Crónica del concierto de Jungle en Madrid (Teatro Barceló)

Por Roberto Meroño 0

banner WIR

Acostumbrados como estamos al bucle bi-trianual de cada grupo que se precie formado por la presentación de disco + 1 o 2 años de gira, que Jungle debutaran por un ya lejano 2014 y se presentaran casi en 2018 sin nada nuevo editado para hacer su debut en sala madrileña, se hacía cuanto menos extraño. ¿Tocarían lo mismo que allá por su presentación en el Primavera Club 2014 de Barcelona? ¿Lo mismo que en el Primavera Sound de siguiente año? ¿O lo mismo que en el Dcode 2016 celebrado en Madrid, donde tampoco hubo novedades?

De disipar las dudas se encargaron a la primera de cambio. Ya la apertura del concierto, con un Teatro Barceló casi lleno (mucho mérito anunciando todo hace apenas un mes y con las entradas a unos nada desdeñables 30 euros), fue una canción llamada “House in LA”, que mantiene las mismas estructuras que ya conocemos en Jungle, pero añadiéndole unos matices catárticos que hacen de ella una perfecta apertura de show, un aperitivo ideal para dar paso a su primer single oficial, editado en 2013, y una de sus canciones más reconocibles: “Platoon”. El “Uoh, brother” ya se dejaba sentir por una sala totalmente entregada desde que sonaron las primeras notas de un grupo que, a pesar de contar tan sólo con dos miembros como su núcleo duro y fundacional (Tom McFarland and Josh Lloyd-Watson, ambos voces y teclados) funcionan como un septeto totalmente coordinado, con dos voces extra, masculina y femenina, en los laterales de los escenarios que casaban perfectamente y entraban como un cuchillo perfectamente afilado en cada nota que los instrumentos soltaban. Ya en el momento de encadenar el combo que abre su disco debut, “The Heat” + “Accelerate”, la banda disfrutaba y se dejaba llevar en unos outro magníficos que amplificaban y elevaban las canciones de estudio a otro nivel.

Para el tramo central del concierto, Jungle dieron paso a las novedades. La primera fue una contundente y ensimismante “Give Over”, seguida de un baladón millennial como “Cherry” y posteriormente “Beat 54”, esta última una mezcla perfecta made in Jungle; quicir, samples sencillos pero adictivos, voces sesenteras tirando al rollo gospel entremezcladas perfectamente y un estribillo que nos dejó con ganas de más.

Tras la infravalorada “Julia” y los ritmos setenteros de “Crumbler”, que Mark Ronson soñaría firmar, el concierto terminó con una tripleta formada por un medio tiempo ‘jamesblakiano’, como es Drops, que fue in crescendo de forma tensionada hasta fusionarse con el inicio de una Busy Earnin’ celebradísima, pues es el tema emblema y, sin ánimo de exagerar, una de las canciones más coreadas y reconocibles de los 2010s. No en vano, ya ha cumplido ese ciclo que toda Seven Nation Army wannabe debe pasar: aparecer en la BSO del FIFA, 2015 en este caso, salir como sintonía de un anuncio de coches y tener un LOLOLO bien coreable para gusto del respetable. La canción cumple como colofón final y calentamiento previo al bis de rigor, de un sólo tema. Pero qué tema. Una Time espectacular para culminar la hora y pico de sudor y bailes que había arrasado la sala Barceló madrileña. Si nada se tuerce, y la prueba del segundo disco cumple las expectativas (que no es fácil, listón alto), Jungle apuntan a un futuro esplendoroso que les puede llevar a ser los dominadores de las pistas de bailes de la próxima década.

banner WIR