Primavera Sound Weekend 1, parte 2: Designed and directed by His red right hand

Por María José Bernáldez 0

Las jornadas de viernes y sábado del  Weekend 1 del Primavera Sound 2022 solucionaron muchos de los problemas del día anterior y nos dieron la experiencia festivalera que sí que recordábamos, sin el mal sabor de boca. Te lo contamos aquí dispuestas a empezar la rueda de nuevo esta tarde.

Con la lección aprendida del día anterior, y un cambio sustancial sobre todo en el personal de las barras, nos arremengamos para entrar a la segunda jornada del Primavera Sound decicidas a poner en práctica todos los trucos nuevos, disfrutar del festival y remontar el Weekend 1.

Una Weyes Blood bastante emocionada nos recibía en el Binance a primera hora de la tarde con un impoluto traje blanco y un set que ya conocíamos ( no ha publicado muchas novedades desde que la vimos por última vez en 2019) y una versión del clasiquísimo “The air that I breathe” de los Hollies, canción que te sabes sí o sí.

             Weyes Blood Binance Dani Canto

Mordor ya estaba lleno cuando llegamos a ver a uno de los cabezas involuntarios del día. Increíble el salto exponencial que han dado Fontaines D.C a todos los niveles. Salvo uno. El carisma de su solista, Grian Chatten era el de una super estrella cuando lo vimos tocar para 600 personas en su día en la Cool Stage de Madrid y su actitud, un par de años después como quien dice se mantiene intacta. La mezcla perfecta entre Ian Curtis, el mejor de los Gallagher y Diego, de Carolina Durante. Sumadle un público entregadísimo y unas canciones hechas con escuadra y cartabón. Y pogos, sumadle pogos porque en este concierto pudimos ver a embarazadas haciendo pogo porque así pide el cuerpo canalizar la rabia.

      Fontaines DC Estrella Damm Eric Pamies

 

Era nuestro día para aprovechar el césped de Mordor y poco nos movimos porque por primera vez íbamos a poder disfrutar de Beck. Obviamente el momento bueno para verle era hace ¿25 años? pero lo disfrutamos como si hubiera editado “Loser” ayer mismo. Con tres bolos por delante en una semana, además de un espectáculo visual bastante llamativo, utilizó el pequeño truco de llevar pregrabada una línea de voz sobre la que iba cantando pero ¡ay! alguna vez se le notaba demasiado el playback. PERO se lo perdonamos porque si nosotros nos lo pasamos bien, él se lo pasó el triple. No se dejó casi ningún temazo en el tintero y la versión acústica de “Everybody’s gotta learn sometime” fue en riguroso y sentidísimo directo.

                  Beck Pull & Bear Dani Canto

Fue el turno después para esa engrasada máquina en directo que son The National. No puedo ser objetiva porque son uno de los grupos de mi vida, pero desde mi propia subjetividad os cuento que normalmente deslucen bastante cuando tocan en el Primavera Sound, pero este año la historia ha sido completamente distinta. Quizá porque Matt Berninger luce más sobrio que de costumbre, quizá porque esta vez el público (angloparlante en su mayoría) se sabía todas las letras y corearon todo el tiempo, quizá porque han empezado gira y todavía no les pesaba la carretera, lo cierto es que hasta las dos canciones nuevas que estrenaron sonaron con una epicidad que no recordábamos hace tiempo. Elegid siempre a The National, no hay manera de fallar. 

 

The National Estrella Damm Eric Pamies

Unos estiramientos y la apoteosis llego a esta parte del recinto. Con la caída de The Strokes, Caribou y Jamie XX pasaron de solaparse a tocar el uno al lado del otro. Una maraña de festivaleros cubría todo espacio posible y, sin embargo, podía bailarse. El himno elegido por el Primavera Sound para mantener a sus fieles por fin se materializaba después de vídeos de zoom y reencuentros virtuales. El momento Can’t do without you será uno de los recuerdos que probablemente se nos presente al final de nuestros días como parte de todo lo que pasamos hasta llegar ahí. Vi muchos abrazos ( que antes no podíamos darnos ), brindis a la nada y euforia ya no contenida. Una explosión de sentimientos de la que después tuvo que hacerse cargo Jamie XX con un set con versiones de Ludacris, Talabot, Chemical Brothers e incluso de sus The XX. Un trabajo de orfebre que dejó exhaustos a todos los que querían bailar y con el que nosotros cerramos jornada maratoniana porque además la nueva salida del recinto en esa zona te deja casi literalmente en la puerta del hotel si tenías esa suerte y, si tenías que coger las lanzaderas gratuitas que el festival ha habilitado para volver a Plaza Catalunya salen desde ahí y, aunque había cola, se avanzaba rápido y sin mayor problema. Buena solución al terrible problema de alojamiento de este año.

