“Patterns” es su primer adelanto.
Nueve años después de The Light in You (Bella Union, 2015), Mercury Rev confirman la publicación de un nuevo disco: Born Horses. La banda estadounidense, con más de tres décadas de carrera a sus espaldas, sigue inspirada y fruto de ello nace un trabajo cocinado a fuego lento mano a mano entre Jonathan Donahue y Grasshopper.
Ocho nuevos temas que verán la luz el próximo 6 de septiembre a través de Bella Union y que se describen como una brillante búsqueda de psych-jazz-folk-barroco-ambient que destaca la sofisticada instrumentación de la banda al tiempo que ofrece una nueva y fresca perspectiva poética. Prueba de ello es “Patterns”, primer adelanto del disco.
Este anuncio viene acompañado por una gira para otoño por Europa sin que por el momento aparezca ninguna fecha por nuestro país.
Mercury Rev – Born Horses
1. Mood Swings
2. Ancient Love
3. Your Hammer, My Heart
4. Patterns
5. A Bird Of No Address
6. Born Horses
7. Everything I Thought I Had Lost
8. There’s Always Been A Bird In Me
La compositora de origen japonés, aunque criada en Estados Unidos, despliega en Madrid todo su arsenal musical a base de sensibilidad y minimalismo escénico.
Noche cálida en Madrid, noche botánica. Todo vendido en el concierto inaugural de las Noches del Botánico, ese festival semi veraniego tan ecléctico, tan bien cuidado, tan de quedarte a vivir en él. Era mi primera vez, coincidiendo con el octavo aniversario de este ciclo y, que quieren que les diga, ojalá el cuidado, el trato, el espacio, el sonido…..fuera en todos los festivales algo parecido a lo que viví ayer. El Real Jardín Botánico de Alfonso XIII es ya de por sí un espacio que merece visitar, pero si encima lo decoras y lo cuidas como hacen los organizadores del festival, pues el éxito parece asegurado.
Además, en esta ocasión, teníamos como puesta de largo la presencia de la sin par Mitski. Aunque la vengo siguiendo desde su aclamado “Be The Cowboy” mejor disco de 2018 para gran parte de la crítica musical internacional (yo me decante por el de Lucy Dacus), no era previamente un ferviente seguidor de esta polivalente y multidisciplinar artista. Tras ese 2018, sí que he seguido su música y sus propuestas personales y diferentes a mucho de lo que se factura hoy en día. Siempre la he posicionado como una artista de nicho, solo accesible para paladares muy melómanos y escorados a lo diferente. Que fuese cabeza de cartel en el pasado Primavera Sound me sorprendió, pero no por su calidad, sino por lo que yo entendía extensión de sus seguidores. Craso error por mi parte.
Llegamos temprano al espacio para poder disfrutar previamente al concierto de todo lo que ofrece un jardín y un lugar como el que íbamos a visitar. Se habrían las puertas a las 19:30 y el concierto daba comienzo a las 22:15 (puntualidad inglesa en el inicio del mismo), y nosotros ya estábamos allí sobre las 20:00 horas y primera gran sorpresa de la noche. Había una cola de mas de hora y media para entrar y la media de edad no superaba los 20 años, siendo en su mayor parte chicas las asistentes ¿Qué coño pasa aquí? Nos preguntamos mi pareja y yo. Chavales/as de menos de veinte años, vestidos de todos los estilos de colectivos que pueden existir, usando el negro como primera equipación en la mayor parte de los casos. Todos atacados por lo que iban a presenciar y con la obsesión de las primeras filas dentro del recinto. Pude saber que la artista había conectado con multitud de adolescentes a través de Tik Tok (un millón y medio de seguidores tiene en esta red social) y que esto le había generado una legión de adeptos de está franja de edad y que la siguen con absoluta devoción, hecho que desconocía absolutamente.
Esperamos en un bar de Moncloa y cuando, sobre las 21:30 volvimos, ya no había cola, ya estaban todos en esas primeras filas tan deseadas. Y arrancó el concierto justo cuando tenía que empezar, con una Mitski ataviada con un pantalón negro y una camisa blanca, que se movía con la misma sutileza que el cuerpo que la acogía para esa noche. ¡Qué bien tener a una mujer como absoluta protagonista sobre el escenario¡ Durante el bolo, las asistencias médicas no dejaban de sacar del recinto a asistentes semi desmayadas, chicas siempre, con caras pálidas, mareadas, tras una larga espera al sol y una dosis extra de emociones en la pista del concierto.
Durante las más de hora y media que duró el concierto, el público absolutamente extasiado, gritaba a cada gesto de la artista, a cada movimiento, a cada suspiro diría yo. Se atrevieron incluso con gritos como “y guapa y guapa y reina, reina, reina”, momento en el que empecé a mirar a mi alrededor por si pasaba por allí la Esperanza de Triana y yo no era consciente de ello. El concierto en sí fue absolutamente hipnótico y descomunal. De esos que te atrapan y sientes que no quieres que acaben, que como todo lo pasajero sabes que puede que no lo vuelvas a vivir jamás, como dijo la propia artista.
Repasó toda su discografía que inició allá por 2014, centrándose en temas de su disco más emblemático y en el último que ha lanzado al mercado recientemente “The Land Is Inhospitable and So Are We”. Disfrutamos de todos sus “hits” y de su muy buen castellano con el que se comunicó en distintas fases del concierto con todos sus fans. Puso punto y final al abrazo musical que nos estaba regalando, acompañada de una banda extraordinaria y un juego de luces alucinante, con “Nobody” y “Washing Machine Heart” haciendo que todo lo vivido pareciese un sueño y que todos confirmásemos que mereció la pena de sobra haber apostado por estar presentes en el evento inaugural de las Noches del Botánico.
Foto de portada por Víctor Moreno.
El lunes post Primavera Sound es un buen día: todavía no te ha atacado el vacío existencial y, sobre todo si has conseguido arañar los últimos conciertos del Primavera a la Ciutat, tus mensajes, tu pensamientos, todavía rebosan dopamina.
Quizá por eso me cuesta bastante ahora mismo pensar en un contra a la edición del Primavera Sound 2024.
¿El cartel? Impecable e inabarcable (aunque más manejable con las cartas guardadas en la manga del Primavera Sound Porto que te contaremos la semana que viene y con los conciertos seleccionados en sala del Primavera a la Ciutat). Ha sido una de esas ediciones en las que el tiempo pasa volando porque no has tenido un minuto de respiro, enganchando conciertos para no perderte nada.
