Entrevista a Biznaga: El desencanto más visceral

Por Ana Rguez. Borrego 0

Biznaga La escuela nocturna

Bremen no existe es el primer trabajo que editan con Montgrí

Parece que la conversación se quedó en pausa y dos años después la retomamos. Fue entonces cuando entrevisté a Biznaga, cuando estaban presentando Gran Pantalla (Slovenly Recordings, 2020), y poco después nos confinaron. Nos quedamos todos con las ganas de disfrutarlo en directo, tanto ellos como nosotros, pero Biznaga no han desfallecido, no han perdido las ganas de hacer música, de crear canciones imborrables, que te despiertan del desencanto y de la abulia por la que nos dejamos llevar.

Y así surge Bremen no existe (Montgrí, 2022), la evolución lógica de su sonido que ya habían iniciado en el anterior. Sobre esos detalles técnicos, sobre los elementos recurrentes de sus canciones, sobre todo aquello que les mueve a crear he vuelto a hablar con la mitad de Biznaga, Álvaro García (voz y guitarra) y Jorge Navarro (bajo). Y parecía que volvimos a darle al play en la conversación.

Cuando empezasteis a hablar de Bremen no existe (Montgrí, 2022) en las redes sociales de Biznaga, hablabais de que era vuestro disco más romántico y sexy. ¿Por qué os dio definirlo así?

Jorge: Ya, de pronto saltaron las alarmas, ¿no? A la gente que le gustaba el punk de pronto dijo “hostia puta, cuidado, que se nos van al lado oscuro”. Romántico es en el sentido en el que se prima la melodía, que es un disco que busca la emoción, el sentimiento, que es callejero, que incluso puede estar orgulloso de ser inocente en algunos momentos, inconsciente. Por eso es romántico.

Álvaro: Para mí la palabra romántico no es que vayamos hablar de relaciones sentimentales.

Jorge: No es que vayamos a hacer baladas a un amor todo el rato. Es romántico en el sentido bueno de la palabra.

Álvaro: En el sentido pasional. Es el disco más visceral que hemos hecho. Tanto de melodía como de letras.

Suena a Biznaga, tiene vuestro sonido, por el que se os identifica, pero sí que es cierto que parece que las melodías se han trabajado más. ¿Quizás por eso habéis repetido con Raúl Pérez (La Mina) en el producción? En la anterior entrevista recuerdo que me hablasteis del amplificador de transistores y del pedal chorus que podía hacernos pensar que usasteis sintetizadores.

Jorge: En esta ocasión sí que ha habido teclado.

Eso os iba a decir, que aquí no me lo podíais negar.

Jorge: Hay dos de manera muy evidente, y hay un colchón, porque en “Espíritu del 92”, para apoyar el punteo, lo hay. Es más, en “Domingo Especialmente Triste”, también hay un colchón en el punteo del final.

Álvaro: Se han metido cositas por ahí.

Pero vamos, contamos con Raúl porque tiene muchísimos registros. Tú a Raúl le dices que quieres tirar por ahí y él tira por ahí. Para que te hagas una idea, lo ultimo que ha grabado Viva Belgrado, lo ha grabado y lo ha mezclado él, y también lo ha hecho con Sen Senra. Es un tío superecléctico, y como Biznaga es una banda muy ecléctica y ya tenemos tan buen rollo con él, pues repetimos.

Pero es verdad que queríamos cambiar el tema de la mezcla y máster por Ultramarinos Costa Brava, porque Santi es un tío que mete mucha hostia, que hace que la música suene muy potente, y queríamos salir de este Biznaga que era como más pequeñito, como buscando un sonido más analógico, antiguo. Queríamos sonar con un sonido más potente y esa parte Ultramarinos te lo da. Al igual que Víctor, que viene del hardcore y del metal, con el máster que sacó.

La variedad de Raúl Pérez es innegable. No hay más que pensar que el año pasado produjo al El Buen Hijo, que es esencialmente pop, y el último de Pinpilinpussies, que es todo lo contrario.

Jorge: Es super versátil el cabrón. Sabe diferenciar. Su versatilidad le hace saber qué viene bien a cada grupo y saber separar y convertirse en el productor ideal que necesita cada grupo. Eso está muy guay.

También nos conocía de Gran Pantalla (Slovenly Recordings, 2020) y eso también ayuda: no es lo mismo llegar de nuevas. Y también nuestro trabajo ha sido más estrecho esta vez: ha ejercido de coproductor. En Gran Pantalla no, llegó, se encontró las canciones e introdujo a lo mejor algún cambio en “No-lugar” y alguna otra cosa.