 

            Caribou Pull and Bear Dani Canto

 

La última jornada de este Weekend 1 nos regaló, por organizarnos y aparecer temprano, un concierto a la luz del sol de Low tan inesperado que hasta Alan Sparhawk tuvo que pedir prestadas unas gafas de sol para poder tocar. Si nunca has escuchado a Low te recomiendo que alguna vez te plantes en un directo sin hacer los deberes. Si los has escuchado alguna vez, sabes perfectamente de lo que hablo. Con el escenario una vez más abarrotado ( y el consecuente cierre de la zona izquierda por motivos de seguridad ) y un setlist muy muy introspectivo, me imaginaba una experiencia desesperante. Pero todo se vuelve silencio cuando tocan. Por dentro y por fuera. El respeto hacia su labor, la congoja que provocan no es comparable a nada. Si hubiéramos conseguido entrar al Auditori el día antes no hubiéramos sobrevivido al torrente emocional, pero nos transportaron a un lugar en el que no existen ni tiempo ni espacio. 

Aprovechando el tirón de energía nos fuimos de paseo a la zona de la playa y de repente estábamos en otro festival completamente distinto. Zonas amplias, cero colas, ambiente muuuucho más chill. En el escenario Dice (el más alejado de todos, pero a 15 minutos contados exactos del Binance) pinchaba Dj Harvey y todo el mundo bailaba al lado del mar mientras se ponía el sol. Un sueño. El camino hasta allí se hace en un suspiro pero tened en cuenta que, por separación de flujo de gente, si empiezas a ir no podrás arrepentirte y volver hasta pasado cierto tramo.

 

A la vuelta al Casco Antiguo pasamos por el otro escenario y pudimos asistir a un ratito del K-pop de Dreamcatcher. Probablemente nadie se lo pasó mejor ese día que el público enfervorizado de las coreanas que cantaba y bailaba cómo ya les gustaría a muchos de los que se quedaron al otro lado del puente (y además estaban bastante más anchos). No he escuchado en mi vida nada de este género pero puedo aportar eso: si el público se lo está pasando bien, para alante con todo.

Dreamcatcher TOUS Dani Canto

Porque ¿veis? en Black Country, New Road nadie se lo estaba pasando bien. El problema no era esa aventura conciertil de ir a ver un grupo que ha editado uno de los mejores discos del año pero que, por la baja de su cantante, ha decidido no tocar ninguna de sus canciones. El hype con ellos era terrible, todo el mundo quería estar, quería verlos, pero pasaba de lo que estaba pasando en el escenario. En cualquier otro tipo de concierto quizá no hubiera importado, pero aquí sí. Imposible estar atento cuando tienes alrededor 25 grupos de amigos en mood despedida de soltero. HUIMOS.

Lo bueno de la huída es que nos dio tiempo a llegar y coger sitio para el que, sin duda, ha sido uno de los conciertos top 5 de nuestra vida. Porque Nick Cave y los Bad Seeds se REGALARON. Un duelo público, ininterrumpido casi en el tiempo. Discos introspectivos de la manita de Warren Ellis. No teníamos claro que nos íbamos a encontrar y nos encontramos a dios. Porque sólo una deidad puede hacer lo que él hizo. Salir dando patadas al aire. Exorcizar todos nuestros males. Lloró él. Lloramos nosotras. Antes de cantar “I need you” al piano, se preguntó si los dos hijos que había perdido estarían en el público con nosotros o habrían elegido a Bauhaus. La versión de Red Right Hand fue, en sus propias palabras, la mejor versión que habían tocado desde que escribió la canción. Sólo una deidad puede arrastrar elegancia, socarronería y pasión por un escenario y pararse a preguntar si lleva bien el pelo. Sólo Nick Cave puede hacerlo. Si no hubiéramos visto ningún concierto más en la vida después de este, hubiera merecido la pena.

Pero el festival continuaba. No nos apeteció quedarnos a ver a Gorillaz después de lo visto y, aprovechando el input, fuimos a Idles en el escenario Cupra ( antiguo RayBan) a desfogarnos. Y vaya que si lo hicimos. Un Joe Talbot en plenísima forma. Unos pogos de juzgado. Idles nunca fallan, no saben fallar. Pero parecía que jugaban en casa y del puñadito de veces que los hemos podido ver quizá haya sido la más impactante. Sobre todo porque hicieron sonar en el Parc del Forum un trocito de Wonderwall y del All I Want for Christmas is You y ya se nos fue la cabeza del todo.

Así que fuimos a que se nos despejara con Beach House y sus conciertos mágicos: un soplo de aire fresco desde Baltimore. Un momento de calma y serenidad. Quizá no nos pusimos en el mejor sitio y se hubiera agradecido un poco más de silencio, pero a esa hora ya hubiera sido un milagro. Sin embargo crearon una atmósfera burbuja en un ambiente hostil porque saben hacerlo. Porque pueden hacerlo.

Y bajamos siguiendo nuestra particular ruta del postpunk para ver a Shame sonar como si fueran 30 bandas tocando a la vez. Más rabia, más desazón. Más letras generacionales cantadas desde el fondo de la garganta como queja. Otro frontman que debiera pasar a la historia. 

No aguantamos mucho más después de Disclosure donde sí que nos pudo la presión del público, tan alto, fumando tanto y cuando terminaron con una banda de vientos clavando Tondo decidimos que ese sería nuestro cierre del primer fin de semana.

Había que guardar fuerzas para lo que vuelve a empezar hoy.