¿Cultura o negocio?: El problema de la reventa

Por Guille Martín 0

¿Cultura o negocio?: El problema de la reventa

De nuevo una gira de un artista internacional hace saltar las alarmas sobre la reventa de entradas.

Un día más ha vuelto a haber follón con la compra de entradas para una gira importante. Un día más los fans tienen que enfrentarse a un sistema que dicen que es “democrático” porque permite comprar a todo el mundo, pero que en realidad es a todas luces fallido porque lo que permite es que cualquiera con una mínima intención de especular se lucre a costa de las ganas de otros de ver a sus ídolos. Y todo a unos cuantos clicks de ratón.

En esta ocasión ha vuelto a ocurrir con U2 y su Experience+Innocence 2018 Tour. Igual que hace una semana. Y ha vuelto a ocurrir como estaba cantado, como cualquiera que tenga un poco de experiencia en esto de comprar entradas ya sabía desde el momento en que se anunció que esta esperada gira vendría a Madrid.

Conscientes de ello, gente de toda clase se sentó el viernes pasado frente al ordenador preparada para una guerra virtual. Guerra que más de uno tenía claro de antemano que estaba más que perdida, porque las entradas habían ido volando a lo largo de la semana entre preventas de clubs de fans y de previsores compradores del último cd del grupo.

Con todo, algo antes de las 10 se abrió la veda y a los pocos minutos las redes sociales ya ardían con encendidos comentarios contra los promotores y sobre todo contra Ticketmaster, que al fin y al cabo son los que tienen montado este chiringuito. Y el caso es ese, que prácticamente fue empezar la venta online y agotarse todo.

¿16.000 entradas agotadas en 2 minutos? Lo dudo, la verdad. Vale que seguro que eran menos por el tema de las preventas, pero aún así. ¿Medio Wizink Center vendido en lo que uno tarda en teclear tres uvedobles punto ticketmaster punto com? ¡Por favor! Y entradas que no eran precisamente baratas (las de pista costaban 84 euros). Así las cosas, media España y parte del extranjero rabiaba minutos después consciente de que, de nuevo, un día más, una gira más, se había jugado con su tiempo y lo que es casi peor, con su ilusión.

Pero eso a Ticketmaster y demás plataformas de ventas de entradas ni les va ni les viene. Les da igual que los fans (de los que por cierto viven) puedan ir a ver los conciertos que quieren. Por ellos como si se venden todas a su ya de por sí elevado precio, se agotan en 5 minutos, se cuelgan la medalla del “sold out” y luego esas mismas entradas se revenden a precios absolutamente ridículos y desorbitados en plataformas de dudosa legalidad (que por cierto alguna es de su propiedad) o en webs de esas de “vendo boli bic y de paso regalo 2 entradas”. Webs en las que ayer mismo ya se podían ver anuncios como este.

Reventa de 2 entradas al módico precio de 400 euros cada una.

Porque lo de la reventa, por mucho que el Gobierno quiera ponerse a investigar, tiene poca solución. Más que nada porque la solución pasa por cada uno y por desgracia el ser humano siempre tiende a inclinarse en favor del vil metal. Desde luego a mí no me engañan. Cualquiera que revenda una entrada un céntimo más cara de su precio original busca sacarle un valor extra, busca especular y aprovecharse de otros. Y en la inmensa mayoría de los casos, por desgracia, no es precisamente por un céntimo más el precio al que las ofertan.

El debate sigue vivo y lo seguirá mientras que los responsables no sean claros y transparentes sobre este sistema. Sistema con el que, por cierto, ellos siguen encantados. Como siempre, los que sufren las consecuencias son los consumidores.

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