¿La gente? Rozando el sold out el viernes temimos lo peor, pero la gestión de la movilidad dentro del recinto estaba bastante bien estudiadas, tanto en las barras como en trasiego entre escenarios. Pastorear a 265.000 personas no es fácil. Un contra, se me ocurre: llevar tantas ediciones a cuestas del festival como asistente hace callo en los trucos de cómo ir de escenario a escenario y que te corten el paso a los truquis y te desvíen por otro lado, la verdad, bien por la logística, mal para el “tú hazme caso a mí, que por aquí tardamos menos”.
¿El tiempo? No se puede controlar pero aquí hasta me atrevo a decir que la lluvia del sábado por la noche sumó más que restó: el agua y los relámpagos como atrezzo accidental de determinados conciertos, al ser temporal y no durar toda la noche, aportó un punto de épica.
Pasemos entonces a nuestro juego de las predicciones sobre el Primavera Sound 2024 y veamos cómo de acertadas hemos estado este año:
- Público: Confiamos en que este año la cuota guiris/nacionales se equilibrará más hacia nuestro lado en un 30/70.
Se habla de 134 países en la estadística final del festival. Creo que, efectivamente, oí todos esos idiomas (y alguno más, probablemente inventado). Mantengo mi sensación de que la proporción de españoles ha aumentado sin embargo.
- Lana del Rey: La humedad de Barcelona la traicionará y el concierto molará pero se quejará de problemas capilares entre canción y canción

HABLEMOS DEL CONCIERTO DE LANA DEL REY: Partiendo de la base de que una no es demasiado fan (tampoco hater), me interesaba mucho, científicamente hablando, su concierto. Del pelo (cardadísimo, impactante, hipnótico) no hablo, pero dio el concierto de diva que esperábamos, sin saltarse un solo paso. Una experiencia digna de vivir. Con decenas de miles de personas esperándola desde que se abrieron las puertas con un sol de justicia, Lana salió 25 minutos tarde porque, sí, porque puede. Se paseó por su escenografía parándose en cada ítem y empezó con un sonido bajísimo, para conseguir ser lo único que se oía según avanzaba en sus canciones. Hizo alguna trampa (playback, los altos cantados por las coristas) pero su actuación fue, exactamente, lo que esperábamos. Y cuando terminó un setlist plagado de temazos y alguna rareza para muy fans, se bajó al foso a dejarse querer, sin perder la sonrisa ni el eyeliner.
- Primavera Fit: La actuación que pondrá los pasos de tu teléfono saliéndose de la gráfica de lo muchísimo que vas a bailar: dudamos entre dos: Obongjayar o Barry Can’t Swim.
Los solapes jugaron en nuestra contra y, al final, hemos decidido darle el título, de manera sorpresiva…a Romy. Los XX son parte del festival y saben cómo funciona el juego, tanto juntos como por separado. Una liberadísima y pletórica Romy contagió a todo el que estaba en el escenario y con su capacidad de sacarse singles bailones como la que hace croquetas, se marcó una sesión de baile de manual. Sólo de recordarlo me duelen las piernas y se me alegra el corazón. La verdadera reina del Primavera Sound 2024.
- Premio Damon Albarn al concierto más coreado: Pulp, no tengo pruebas pero tampoco dudas de que nadie sacará el móvil para mirar la letra en Common People.

Acierto total, absoluto y, ahora, con pruebas tangibles en la mano. Los Pulp que recordaba de 2011 se quedaron en aficionados con los Pulp que nos hemos encontrado en 2024. Jarvis Cocker es un genio. Suelo usar una frase para estos días regulares que puedes tener en el curro: “Si se te está torciendo el día, piensa que esta noche, Jarvis tiene que volver a cantar Common People. Y ayer. Y mañana. Y la semana que viene”. Pero me doy cuenta de que voy a tener que dejar de utilizarla. El público enloqueció desde el minuto uno, y, para cuando al final del setlist quiso llegar el She came from Greece she had a thirst for knowledge me quedó claro que lo que yo pensaba que era una maldición era, en realidad, un conjuro. Rodeado de terciopelo se regaló completamente a la masa que tardará mucho en superar lo vivido. Así que Damon, si me lees, vuelve a donde has sido feliz y deja los experimentos para la gaseosa.
- Tiempo total en la Boiler Room: Entre 30 y 300 minutos. No sabemos si por día o en total.
Con tanto por hacer, este año hemos fallado muchísimo en esto. Conté, exactos, veinte minutos (en los que, eso sí, me lo pasé bastante bien). Hubo actuación sorpresa – Ralphie Choo – y nuestra queja del año pasado sobre el manejo de la cola en este escenario formando cuello de botella con los que entran/salen de los escenarios del Casco Antiguo (Steve Albini y Plenitude) se ha solucionado con unas vallas por aquí y unas escaleras más anchas por allá.
- Premio TikTok al vídeo más viral: Royel Otis con su versión del Murder on the Dancefloor, te lo encontrarás en todas tus redes, lo quieras o no.
Dejamos este cromo para verlos en sala en el Primavera a la Ciutat y vaya acierto. 700 móviles arriba en la versión de Murder on the Dancefloor ( y otra cover inesperada y absolutamente emocionante de la que no haremos spoiler por si tienes pensado verlos cuando vengan en gira en noviembre), predicción cumplida. Pero además sobrepasaron las expectativas. Jovencísimos y atronadores. Sonar mal en la Sala Apolo es una cosa muy complicada pero vaya, arrasaron siendo majísimos y muy profesionales. Ojalá les dure la efervescencia y la fama mucho tiempo.
- Concierto con más menores de edad: Mitski tendrá el honor de ser venerada por centenares de adolescentes (pánico por enfrentarse a quitarles las primeras filas)(pero se intentará igual)
Quizá por lo tarde del horario, quizá por la lluvia, no vi tantos menores como esperaba. Sí que había mucha gente joven que a cada relámpago y a cada movimiento de manos de Mitski respondían con un sonororísimo WOW que ahogaba el sonido de la tormenta que teníamos encima. Una puesta en escena minimalista pero muy efectiva, una conexión con el público difícil de olvidar. Creo que se sentía como en el salón de su casa, cuando performance con el mando de la tv como micro como si nadie te mirara pero tuvieras una audiencia rendida a tus pies. Como estábamos.
