondear. Cuando agregas la habilidad brillante para la composición de canciones a esta receta, obtienes la respuesta a por qué Queens of the Stone Age pueden afirmar con razón ser la realeza del rock and roll.

Con una sonrisa en las caras que mostraban nuestra felicidad, y después de presenciar para lo que los feroeses fue el concierto de su vida, acabamos la noche en la zona de los campings siguiendo a un remolque móvil que con su dj que nos hacía bailar, reír y sentirnos un poco más jóvenes. Si hay que resumir 51 años de festival en un solo día, sin lugar a duda este sería uno de ellos.

Jueves 29 de junio

Nos despertamos con la calma de saber que el día no tenía el mejor cartel del festival. Además, amaneció nublado que, para quien no lo sepa, si duermes en tienda de campaña ayuda a aguantar más tiempo durmiendo (si el día es soleado se convierte en una sauna). Nos vino bien el merecido descanso que aprovechamos hasta la hora del primer gin tonic en el bar junto al escenario Gaia. Tan solo eran las 14.30, pero hay que empezar con actitud y, aunque no sabíamos que nos encontraríamos en el escenario, nos fiamos del cartel de ese gran escenario. En el escenario estaba MOR, un súper trío sueco que presentaban en Roskilde el brillante álbum debut “Babydolls” sacado en 2022, demostrando su habilidad para combinar pop épico, hip hop, electrónica experimental. Nos recordaron a Röyksopp y eso, para comenzar el día con un gin tonic, no estaba nada mal.

Realmente hasta el concierto de Tove Lo no teníamos mucho más en nuestra agenda así que nos dedicamos a merodear por los escenarios, algo que siempre nos ha gustado mucho de este festival porque te encuentras verdaderas maravillas. En primer lugar, nos atrapó Ithaca por sus raíces de metal y hardcore que sacude las convenciones del de estos estilos con partes iguales de queer y pasión por experimentos sonoros. Sí, una mezcla explosiva que con su lírica critica ferozmente las intolerancias. Su último álbum de 2022, “They Fear Us”, el nombre ya lo dice todo, ya ha sido aclamado como una obra maestra del punk.

En este merodeo se cruzó en nuestro camino Sudan Archives. Ya está arrasando en el mundo con un soul afrofuturista, hip hop, jazz y pop. Una mezcla que se convierte en canciones profundamente personales con una puesta en escena vertiginosa y, por supuesto, con su violín característico. Creo que ninguno de nosotros estábamos preparados para el impactante sonido de la que llaman “Natural Brown Prom Queen”.

Llegó el esperado turno de Tove Lo en el Orange. Ella misma etiqueta su propia música como “Dirty Pop” y ciertamente la estrella del pop sueca muestra sin reparos su actitud positiva hacia la sexualidad que se respalda con un sólido talento para crear éxitos pop. En su currículum se incluyen colaboraciones con otros grandes artistas como Lorde, Dua Lipa y Charli XCX. Su concierto fue, sin lugar a duda, lo que ella mismo estaba buscando algo sexy, inteligente y, lo más importante, divertido. Y, a modo de muestra nos quedamos con el gran sabor de boca de la que fue la canción del festival: “Habits”.

Era la tarde de las divas del Pop y ahora era el turno de Rina Sawayama. Muchas personas consideran a la cantante de origen británico-japonés como una de las mejores promesas del pop que ocupará los primeros lugares de las listas en los próximos años, incluso Elton John, una de las personalidades más excéntricas y adoradas del pop, ha declarado su amor por Sawayama. En su universo musical no hay reglas y lo demostró con un concierto con melodías pegajosas y coros bien desarrollados. Todo envuelto en un show digno de llenar estadios. Recordando, de cierta manera, a Lady Gaga en sus mejores momentos

Después de esta continua sobredosis de pop femenino empoderado necesitábamos la adrenalina de un grupo como Electric Wizard para volver a poner los pies en la tierra y descender de nuevo al abismo. Y es que la banda británica no oculta en absoluto su deuda con Black Sabbath. Pero como pocas otras bandas contemporáneas, han logrado llevar la antorcha más lejos y cultivar una exquisita mezcla de doom metal, ocultismo y estados psicodélicos con gran autoridad musical. Lograron en el concierto crear atmósferas sombrías con canciones convincentes que se encienden el cuerpo y corrompen el alma.

Finalizaba el día y las nubes que nos acompañaban no perdonaron la lluvia. Burna Boy tenía el honor de cerrar el día en el Orange y allí nos dirigimos pertrechados con el poncho para acabar el día. Con ritmos afrobeat, letras políticas audaces y canciones épicas, la superestrella nigerian ha conquistado las pistas de baile de todo el mundo además de alzar la voz para establecerse como una sólida voz anticolonial. Burna Boy trae consigo una impresionante lista de éxitos al Festival de Roskilde, que incluye colaboraciones con artistas como Stormzy, Beyoncé, Justin Bieber, Ed Sheeran, Jorja Smith y su compatriota Wizkid. El concierto se convirtió en una fiesta con un impresionante montaje en vivo que nos hizo bailar con música que traspasa fronteras y géneros.