Álvaro: Esta vez, en este disco, hemos trabajado con Raúl antes de ir al estudio. No ha sido como la otra vez, que se le mandaron unas canciones por el móvil y no se hizo absolutamente nada. Entonces hubo mucha improvisación dentro del estudio, y ahora no.

Jorge: Está trabajado a conciencia desde el minuto uno con él. Todo muy hablado, y eso ya obligatoriamente tiene que repercutir en el sonido. Que era también lo que queríamos: dar un paso más allá, hacer algo más pro, más trabajado, darnos ese lujo. Y como decía Álvaro en otra entrevista, no sabemos si ya vamos a poder volver a lo de antes.

En “Todas las Pandemias del Mañana” y “La Escuela Nocturna” se aprecia ese teclado del que hablábamos. En el caso de esta última, incluso me atrevería a decir que tiene un aire new wave.

Álvaro: Bueno, “La Escuela Nocturna” es el tema más raro que tenemos.

Jorge: Bueno, junto con “Una Historia de Fantasmas”.

Álvaro: Sí, pero queríamos hacerlo aún más diferente, pues lo que ahora es un teclado queríamos que fueran trompetas y vientos. Y eso sí que le hubiera dado un toque más (con todos los respetos) soulero. Salvando las distancias, un toquecito, un aroma. Pero claro, teníamos que buscar músicos, tenían que aprenderse la melodía, e íbamos a gastar mucho tiempo de estudio. Y Raúl propuso que lo cambiaramos por el teclado y entonces puede ser que ya no notes esa cosa más soulerilla. Al final tiene es más rítmica.

Cuando repasé los discos anteriores de Biznaga, os comenté que Centro Dramático Nacional (2014) era individuo, Sentido del Espectáculo (2017) la sociedad, y en Gran Pantalla (2020), evidentemente, la tecnología. En esta ocasión, tras la primera escucha del disco tuve la sensación de que Bremen no existe es el desencanto. ¿Fue esa la idea cuando empezasteis a escribir?

Jorge: Bueno, nos encontrábamos en la pandemia, encerrados, con restricciones, con toques de queda, con la frustración de no haber podido presentar Gran Pantalla, que era un disco que estuvimos trabajando casi dos años… Entonces, claro, era como ese momento: muy delicado, de volverse un poco loco. Recondujimos un poco la movida, por terapia psicológica, y empezamos a hacer este disco. Pero yo me imagino que mucho de ese espíritu y de ese contexto inevitable, que era algo inaudito (encerrados en nuestras casas, privados de todo), algo de eso tiene que tener impreso, en los genes de la canción.

Álvaro: En la discografía de Biznaga siempre ha estado el desencanto. Es más, yo diría que este es el disco que menos tiene.

Yo creo que es un desencanto de pasados los años, de ya no poder llegar a esas ilusiones que todos podíamos tener. De hecho, os hacéis un guiño a vosotros mismos en “Cómo Escribimos Adalides de la Nada”, que hace referencia a hace diez años, a cuando publicasteis los primeros EPs de Biznaga.

Álvaro: Sí, bueno, hay algo de eso, pero yo creo que en esa época ya no había ninguna ilusión y ahora te das cuenta de que todo sigue exactamente igual. No ha ido precisamente a mejor, ha ido a peor. Ahora es incluso más difícil. Si nosotros lo teníamos difícil, pues ahora un chaval de 20 años yo creo que lo tiene bastante peor.

Jorge: Yo creo que había más ilusión que ahora. No respecto al grupo, sino ilusión en el sentido de que la propia juventud te hacía pensar, y te hacía creer que una situación económica desfavorable podía tener una fecha de caducidad. Como que en algún momento se revertiría la situación, no sé si inocentemente por arte de magia, o porque por casualidad, en algún momento se presentara una oportunidad, se aprovechara y eso diera lugar al cambio. Pero no ocurrió, o no nos ocurrió, o no ha ocurrido a mucha gente.

Entonces claro, hoy en día nos presentamos con eso. Creo que hoy en día tenemos menos ilusión, estamos más desencantados, somos más cínicos en ese sentido, más descreídos que en ese momento en el que íbamos de descreídos. Pero yo creo que en el fondo…

Álvaro: … había cierta esperanza.

Jorge: Claro, aunque sólo sea por decir “es que tengo 25 años“, o 27, o 30.

O porque no te habían dado todavía tantas hostias.