- Grupo nacional que petará su escenario: Aiko el grupo. Seguidas, de cerca por Alcalá Norte.
Absolutamente: sí. Tocar a primera hora en Mordor no es tarea fácil y se salieron. Mucha gente para ver cómo se quedaban afónicas desgranando los mejores estribillos que tenemos en nuestro idioma ahora mismo, para gente que fue a pasárselo bien y salió habiéndoselo pasado de escándalo. Y, del fenómeno del año, Alcalá Norte, todo buenas palabras. Muy profesionales, ahora con atrezzo y con un público entregado no sólo al pisito de la Calle Elfo, sino siguiendo unas letras metafísicas palabra por palabra. Nos los cruzaremos muchas veces de aquí a finales de año, pero esta primera ha sido para enmarcar.
- Sirviendo c***: Charli XCX, no hay más preguntas, señoría.
Fue: increíble. Todo lo que esperábamos bailar, cantar, toda la actitud sobre el escenario que te pedíamos…lo serviste. De corazón, gracias, Charli. El único pero, una pregunta más señoría: ¿por qué acortaste tu slot 20 minutos, Charli? ¿Por qué nos hiciste eso? Entendemos que dejaras algunas canciones en el tintero porque tu vida performática ya no va por ahí. Pero en esos 20 minutos que racaneaste, ahora, sabemos que hubiera caído algo de Crash o incluso Boom Clap. Pero te lo perdonamos, saliste como la reina que eres y te guardamos el trono el tiempo que haga falta. 
- Por ti me pondría a la solana: El concierto de Nieve Ella, a pesar de su horario, congregará a muchísima gente al borde de la deshidratación.
Lo intentamos, pero no pudo ser. No nos lo perdonaremos nunca.
- El acúfeno de tu vida: Mandy, Indiana conseguirán patrocinio de GAES.
Para lograr que esto pasara, nos esperamos hasta verles anoche en la Sala Apolo como inicio de nuestra única jornada del Primavera a la Ciutat. ¿Acertamos? De largo. Despegaron una noche a la que se suele llegar en las últimas pero no, a base de guitarrazo limpio nos pusieron en órbita y en lista de espera para una cita, efectivamente, en GAES.
- Se hablará durante años de: Las que hemos tenido ya la S U E R T E de ver a Model /Actriz lo sabemos: este concierto pasará a la historia del festival.
Lo dije, lo dije, lo dije, lo dije y lo repetiré hasta la saciedad. Lo de Model/Actriz es de otro planeta. Anoche cerraron por todo lo alto el festival para nosotros con otra actuación digna de salir en todas las crónicas y en todas las conversaciones. La energía, el impacto, el juego con el público y con todos los elementos que tenía a mano (un saludo a los de las baguettes de todos los años), el repaso por sus canciones de atmósfera densa, oscura, sibilina, todo casaba, todo cuajaba, todo nos enloqueció. Volveré a repetirlo cuando vuelvan a acercarse: id a verles, dejaos llevar, vividlo al 150%. Ya me daréis las gracias. 
- Mayor cantidad de eyeliner: Nunca llevo maquillaje para “repasarme” pero, vive dios, a Chelsea Wolfe me llevaré uno o dos lápices de ojos, por si acaso y para ayudar al prójimo.
Llevaba muchos años sin pisar el Auditori y volver para verla a ella fue una de las decisiones más acertadas de estos días. Un silencio atronador envolvió cada una de las canciones, dejando que incluso sonaran, como un instrumento más, los tacones de las botas que culminaban un outfit a conjunto con sus canciones. Chelsea vendió dolor, sensibilidad y tragedia metalera como si fuera una diosa bajada a la Tierra para hacernos el favor de dejarnos rozar algo de su arte desde el bosque oscuro elegido para la ocasión. El suyo no es un género fácil pero el lleno del Auditori a una hora bastante tempranera fue el premio que se llevó. Merecido e insuficiente. 
- Mayor número de lesionados en un pogo: Surge el debate entre The Armed y Deftones.
Sorprendida por el poco público que congregaron The Armed en un Plenitude que sí se llenó en su anterior visita, pero encantada con las GANAS que le pusieron al concierto, tanto ellos tocando como nosotros abajo. Crowdsurf, despiporre, saltos, gritos. No sé dónde estaría el resto de la gente (sí lo sé, estaban en Justice) pero desde luego, se equivocaron.
- Edadismo is over: Del rango de edad de 50 para arriba, Arab Strap darán una lección que dejará a la juventud besando el suelo que pisen.
Esta predicción era, en realidad, jugar sobre seguro. No sólo tuvieron que hacerle frente al edadismo, sino también a abrir el jueves uno de los escenarios principales del festival y tener el sol de frente. Y lo consiguieron, porque cuando tienes temardos y actitud suficiente pocas cosas más hacen falta.
- Una lloradita y a seguir: Esta es difícil, pero apelo a todos los lectores de Brenda Navarro, lagrimones inesperados en Vampire Weekend.

Llorar un poco bailando: se puede. Ocurrió durante Harmony Hall, como colofón a un concierto de los neoyorkinos que fue de menos a más pero que terminó poniendo todo patas arriba. Será uno de los discos del año y tienen tablas para salirse en cada concierto, con aptitud y actitud. Un Mordor lleno hasta la bandera de gente bailando y preguntándose: ¿cuál será la rutina de skincare de Ezra Koenig? Faltaron canciones, claro, lo “malo” de una carrera ya tan dilatada es que o te montas tu propio “Era’s Tour” o se te queda la mitad en el tintero. Pero nos limpiamos el lagrimón y se lo perdonamos mientras seguimos bailando sólo de acordarnos.
- Altísimo hype, codazos para verle de cerca: Troye Sivan dejando huella en todos nuestros corazones.