Puedes esperar experimentar a esta superestrella nigeriana en una fiesta de pop que te hará mover las caderas y que trasciende las fronteras de la geografía y los géneros cuando suba al escenario Orange con su impresionante y espectacular montaje en vivo. Exhaustos tras el recital de Burna Boy abandonamos el recinto comprendiendo perfectamente por qué es considerado el embajador mundial del afrobeat.

Viernes 30 de junio

Arrancaba el día con los cabezas de cartel quizás más poderosos (Rosalía y Blur), y nosotros comenzamos nuestra aventura diaria viendo a la banda australiana Body Type, cuya mezcla de rock alternativo y pop encendió a la audiencia aún a una hora tan temprana, y marcó el tono perfecto para lo que estaba por venir.

Continuamos con Jammjam, un batiburrillo musical entre amigos, con la participación de Free Nationals, Chris Dave o Ida Nielsen (bajista de Prince), entre otros. Aunque no desentonaron a una hora tan temprana del día, la verdad es que se nos quedó un poco de regusto a verbena popular. En los primeros compases de la tarde, tiramos para el escenario Arena a ver al Proyecto de Michelle Zauner, Japanese Breakfast. Su indie pop resonó en todo el recinto y su carisma en el escenario (toda una animal escénica, habrá que seguirla de cerca en el futuro) atrajo a una multitud que quedó cautivada por su música y su presencia magnética.

Turno luego para Code Orange y su metalcore poderoso. A pesar de un pequeño retraso, la banda derrochó intensidad por los cuatro costados, dejando a la audiencia en un estado de euforia colectiva (quizás también por la poca presencia de grupos cañeros en el festival de este año, lo que hizo que cada uno de los pocos presentes se disfrutara aún más si cabe). El sol comenzó a ponerse mientras el escenario Gaia se preparaba para recibir a la talentosa Nikki Lane, acompañada por una banda músicos españoles (y es que tiene que ser ostensiblemente más barato hacer el tour europeo con una banda local, en vez de traerse a todo el equipo desde EEUU). Su propuesta de Country Americana nos encantó, tanto a nosotros como al resto de daneses allí congregados. Muy buen hacer sobre el escenario y con buena dosis de carisma también.

La noche cayó sobre el festival, y era la hora de elegir entre Rosalía y Blur, ya que ambos habían sido programados prácticamente solapándose (probablemente en un intento de dividir al público y no tener más aglomeraciones de las estrictamente necesarias). Nunca le hemos visto el atractivo a la nueva reina del pop, pero al ser parte de un festival, decidimos darle un voto de confianza y acercarnos al Arena. Pero la verdad es que nos arrepentimos pronto. A pesar de que el escenario estaba abarrotado como era de esperar, la música y propuesta “musical” de Rosalía (más parecida a un mal baile para Tik Tok) nunca terminaron de convencernos. Así que decidimos dejar allí a la juventud para acercarnos en su lugar a ver la parte final de los grandes del Brit-pop Blur. Sabida es la comunión de Damon Albarn con el festival (o del festival con él, según se mire), ya que ha pisado tierras danesas en numerosas ocasiones y con sus múltiples propuestas musicales. Pero la verdad es que su discurso mencionando lo especial que el festival de Roskilde es para él sonó muy sincero, y acorde con la energía que se vio en el escenario. Llegamos a tiempo de disfrutar “Girls & Boys” y de la ultra conocida “Song 2”, antes del final apoteósico con “The Universal”, probablemente la mejor canción de su repertorio. Siempre hemos sido y seremos más de Oasis que de Blur, pero esta vez al menos disfrutamos de su música en tierras roskildianas. Tras ellos, nos acercamos al Gaia a ver qué ofrecían unos tal Wu-Lu de los que no conocíamos nada más allá de la reseña propia del festival, y sinceramente nos fuimos sorprendidos. Música a mitad de camino entre el rock y el rap, con ciertos aires a Rage Against the Machine, que nos dejó con ganas de seguir sus futuras andanzas musicales.

De vuelta al escenario Orange para ver un rato (corto) de Christine and the Queens. Lo que se suponía que debía ser una propuesta profunda e hipnótica, se volvió en realidad en un autentico bajón. Visto el aburrimiento en el escenario principal, nos decidimos a cerrar la noche con Candy. Su hardcore poderoso hizo que sacudiéramos pronto el aburrimiento a base de pogos. Una forma inmejorable de cerrar la jornada.

Sábado 1 de julio

Comenzamos el último día con los americanos Militarie Band. La jovencísima banda de Los Ángeles (con solo un EP y su primer álbum recién sacado la semana antes del festival) derrochó energía como pocas. Punk hardcore melódico, capaz de atraer a distintas sensibilidades musicales, dejó un sabor de boca estupendo. Habrá que estar muy atentos a su progresión, porque tiene pinta de que darán mucho que hablar en poco tiempo.

De ahí, nos fuimos al Orange para obtener nuestra dosis anual de músicas del mundo con Tinariwen, el icónico grupo de blues del desierto originario de Mali, que fusionaron ritmos africanos y guitarras eléctricas, transportando a la audiencia a paisajes áridos y lejanos.