Jorge: Claro, te las van dando y tal. Pero por ejemplo, de alguna manera también, sin ser un poco el cuento del Abuelo Cebolleta, eso es un poco la canción de “Cómo Escribimos Adalides de la Nada”. Juega un papel importante en eso, que se traza a lo largo del disco: una especie de diálogo entre pasado y presente, y futuro, y eso engloba varias generaciones, que nos devuelve un poco a aquellos años de esos primeros EPs. Con el ambiente que había del 15M y con ese tipo de movidas, que nosotros estábamos en curros muy precarios, el paro, etc. Una época de salir mucho y emborracharse por desesperación y cosas así.

Y hacer una especie de balance. Han pasado 10 años, ¿quiénes son los Adalides de la Nada de hoy?, ¿ha cambiado la situación para una persona que ahora tenga la edad que teníamos nosotros entonces?, ¿en qué sentido ha cambiado?, ¿cómo de diferentes son esas personas?, ¿sigue siendo vigente lo que se decía en esa canción? Yo creo que es un buen espejo. Por eso creo que sí hay respuesta en el diálogo intergeneracional, en plan de ‘nosotros hablamos a la siguiente generación y miramos hacia atrás, a la que venía antes de la nuestra’, y yo creo que no hay eco. Que hay realmente una respuesta, tarda más o menos en llegar, pero la respuesta llega, porque no ha cambiado demasiado. Hemos ido enganchando crisis y movidas y mucho me temo que puede seguir así durante un tiempo largo.

De hecho, os remontáis hasta el “Espíritu del 92”, un año en el que parece que fue todo (las Olimpiadas, la Expo, Madrid Ciudad Cultural), hasta que llegó la crisis.

Jorge: Había dos relatos. El relato oficial, que era el de la Expo, el de las Olimpiadas, el de la entrada de España en la modernidad, el que te pusieran el pin europeo; y luego el otro, el del SIDA, la crisis, el desempleo, el de los GAL, el de la reconversión industrial, el de un montón de movidas. Entonces ése es el otro relato, el que se trató de ocultar porque no convenía, porque ni brillaba, ni era moderno, ni era vendible. No se podía transformar en un producto, pero se celebró a bombo y platillo esos otros fastos: Olimpiadas, Expo…

Y ahí se empezó a construir esa España, que ya estaba de antes, pero empezaba a hacer aguas esa democracia. La España del pelotazo, las corruptelas, el PSOE, que ya se le estaba viendo el plumero. Había ya ahí un desencanto por parte de la sociedad: ya no era la victoria socialista del 82, que se pasa de UCD y antes la dictadura, a de pronto un partido socialista, se legalizan un montón de partidos y sindicatos… Pero avanzan los tiempos y se ve que hay otro tipo de movidas, que no es oro todo lo que reluce, y el 92 es como ese año, porque además se celebra el aniversario del descubrimiento de América.

Tiene el poder simbólico por todos los sitios y era todo mentira. Era simplemente un decorado de la Expo, de cartón piedra. Era un Curro moviéndose así, pero que debajo sólo había humo. O un zombi.

Incluso ya podemos cerrar el arco con “Todas las Pandemias de Mañana”, en el que reconocemos que nosotros somos el virus. Una canción que refleja mi teoría de que el coronavirus es una reacción de las naturaleza contra nosotros.

Jorge: Claro, cada cierto tiempo un colapso, una hecatombe, una crisis, lo que sea. Ahora nos ha tocado la pandemia, pero siempre está el ser humano detrás. Pero no va de la pandemia: es lo último gordo que nos ha tocado vivir. La canción va del ser humano.

Los temas recurrentes de Biznaga de los que hablamos (la tecnología, los vampiros emocionales, lo nocturno…) se mantienen. Hay píldoras de todos ellos en las canciones, quizás enfocadas a señalar esa tendencia a vivir de la ilusión, a hacernos despertar, a reclamarnos el que no seamos ilusos.

Jorge:  Sí, es verdad que te dije eso, pero es que lo pienso. Hay como cuatro o cinco temas así a lo largo de la historia de Biznaga.

Álvaro: Cada disco explota uno más que otro.

Sobre el tema nocturno destaca especialmente “Madrid Nos Pertenece”. ¿Cuál fue la primera canción que escribisteis? Porque entre ésta y la de “Todas las Pandemias de Mañana” creo que es un reflejo de Madrid ahora mismo.

Jorge: Pues “Madrid Nos Pertenece” fue la primera, junto con “Domingo Especialmente Triste”. Fueron las primeras que se compusieron.