Era uno de mis conciertos más esperados y tendrá ya, para siempre, un huequito en mi corazón. Ocurrió en una de estas veces que te quedas sola por los solapes y la cobertura decidiendo desaparecer. Pero no estaba sola. En pocos conciertos he visto una sensación de unidad como la que pude ver en Troye Sivan. Desde 2023, Primavera Sound es el primer festival Queer Destinations Committed, lo que significa que eres bienvenide, sin peros, sin fisuras. Algo que es más importante de lo que podría parecer en un principio y que se puso de manifiesto en un con concierto como el de Troye que, emocionado, contaba lo importante que es Barcelona en la historia de su vida y que nunca había tocado para tanta gente. sobre el escenario, con él, un batería de hardcore y una teclista dreampopera. Y un juego de bailarines espectacular. Abajo outfits inversímiles, mucha alegría, baile sin fin y canciones coreadas hasta desgañitarse(me parece una pasada haber visto dos veces “1999” en estos días, cantada tanto por él como por Charli). Nunca pensé que vería a Guitarricadelafuente en directo, menos en el Primavera Sound, menos aun con una camiseta usando el logo de Metallica convertido en Mariconna, pero ahí estábamos, en un espectáculo lleno de luz y color, y con un elemento, los calzoncillos de la última parte del show, que pasarán directamente al museo de objetos de la historia de este festival. Ojalá se convierta en el nuevo Shellac y venga todos los años.
- Creador de fomo: De aquí a unos seis meses, todas querremos poder decir “yo estuve en aquel concierto de Sega Bodega”
Yo estuve en aquel concierto de Sega Bodega y, eso sí, se me quedó un poco en el aire. Mismo escenario y misma hora bruja que A.G Cook, confieso que en esta predicción me equivoqué: ganó A.G Cook la partida del cierre con su PC Musica y las canciones de su último disco “BritPop” que gana mucho más de lo que pensaba en su propuesta en directo que el de Sega Bodega. Pero creo que fue por nosotras más que por él, así que queda en el tintero la promesa de volver a verle. 
- Persona del cartel a la que más te encontrarás en el público: PJ Harvey ( una chica puede soñar)
Otra predicción errada, a mi pesar. Eso sí: vi más a los integrantes de The Lemon Twigs que a algunos de mis amigos, que disfrutaron del festival tanto como nosotros y luego tan ricamente se subieron dos veces a tocar y dar una lección guitarrera de la que ya podrían haber aprendido algo los Beatles en su día, ejem.
- La predicción más loca que se me ocurre: Tengo una predicción para el concierto de The National que, de loca que es, no me atrevo a poner por escrito para no gafarla. Stay tuned.
No ocurrió, en mi cabeza era espectacular: Taylor Swift no tocaba ese día en ningún sitio y subiría, claro que sí, a cantarse con ellos un Coney Island, por ejemplo. Pero no hizo falta. Por verla a ella me los perdí en la Razzmatazz el miércoles, pero quedarme a verles después de Lana del Rey mereció la pena al 100%. Creo que ha sido mi concierto número 19 de The National y la verdad es que toda la languidez del escenario de al lado no sólo desapareció sino que se transfromó en una bomba en cuando empezó el primer acorde de Sea of Love. Hicieron un concierto de greatest hits con un Matt Berninger entregadísimo que se lo pasó pipa con su habitual baño de masas. El concepto que venden de Sad Dads empieza a parecerme más irónico que melancólico y compro esta fiesta de tristeza: ojalá 19 conciertos más por delante.
No sólo de predicciones vive esta crónica. Pasaron, como en todos los Primavera Sound, muchas cosas con las que no contábamos y que hicieron de esta edición una de las más entretenidas:
- El nuevo escenario Red SoundStudio by Etnia Barcelona: un habitáculo redondo para actuaciones íntimas con un sonido abrumador (rollo la plataforma Colors: canciones nuevas, y nuevas versiones de canciones ya conocidas) que será, si se mantiene en próximas ediciones, la cuna del hype. Vimos a María Hein, boquiabiertas, y nos quedaron Alizzz, Villano Antillano y 070 Shake por probar. Pero no se puede estar en todos los sitios a la vez.

- Estábamos convencidas que después del recital en el Primavera Weekender volver a ver a Blonde Redhead no era, quizá, la mejor idea pero nos quedamos en su escenario y disfrutamos una vez más de los gemelos y de ella, una reina. Uno de los mejores comebacks que nos ha dado esta época, no volveremos a dudar entre solapes.

- Ya está bien, queremos justicia: Arca debe ser cabeza de cartel
- No se puede prever la meterorología al 100% pero sí que, de repente, decidimos dar un volantazo y, bajo la lluvia, la idea de ver en primeras filas a American Football fue una de las decisiones más acertadas de la noche. Se presentaron como Bikini Kill y casi sin mediar palabra, bajo una fina capa de agua y con unos visuales de las famosas casitas de suburbio americano, regalaron una actuación para la épica. Durante la hora larga de su actuación estuvimos en Illiniose en 1998, experiencia 360.
- Ah! El cierre. Sin Dj Coco, Teki Latex tenía un trabajo muy difícil por delante y pasaron, musicalmente, muchas cosas: la versión ravera de la canción de Frozen, Mujer contra Mujer, Vengaboys y, sobre todo, muy importante, fuera de toda lógica según su set, nos puso el Don’t Stop Believin’ de Journey para ver amanecer, cerrando el círculo hasta el año que viene.
Porque ya tenemos fechas para el año que viene: un poco más tarde de lo habitual, del 5 al 7 de junio, tendrá lugar el Primavera Sound 2025, del que, por el momento no sabemos nada más, pero sí que podemos empezar ya a jugar desde cero a la predicción de qué pasará. Este año han confirmado que no habrá Primavera Weekender en noviembre (</3) así que el hype de la espera será terrible. Pero ya nos hemos comprado un calendario para tachar los días hasta junio de 2025. Allí estaremos para contártelo.
35.000 personas corearon los grandes éxitos de los californianos.
Pocos días después del mastodóntico paseo de Taylor Swift por Madrid, la capital se preparaba para otra gran noche de música. En esta ocasión los culpables eran otros estadounidenses: Green Day. La mítica formación capitaneada por Billie Joe Armstrong volvió a visitar el recinto de la Caja Mágica tras su dramática actuación de 2017 precedida por el fallecimiento del acróbata Pedro Aunión, mientras realizaba un espectáculo como parte de la programación del Mad Cool. Aunque la presentación del show era bajo el paraguas del festival Road to Río Babel, lo que se respiraba en el recinto (además del desagradable aire de la depuradora cercana y de que anoche se jugaba la final de la Champions con el Real Madrid) fue que aquello era un concierto de los californianos edulcorado con otros invitados para hacer más caja.