Tras encontrarnos por sorpresa y hacernos íntimos amigos de forma inesperada con los feroeses del primer día, sí aquellos de los Queen of the Stone Age, (y es que Roskilde también es esto, el buen rollo intercultural fomentando nuevas conexiones), nos dirigimos al escenario Gloria para ver a Deaf Club. Como rezaba el programa del festival, decir que son una experiencia musical intensa sería un hacer un flaco favor a la realidad. Son más bien un auténtico asalto sonoro, con canciones que son ráfagas de punk de apenas dos minutos de duración, y poco descanso entre canción y canción. Quizás no sean aptos para todos los públicos, pero nosotros lo pasamos en grande con ellos.

Tras ellos, no nos dio tiempo más que para ver de refilón un rato a Lock Up y cenar, antes de que saliera Lizzo al Orange como cabeza de cartel indiscutible del día. Con sus dosis justas de funk, empoderamiento y buen rollo en general (no nos vamos a meter a valorar las últimas noticias sobre bailarines que han trabajado para ella), consiguió que la multitud bailara y se sintiera en casi comunión con la diva del pensamiento positivo.

La noche cayó sobre el festival, y era el turno para Perturbator en el Apollo. Música electrónica oscura y envolvente. La audiencia quedó atrapada en un estado de trance mientras las ondas sonoras de la banda vibraban en el aire (quizás también en un intento de que el festival no se terminase). Pero evidentemente todo lo bueno llega a su fin, y para nosotros eso fue la actuación de First Hate, una banda danesa de synth-pop que sinceramente no conocíamos. Sin embargo, tanto la voz (reminiscente a la de Robert Smith) como su sonido electrónico pegajoso y emotivo nos sorprendieron más de lo esperado, y ni pudimos irnos del festival hasta que acabaron su actuación, con una audiencia local entregada.

Un año más, un año menos. Roskilde 2023 nos dejó de nuevo un viaje musical inolvidable que celebró la diversidad de géneros y estilos, uniendo a personas de diferentes rincones del mundo a través de la música. Como siempre en estos momentos, ya contamos los días que quedan hasta la siguiente edición. ¡Hasta el año que viene, Roskilde!

Texto: Daniel Herranz/Manuel Moreno.

Foto de portada: Flemming Bo Jensen.

El festival se centrará en sus ediciones en Barcelona y Oporto.

Madrid no es tierra de macrofestivales. El festival Primavera Sound ha confirmado en el día de hoy que, tras sus ediciones en Barcelona, Madrid y Oporto, ha tomado la decisión de no celebrar una segunda edición en la capital.

En una extensa nota emitida, desde el festival se escudan que “la ciudad de Madrid no cuenta con un recinto capaz de albergar con garantías un evento de nuestra magnitud y formato en lo que a exigencias del público, requisitos de producción y despliegue musical se refiere”. Un duro golpe a la ciudad a pesar de agradecer “el cariño de las instituciones, los agentes culturales y por supuesto el público”.

Almudena Heredero, directora de Primavera Sound Madrid, subraya que “a pesar de que el balance del festival fue más que satisfactorio en un plano musical, no se cumplieron las expectativas que teníamos y la experiencia del público por determinados aspectos logísticos no fue la deseada. Dentro de la Ciudad del Rock se vivió un festival lleno de grandes momentos musicales, pero no somos ajenos a algunos inconvenientes. Eso nos lleva a reconocer que, actualmente, no se dan las condiciones necesarias para que Madrid tenga un Primavera Sound como se merece en 2024”.

Por su parte Alfonso Lanza, director de Primavera Sound, ha evitado cerrar esta aventura en Madrid confirmando que “seguiremos estudiando la posibilidad de celebrar un Primavera Sound en Madrid porque mantenemos un diálogo continuo y constructivo con las instituciones de la ciudad. La voluntad de proseguir esta relación por todas las partes implicadas existe, y la relación con la ciudad, que ya venía de lejos, no ha hecho más que estrecharse en los últimos meses. Lo que no hay, ahora mismo, son garantías para poder ofrecer un festival en 2024 que responda a los estándares de calidad que acostumbra a ofrecer Primavera Sound. Ha sido una primera edición de la que extraemos muchas lecciones y no queremos desaprovecharlas de cara al futuro”.

De este modo termina, por el momento, la breve vida del Primavera Sound Madrid que pudimos disfrutar hace un mes y medio; una edición que quedará marcada por la cancelación de su primera jornada a causa de las fuertes lluvias que sufrió la capital en durante los días previos a su celebración.

Por su parte el Primavera Sound confirma que ya está trabajando para sus ediciones en Barcelona (del 30 de mayo al 2 de junio) y Oporto (del 7 al 9 de junio) en 2024, así como sus citas en Buenos Aires, São Paulo, Bogotá y Asunción de cara a los meses de noviembre y diciembre, y una nueva edición del Primavera Weekender en Benidorm en noviembre.

Foto de portada por Ignacio Sánchez-Suárez.