Álvaro: Ahí fue cuando vimos la línea que iba a llevar el disco, cuando dijimos que nos íbamos a centrar en un disco más pop.

Tras escuchar “Madrid Nos Pertenece” me dio por pensar en la cantidad de canciones que hay sobre la capital en plan negativo: “Madrid” de Caliza, “Ciudad Rayada” de Sindicato del Crimen…

Jorge: Sería un buen álbum doble, o triple.

Álvaro: Una vez creo que estuvimos pinchando canciones de Madrid en el coche, no recuerdo hacia dónde íbamos. Nos dio por ahí, y claro, hay de todo

Jorge: Sí, sí, vas tirando y hay de todos los géneros.

Lo decíamos antes: se convierte en ciudad icónica porque aparte de ser la capital goza de ciertos privilegios, que otras ciudades no. Aquí recala mucha gente, precisamente porque se concentran una serie de oportunidades, que vienen de los privilegios de ser esta ciudad. Esto al final produce un efecto llamada, para que venga gente de diferentes partes del país, o del mundo, o de Europa. Eso la convierte en hervidero pero al final las ciudades cada vez se parecen más, pierden la impronta personal.

Se convierten en un parque temático.

Jorge: Claro. Ya cuesta, pero por contra se hará una persona de cualquier otra ciudad, abstrayéndose de que se dice Madrid, de que se dice Carabanchel u Hortaleza, por ejemplo.

Álvaro: Pero se habla de Madrid porque vivimos aquí. Si viviéramos en Málaga no hablaríamos de Madrid. Quiero decir, no es que le estemos cantando a Madrid porque nos flipe (que nos flipa también) sino porque vivimos aquí.

Se merece visiones ácidas porque no somos un paraíso.

Jorge: Porque la vida no es fácil. Es difícil vivir y cada vez es más complicado. Es una ciudad que expulsa a la peña.

Álvaro: Madrid de paraíso no tiene absolutamente nada, más bien todo lo contrario. Madrid es horrible en el sentido de vivir en Madrid, los alquileres…

Cada vez más se pierden edificios del centro. Los vacían, los convierten en pisos de lujo y quién va a poder a acceder a ellos. En eso Madrid parece que se está convirtiendo en Londres, en donde tienes que vivir en Hackney, Hammersmith…

Jorge: Es el centro histórico y luego cuatro o cinco centros, barrios emblemáticos. Por eso en Londres hay como cinco o seis zonas de marcha, supertochas, pero porque el que vive por una zona no se va, como aquí. “Salgo al centro” ¿A qué centro? Hay siete centros, y cada vez más se va a tender a eso, a megalópolis. Pero bueno, por otro lado están descentralizadas porque han ido expulsando y se van expandiendo geográficamente

Para cerrar un poco “Madrid Nos Pertenece”, es inevitable no preguntar sobre la mención de “Joder No sé“, sobre si es una pulla a Carolina Durante.

Álvaro: Es un guiño amistoso. Son colegas.

Jorge: Es una chanza. Salió así, sin pensar, y a posteriori ya sí que nos dimos cuenta. Pero dijimos “bah, se queda“, porque queda bien y así nos preguntan, jajaja.

Pero además tiene sentido con el mensaje de Biznaga: pedís a la gente que se posicione, que diga algo, y ese “joder no sé” refleja todo lo contrario.

Jorge: Claro, éramos conscientes, cuando lo escribimos, de que es una frase hecha. Y dijimos “hostias, es que además están los Carolina con este tema“, que además es una canción superrepresentativa, que se ha convertido en una especie de himno generacional.  De una manera de afrontar el mundo por parte de una generación, o algunos miembros: no podemos generalizar al 100%.

Sin embargo, lo que estamos contando y el tono de la canción es opuesto. Es sacúdete el polvo, chico, levántate. Es como ellos en el videoclip, que están comiendo pasteles, tirados en el suelo… Levántate, limpia esta pocilga, niño, y sal a la calle que están pasando cosas.

Pero tampoco es cuestión de ponerse como los “Filósofxs Intempestivxs”, que en el fondo parecen reflejar el espíritu cuñado.

Jorge: Claro, claro, pero por eso lo que se dice es “llama al camello, manda ubicación“, porque no vamos a dar una lección. No citamos a los filósofos: estamos hablando de una peña que está tan pasada que al final están citando pero lo único que hacen es meterse rayas y beber latas. Y al final acaban con la cara de otro. Y ya está.

Pero hay que tener mucho cuidado con cómo se hacen y se dicen las cosas, porque… lo de Carolina no es un beef. Salió así, pero sí que entiendo por cómo es nuestra canción y cómo es “Joder No Sé”, pues…

Álvaro: Es que puede ser… es que es un guiño.