Cierto es que los invitados internacionales del evento (desde The Hives, pasando por The Interrupters o Made of Ace) son algunos de los que acompañan al grupo por su gira europea, pero el sentimiento de hacer caja sobrevoló por las cabezas de bastantes de los 35.000 asistentes, según los organizadores, que vieron como a duras penas pudieron disfrutar, como ellos hubieran querido, de las más de dos horas de show. Porque mientras sobre el escenario la banda no dejó ni un ápice de esfuerzo en desgranar al completo dos de sus álbumes más celebrados, Dookie y American Idiot, debajo muchos tuvieron que contentarse con verlos como pequeñas figuras o a través de una pantalla situada casi al final de la extensa explanada, causando algún que otro momento tenso al moverse más de la cuenta por culpa del viento. Una masificación de un recinto que una semana antes había albergado el Tomavistas y cuyo público gozó de las bondades de un aforo más liviano. Eso sí, cosas del capitalismo, si pagabas un plus mayor podías estar en la “front area”, con sus propios baños y barras sin tener que estar apelotonados.
Centrándonos en el aspecto musical, lo de Green Day tuvo todo lo que se podía esperar: una producción trabajada (bien de fuego, de confeti, con un escenario bien decorado), un frontman motivado que no dejó de incitar a los manidos “eeeeoooos”, con su momento fan que sube al escenario, en “Know your enemy”, por petición de Billie y acaba tirándose en plancha al público, y sudor, mucho sudor. Porque podrá gustar más o menos su música, pero su actitud fue de diez. Desde el minuto uno con el arranque de “The American Dream Is Killing Me”, tema de su reciente último disco Savoirs, el trío, arropado por otros tres músicos (cuyos rostros parecían evitarse en la realización de las pantallas), apenas paró para tomar aire. Tras el citado single el grupo se zambulló en un Dookie que treinta años después sigue sonando fresco. El hecho de tocar el disco en el mismo orden restó el efecto sorpresa. Todo el mundo sabía cuál era el siguiente hit en caer. Aún así, fueron más que celebrados, como no, los destellos de “Welcome to Paradise”, “Basket Case” o “When I Come Around”.
Había mucho que tocar y el tiempo apremiaba. El ritmo, como apuntaba antes, fue frenético. Solo tras finalizar el álbum hubo un breve respiro donde Tré Cool, ataviado con una capa, salió al escenario a hacer el payaso. Vuelta a las armas y antes de hincarle el diente al American Idiot un poco de desengrasante con la citada “Know your enemy”, “Look Ma, No Brains!”, “Dilemma” y “Brain Stew”, del incomprendido Insomniac.
El paseo arrollador por séptimo trabajo tuvo el mismo resultado que el de su compañero de gira. Goce y deleite de unos fans que, incluso en las últimas filas, no dejaron de corear los temas, desde el himno “American Idiot”, la grandilocuente “Jesus of Suburbia”, la coreable “Holiday” o los momentos más de mecheros con “Boulevard of Broken Dreams” o “Wake Me Up When September Ends”. Un sueño hecho realidad para muchos seguidores del grupo que pudieron irse a casa con una sonrisa en la cara gracias al esfuerzo de una banda entregada a la causa.
Pero no solo de Green Day se pudo disfrutar ayer. Los suecos The Hives son todo un seguro en cuanto al directo se refiere. Puedes haberlos visto diez veces, saberte todos sus trucos y nunca cansarte de ellos. Dinamita pura. Pelle Almqvist, menos saltarín de la cuenta, tiró del carro junto a su hermano, regalándonos otro show vitaminado y repleto de pogos irresistibles. Porque, ¿quién no es capaz de meterse en uno de ellos con temas como “Main Offender”, “Hate to Say I Told You So”, “Trapdoor Solution” o su célebre fin de fiesta, agachando al público como de costumbre, “Tick Tick Boom”?
Un par de horas antes los angelinos The Interrupters fueron los encargados de inaugurar el escenario principal con su ska/punk ideal como toma de contacto. Aimee Allen y sus compañeros no escatimaron esfuerzos por gustar a los ocupantes de las primeras filas que suelen estar más a verlas venir a la espera del plato principal y suelen mostrar menos entusiasmo con los entrantes. “A Friend Like Me” o “Title Holder” sirvieron como buenos toques de atención para ponerse a bailar y hacer más llevadero el sol que pegaba fuerte. Saltando por sus cuatro discos hubo hueco para sorprendernos con su acelerada versión del “Bad guy” de Billie Eilish.
Mientras en el escenario principal todo fue luces, en el segundo se evidenció por momentos que aquello sobraba. Fue duro ver como Maid of Ace salían a tocar a las cuatro y media ante ¿diez personas? Mientras no paraba de entrar gente al recinto dirigiéndose a toda prisa a coger el mejor sitio para Green Day las británicas descargaron toda su rabia punk más cruda. Una propuesta que evidentemente en una sala ganaría exponencialmente, y a la que estaremos atentos. Lo de Emlan, pues bueno, una propuesta muy en la onda del sonido El Canto del Loco o Pignoise, con un skater tirándose por las rampas instaladas y poco más que llevarse a la boca. Por su parte 30s40s50s tuvieron que lidiar con el peor horario de todos, justo antes de Green Day. Y es que el 90% del público o estaba con su sitio cogido en el otro escenario o bien estaba haciendo cola para cenar algo. El “supergrupo” de David Otero, Bely Basarte y Tato Latorre hizo lo que pudo: intentar mostrar las bondades de su rock almibarado que sus más fervientes seguidores agradecieron.
Una pena la retirada antes de Lagwagon, pero la edad no perdona.
Galería del concierto de Green Day en Madrid


















Primer álbum tras casi dos décadas.
Double Deüce, el dúo formado por Toby Goodshank (The Moldy Peaches) y Angela Carlucci (Little Cobweb, The Baby Skins, Herman Dune), ha publicado un nuevo disco: Warm Ham In A Foreign Home. Bajo este singular título encontramos once nuevos temas donde los de Nueva York vuelven a sumergirnos en su peculiar mundo lo-fi y folk. Según nos avisan se trata de “una colección de canciones alegres y entrañables -como cantos de patio de colegio de una escuela para preadolescentes alienígenas interdimensionales”.
Nada más y nada menos que 19 años hemos tenido que esperar para que el proyecto vuelva a darle vida a un LP, esta vez contando con el apoyo del sello alemán BB*Island.
Double Deüce – Warm Ham In A Foreign Home
Ochenta años después de su primera historieta, las andanzas de Blake y Mortimer siguen en plena vigencia gracias al trabajo y mimo dedicado por algunos de los más abnegados amantes del trabajo realizado por su creador, el fabuloso Edgar P. Jacobs.
Lógicamente, en todos los años que esta serie no contó con el artífice de la misma no hemos vuelto a toparnos con genialidades del noveno arte como “La marca amarilla” o “S.O.S. Meteoros”. No obstante, la labor realizada por pesos pesados del cómic francófono como Jean Van Hamme o François Schuiten no sólo es digna de admiración, sino altamente interesante por intentar conjugar respeto y renovación de la estética dentro de unas directrices que Jacobs dejó muy marcadas a través de su estilo, hermanado con el de un genio del trazo claro como Herge, para quien trabajó en su momento en varias historias de Tintín.
Para esta ocasión, los encargados de seguir la línea de la tradición bajo un prisma renovador son los guionistas José-Louis Bocquet y Jean-Luc Fromental, que tienen como dibujante a Floc’h. Este último es quien se encarga de que este nuevo capítulo de Blake y Mortimer alcance niveles de excelencia.
Sus trazos, de una gran definición y literalidad ,nos transportan a un terreno decididamente pop, con claras reminiscencias a pioneros como Roy Lichtenstein, pero también con un marco referencial diverso que llega hasta el arte del gran Saul Bass.
Dentro de lo que puede parecer a primera vista un trabajo impactante a los lápices con colores deliciosamente monocromos, se encuentra una visión mucho más rica en matices que enaltece un guion, por otro lado, enmarcado dentro de los estándares nostálgicos de la ortodoxia, aparentemente clásica de las misiones de Blake y Mortimer.
En esta ocasión, nos encontramos en el corazón de una Nueva York atemporal, tremendamente reconocible a través de elementos muy reconocibles de la cultura popular asociada a La Gran Manzana. En la misma, nos vamos a topar con Olrik, sempiterno rival de nuestros héroes, que vuelven a estar empujados por la intensidad narrativa y la dinámica sucesión de hechos tan habitual dentro de los cánones de acción de un cómic que, con esta nueva entrega, vuelve a sumar un nuevo pilar de alta graduación dentro de la parte de la balanza que cae en los momentos más brillantes de la colección post-Jacobs. En pocas palabras, imprescindible para amantes de la serie y altamente recomendable para neófitos por estos lares de espionaje y aventuras de ritmo frenético.
Tomavistas es de esos festivales que siempre apetece ir, independientemente del cartel, es un festival asequible, cercano, aunque con el cambio de ubicación hayan ampliado el aforo, siguen siendo fiel a su personalidad.
Aunque a priori, el ya mencionado, nuevo emplazamiento pudiera restarle encanto a la propuesta, la verdad es que la Caja Mágica funciona como un lugar ideal para este tipo de festivales que siguen apostando por un ambiente familiar, que deja de lado las incomodas aglomeraciones para centrarse en lo realmente importante: el cartel. Este contaba para su octava edición con artistas consagrados y con bandas emergentes, buscando integrar de una forma equilibrado la nostalgia pop con la pasión de nuevas tendencias, de esta forma, en un mismo line-up bandas tan diametralmente opuestas como Standstill, Dinosaur Jr o Los Planetas con The Blaze.
Viernes 24
En la primera jornada, la más deseada para muchos, y con un sol que brillaba sin contemplación, La Luz fueron las encargadas de dar el pistoletazo de salida con sus influencias psicodélicas y aires lisérgicos. Para continuar con una descarga de rock enérgico a cargo de las hermanas Marina y Teresa Iñesta, al frente de Repion.
El primer plato fuerte del festival llegó con Standstill que sobre el escenario principal y frente a una cortina plateada al fondo abrieron con “Me gusta tanto” para el disfrute una legión de incondicionales de la banda catalana. Eric Montefusco y los suyos repasaron una trayectoria que obvió la faceta más hardcore de la banda para centrarse en sus composiciones en castellano: “Adelante Bonaparte”, “Por qué me llamas a estas horas” o “1, 2, 3, Sol” sonaron contundentes y un músculo que se agradecía en directo.
Con el sol algo más bajo, llegaron Dinosaur Jr. y su rock cargado de distorsión. Por allí sonaron grandes clásicos de J Mascis y los suyos como “Feel the pain” o, ya llegando a la recta final, esa maravillosa versión que es “Just like heaven” que retuerce el original hasta llevarlo al terreno del noise, fundiéndose con otro de sus grande éxitos que es “Freak scene”. Los de Masachusets demostraron que siguen en plena forma a pesar de sus más de treinta años de carrera.
Los Planetas aterrizaban en el Tomavistas con la seguridad de ser uno de los grandes cabezas de cartel y sabedores que la puesta en escena de su ya clásico “Super 8” era uno de los planes más esperados de los citados en la Caja Mágica. J y su reformada banda, desgranaron una por una las composiciones del mítico disco producido por el gran Fino Oyonarte de Los Enemigos. También sonaron canciones pertenecientes a Eps anteriores, para terminar con la ya célebre y coreada “Mi hermana pequeña”. Un concierto lleno de nostalgia que para algunos fue, básicamente, un tierno karaoke.
Con una sobriedad marca de la casa y una elegancia exquisita, Editors aparecían sobre el escenario, para cerrar lo que para muchos supuso el gran concierto de la primera jornada. Con su mezcla de pop y ramalazos de electrónica industrial, los ingleses acertaron con himnos que ya pertenecen a los grandes éxitos de la banda como “Munich” u “Ocean Of Night”, que dejaban espacio a momentos más calmados y cercanos. Un directo de categoría que podría encabezar cualquier headline internacional.
La hora del baile llegó cuando The Blaze tomaron el testigo y abrieron la pista a su electrónica melancólica marca de la casa. Temas de su último disco “JUNGLE” con temas ya que ya resuenan a clásicos como “SHE”, “DREAMER”, “EYES” o “BREATH”. El fin llegaría con la “TERRITORY”, así como “MADLY” y “DUST”. Mención aparte, merecen esos visuales que acompañaron al dúo en todo memento e hicieron que nos entregáramos al baile más distinguido.