Jorge: Es un guiño involuntario, pero a posteriori lo vimos y se quedó. Y ya está.

Álvaro: Ya nos lo ha dicho más de uno.

Ya me imagino.

Álvaro: Buscando el beef.

Sí, como en “Nuevas Formas de Hacer el Ridículo“, cuando dicen lo de “Hola, soy Mikel”.

Jorge: Jajaja, y ahora les toca a ellos.

A ver si ahora os va a tocar a vosotros.

Jorge: En la próxima tienen que mentarnos a nosotros y así se va haciendo la cadena. Y al final la cierra Izal, que acaba mencionando a Carolina Durante.

Se pueden meter con vosotros por mencionar a Derrida y a Foucault, pero no Bauman. Supongo que por la rima.

Jorge: A ver, claro, ahí la rima mandaba un poco. Anda que no había filósofos… pero había que buscar la rima.

En “Domingo Especialmente Triste” contáis con la colaboración de Isa de Triángulo de Amor Bizarro. ¿Cómo surgió?

Jorge: De cuando hicimos la versión de ˝@calígula2k25″ de Triángulo de Amor Bizarro. Ahí, más o menos, empezamos a hablar, a tener buen rollo, y había mucha sintonía. Luego les conocimos en persona, y lo hicimos en un festival en Canarias. Cuando Álvaro sacó la melodía del estribillo, él pensó que podía tener más efectividad o más power si tuviera la tesitura de una voz femenina. Y entonces ya pensando en quién lo podía hacer acabamos pensando lógicamente en Isa, porque había cercanía, porque era un registro que le venía bastante al pelo y pensamos que lo podía hacer de puta madre. Y se lo propusimos y ya está.

Vamos, que era natural. Lo remarcamos mucho porque no es una colaboración marketiniana. Es una colaboración natural, como tienen que ser la colaboraciones artísticas.

Aparte de que hacía mucho tiempo que no contabais con una colaboración femenina, desde “Los Duelistas” en Centro Dramático Nacional.

Álvaro: Sí, desde el primer disco, y fue porque a ese tono no llegaba yo. Vamos, que también fue una cosa natural, no fue de vamos a llamar a Juana Chicharro, jajaja. Y es la única que hemos tenido.

Por cierto, ¿cómo surge el título de Bremen No Existe? ¿Os dio por releer a los hermanos Grimm en el confinamiento?

Jorge: Pues viene un poco de la portada.

Primero viene la portada… bueno, primero vienen las canciones, en el sentido de que primero viene el pop, esas primeras canciones que van a marcar el tono de todo el disco, y se decide que vamos a apostar por el pop, que nos pide el cuerpo eso, que es la apuesta lógica a Gran Pantalla. Es un estilo que nos flipa a todos: escuchamos muchísima música, muy diferente, y el punk es casi lo que menos escuchamos en nuestra casa. Pero era una manera de sacar fuera referencias que siempre están y que están en la furgoneta, en nuestras casas y tal.

Entonces, cuando ya estaba el pop, pues vimos que nos molaría un elemento como infantil, aniñado pero con un toque como triste. Así que buscando referentes, símbolos, dimos con los Trotamúsicos; ya rallándonos a tope con los títulos, releyendo el cuentro de los hermanos Grimm, vimos que el cuento finaliza sin que ellos lleguen a Bremen. Entonces Bremen se transforma en un trasunto del futuro. El futuro que no existe, de eso hablan las canciones, así que Bremen no existe, es una promesa que no llega.

Álvaro: Es lo último que sale del disco, el título.

Eso pensaba, y lo redondeais con la portada de Manuel Donada.

Jorge: Pues eso salió antes. Cuando ya supimos que teníamos a los Trotamúsicos, o que íbamos a hacer dibujitos animados…

Álvaro: … ya pensamos en él directamente.

Jorge: Ya era él. Si había alguien que pudiera transmitir ese rollo infantil pero marginal, triste, jodido…

Álvaro: Es él. Es todo lo que hace.

Jorge: Le flipó la idea cuando se lo propusimos y dijo “p’alante“. De hecho, lo ha dicho, que es el mejor proyecto en el que ha participado durante 2021. Se motivó a muerte.

Álvaro: A él le dimos varios títulos, pero cuando Jorge descubrió eso, que al final los Trotamúsicos no llegan al festival, era Bremen no existe. Y ya todo quedó bien.

Fotografía de portada: Carmen Morago