Sábado 25
La segunda jornada arrancó en horario matinal con Villagers y unos Derby Motoreta’s Burrito Kachimba que tuvieron ocasión de demostrarnos por qué son unas de las bandas que mejor saben adaptar su propuesta discográfica al directo con un espectáculo bien engrasado a golpe de bolo tras bolo. Dandy Piranha y el resto de los motoretas arrancaron con “El valle”, para seguir con otros dos hits de su repertorio; “La fuente”x y “Ef Laló”. El escenario, empapado de aires “kinkys-sureños”, vibraba con las “Leyes de la frontera” y todos los allí presentes, también. Y para terminar el mantra de “Signa get no, sig nag nag se” de “El Salto del Gitano” que ponía fin a un concierto intenso que nos dejó con ganas de más.
Belle and Sebastian no se presentan como un plan redondo para el directo, de sobra es conocido que su propuesta pop no es la más adecuada para los festivales. Nada más lejos de lo pensado, el concierto de los de Glasgow tuvo en todo momento un tono festivo, cercano y algo de reencuentro también, ya que sonaron temas antiguos con “‘The Boy With the Arab Strap’, coreado por todo el respetable, con temas más actuales.
Algo ya cansados y con ganas de bajar las revoluciones después del pop vitaminado de Cariño, era el turno de los ya clásicos The Jesus and Mary Chain, banda de culto que a tantas y tantas escenas de nuestra vida han puesto banda sonora. Los hermanos Reid presentaban su irregular último disco, pero tiraron de hemeroteca para calentar al público y dar fe de que siguen en forma.
El poderío pop del cantante y productor Cristian Quirante, Alizzz, presentó su recién sacado del horno segundo LP “Conducción temeraria”. Con el paso del tiempo, y por las veces que hemos podido verlo, su directo ha ido ganando en consistencia y brillantez. No hubo salida sorpresa de C. Tangana en “Ya no vales” como sí ocurriera hace dos años en su anterior paso por el festival, ni aparición de Amaia, pero dio igual, sus temas tienen fuerza defendidos por Cristian y “Ya no siento nada” es y seguirá siendo todo un hit.
Los franceses Phoenix hicieron gala de un repertorio lleno de gemas que en directo ganan garra y fuerza para ponernos a todos a bailar bajo una puesta en escena arrolladora. Empezar con “Lisztomania” fue de los mayores subidones experimentados. El grupo prefirió tirar sobre seguro con un mayor arsenal de su celebradísimo “Wolfgang Amadeus” que acaba de cumplir 15 años. Cómo pasa el tiempo. El carismático Thomas Mars supo ejercer como brillante frontman, destilando clase y cercanía, tanto como para acabar fundiéndose entre el público extasiado cerrando el bolo con “Identical”.
Un fin de fiesta redondo para un festival que cada año se hace. Más necesario.
Galería del Tomavistas 2024










Un golpe de suerte puso las entradas en mi mano para ver a Taylor Swift en el Estadio Santiago Bernabéu, en su primera actuación en España, ayer miércoles 29 de mayo. Un golpe de mala suerte global evitó que pudiera verla la primera vez que tuve las entradas: para el Nos Alive de 2020. Ella era cabeza de cartel ( ahí y en el Mad Cool, tuve que explicar a varios amigos por qué era cabeza de cartel, hice varias playlists ilustrativas) pero pasaron cositas aquel año y puf! se esfumó aquella oportunidad.
Desde entonces, parte de la historia de la música se ha desarrollado ante nuestros ojos. Ella misma lo cuenta, cuando presenta la era de Folklore/Evermore: escribió las canciones con la incertidumbre de saber si algún día las tocaría en un concierto, si los conciertos serían algo que seguirían existiendo en el futuro.
Yo escuché aquellos discos preguntándome lo mismo, pero cambiando tocar por escuchar.
Pero anoche pasó. Eso y un millón de otras pequeñas cosas que cupieron en 3h y 20 minutos que se hicieron cortísimas.

La adolescente que un día fuimos nos acompaña siempre, queramos o no. En una noche como esta sale a la luz, ilusionada, sororizada, nerviosa. Van con ella las adolescentes de ahora, que le recuerdan su edad, pero la aceptan como a una más. Voy con una amiga de mi edad, con su hija de 14 años y con la hija de unos amigos que me he agenciado y que me trata como a una igual.
Queda poco por decir sobre todo lo que rodea a este concierto. Lo básico es: The Era’s Tour recorre cada era (cada disco) de Taylor Swift como un paseo por la memoria. Cada vida que has vivido representada por un color, por un conjunto de canciones, por una manera de vestir.
Si tu algoritmo de redes sociales está tan sugestionado como el mío, quizá te hayas encontrado desde las últimas semanas miles de vídeos de cómo pegar lentejuelas a unas botas, como hacer trenzas de raíz, setecientos millones de llevar una serpiente y, por supuesto, la intrahistoria de cada una de las canciones.
Si has encendido la televisión, te lo has cruzado también. La parte más clickbaitera del asunto: el dinero gastado, la leyenda del Tena Lady, las molestias a los vecinos.
Pero lo que pasa dentro es mucho más importante: un despliegue de sonido, de luz, de espectáculo. Tanto de la mujer que está cantando como de las personas que, durante más de tres horas, se desgañitan y desgranan, letra a letra, la historia de su vida. De sus vidas.
Porque lo que Taylor Swift consigue es que sientas que todo aquello que te pasa, que te ha pasado, que te pasará, aquello a lo que han querido restar importancia, tenga la relevancia que merece.
Rodeada de adolescentes ruidosas, nerviosas, que intercambian pulseras a las que han dedicado tiempo (y dinero, claro), que elogian cada decisión de tu outfit, cada detalle de maquillaje, que se elgran juntas cuando suena la canción favorita de la de al lado, no puedes evitar pensar en cada hater y en cada persona que probablemente, se habrá reído de todo esto.

Y, sobre el escenario, una Taylor pletórica, asada del calor en una tórrida tarde de mayo con el techo del Santiago Bernabéu cerrado sobre nuestras cabezas para que, primero, no te dé el sol directamente y, segundo, el espectáculo de luces del que formas parte, con tu pulsera de colores interactiva, luzca en todo su esplendor.
Ha traído a sus amigas, tú has traído a las tuyas. Te sabes los personajes de ‘Betty’ y ahí están las tres niñas (hijas de Blake Lively y Ryan Reynolds) que les dan nombre, viendo el concierto contigo. 
¿De qué Era es tu outfit? El mío, lo dicho, Folklore/Evermore, la opción más fácil compartiendo maleta para seguir el camino con el Primavera Sound desde aquí. Toca todas, desde la más näive ( avistamos una pedida de matrimonio mientras sonaba Love Story), a la más macarra (gracias, Kanye, supongo). Tiene una parte del set completamente orquestrada para un disco de 31 canciones que ha editado hace un par de semanas y de las que, por supuesto, nos sabemos también las canciones. Regala su sombrero, como está estipulado, a una niña pequeña cuando canta ‘22’. A pesar de que parte de las sorpresas ya son conocidas, en directo emocionan igual. En el set acústico recuerda que no pisa españa desde la Speak Now Era (2011) y guitarra en mano, toca Sparks Fly, I Look in People’s Windows, I Can Fix Him y, en un memento de histeria colectiva, se abre la trampilla al lado del piano mientras canta Snow on the Beach: la gente canta por Lana del Rey y Taylor para un momento para bromear: ‘No, sorry, guys’.
Porque tú te lo estás pasando bien. Pero ella se lo está pasando en grande. Debe de ser una movida tener que salir cada día a hacer todo esto, una y otra vez, durante casi 3 horas y media. Revivir letra a letra tus peores momentos. Pero también los mejores. Y ella se lo pasa en grande. Interacciona con todos, los músicos (flanqueando el escenario, a ambos lados, dos bandas completas, sonando perfectas), los y las bailarinas (a los que habla fuera de micro, con los que se entiende a la perfección, a los que deja su momento de gloria apartándose del foco), con las cámaras (cada gesto, cada caída de ojos, cada mueca, todo medido, perfectamente actuado, creíble a pesar de todo) y con cada persona y cada sector del público, de principio a fin.

Empezamos por Lover, terminamos con Midnights. Un setlist completísimo, pero corto a pesar de todo, cuando te las has escuchado todas durante años en tu casa, en el coche, con cada ruptura, con cada momento que necesitaba banda sonora. En un estallido de fuego y color, habiendo pasado por todos los estados de ánimo posibles, habiendo hecho temblar el suelo con Shake it Off, con We are never ever getting back together, arrancando lágrimas con Lavender Haze y Willow, con una ensordecedora ovación de casi 5 minutos de duración después de Champagne Problems al piano, llegan Bejeweled y Karma, dos de las friendship bracelets más cotizadas, dos canciones para terminar arriba, brillando y recogiendo lo sembrado. No hagáis caso a los haters, haced caso a las adolescentes: Taylor Swift nos ha regalado la noche de música y espectáculo que merecemos y necesitamos, únete a nuestra causa, apoya a la anti-heroína,
Agenda de conciertos de la novena semana del Sound Isidro 2024
El cierre de mayo más intenso posible. Porque entre el Primavera y Taylor Swift, parece que la música en directo de la capital está eclipsada. Pero el Sound Isidro resiste. De hecho empezó la semana con el llenazo de su último concierto sorpresa, el de Baiuca en el Café La Palma, casi casi donde empezó junto a Boyanka Kostova y Mounqup. ¿Habrá más conciertos sorpresa en los próximos años? Ojalá, porque de alguna manera se han retomado los “orígenes” de la música en directo de algunos grupos.
Pero bueno, esto es soñar en alto. Pasemos a repasar qué es lo que nos depara esta novena semana del Sound Isidro 2024:
Jueves 30 de mayo
El día de una auténtica fiesta. Porque es lo que promete Industrias Bala con cada uno de los grupos de su agencia. Como muestra los que actuarán en el Café La Palma: el pop de Tigre y Diamante, que juega con el garage e incluso con el noise, y la reinvención del flamenco según Gitano de Palo (entradas).
Pero ese espíritu también estará en La Riviera, donde Xavibo (entradas) nos descubrirá el grado de introspección que puede alcanzar el hip hop. Tantas emociones y sentimientos en forma de canción que llega a conectarse con el pop.
Viernes 31 de mayo
El sonido urbano continúa esta semana, pero desde un punto de vista totalmente diferente, más controvertido. Porque BB Trickz (entradas) no para, no tiene límite, ni en proyección ni en su capacidad para crear sólo hits, que rozan lo escandaloso porque sorprende su capacidad de cantar sin pelos en la lengua. Por si fuera poco, estará acompañada en la BUT de Disobey y de Lucy Morry.
Un auténtico fenómeno, como el de Kindapatri (entradas), sólo que en este caso es el bedroom pop. Un auténtico ejercicio de melancolía que estará en la Clamores, mientras que El Diablo de Shanghai (entradas) estará en el Café La Palma, con su sonido, que oscila entre el rock y el punk, y que reivindican para ellos la etiqueta de “alternativa”.
Sábado 1 de junio
¿Podía haber algo más que compitiera con el Sound Isidro? Sí, el fútbol, pero está claro que a Perro (entradas) le da igual. Porque han vuelto con ganas, porque lo suyo es el surrealismo más hilarante, y no baja, es su marca de estilo. Tanto, que estamos seguros de que no dejarán de reírse del deporte rey, de su competencia. ¿Cómo sonará esta vez “Marlotina” en la Copérnico?
Y la costa mediterránea seguirá presente en forma de música en directo, pues Ciutat (entradas), parte del colectivo Mainline, nos descubrirán su peculiar forma de encarar el pop. Será en la Siroco.
Mañana jueves se pondrán a la venta las entradas.
Tras anunciar dos fechas en la sala Razzmatazz de Barcelona (los días 9 y 10 de octubre), era cuestión de tiempo que Los Planetas confirmasen alguna actuación en sala en Madrid dentro de la gira de 30 años de Super 8; y esto se ha producido una vez pasada su cita dentro del Tomavistas 2024 que disfrutamos el pasado fin de semana.
Serán los días 13 y 14 de noviembre cuando J y Florent diseccionen su primer y mítico trabajo acompañado de alguna que otra jugosa cara B. Las salas La Riviera y el Ochoymedio serán los recintos que acogerán los dos conciertos de la banda granadina y cuyas entradas anticipadas estarán a la venta a partir de mañana jueves 30 de mayo.
Conciertos de Los Planetas en Madrid celebrando 30 años de Super 8
Miércoles 13 de noviembre: La Riviera (entradas)
Jueves 14 de noviembre: Ochoymedio (entradas)


