8 DJs confirmados en un escenario que encabezan los ya anunciados Rex The Dog, Branko y Yuksek.
Tras anunciar hace una semana nuevas confirmaciones, y a poco más de un mes para el inicio de la edición 2019, el Low Festival sigue sumando nuevos nombres a su cartel. En esta ocasión, 8 nuevos Djs se unen al Escenario Energy Sistem. Proyectos tan interesantes como el de Muevelokumbia, cumbia y electrónica, a mano de los miembros de Mueveloreina. Los future beats de productores como La Résistance. Pero también habrá hueco para algunas de las mejores sesiones del plano nacional: el murciano Kutxu, que se ha labrado una reputación a base de pinchar por todo el país, Cori Matius, conocida por sus sesiones electrónicas en la capital, o las divertidas sesiones de Veneno Give Me Veneno. Tampoco faltará la versatilidad de Pablo Radiola o las sesiones repletas de hits de Difenders DJs.
Y como no podía ser de otra forma, el indie más bailable también sonará en Low Festival con algunos de los DJs más conocidos de la cantera levantina: Suri Kato, Miss Deep’In, Nando Costa, Dani Zetta, Yiorch, Horacio, Juan Salas, DJ Freazer, Impulse Spy DJ y Nat Vegas también estarán en el Escenario Energy Sistem de esta edición del Low 2019. Un escenario con el que la compañía especializada en audio refuerza su posicionamiento y su engagement de cara al público festivalero.
Parece que las sorpresas del Low no acaban aquí. El festival anunciará en las próximas semanas nuevas noticias con los nombres que cerrarán definitivamente el cartel de este año. Todavía se pueden adquirir los últimos abonos de tres días en lowfestival.es y Eventbrite. También se pueden comprar entradas de día desde 38€. Al igual que ocurrió en las últimas ediciones, Low Festival 2019 va camino de conseguir su cuarto sold out consecutivo.
Cartel del Low Festival 2019

Preoccupations, Mattiel, Triángulo de Amor Bizarro, Yawners… El CanelaParty va superándose con cada edición y este año está dispuesto a ponernos a prueba 😉 Ya habían avisado de que este año comenzaría el miércoles, pero nos faltaba por conocer cuál sería la distribución por días y los lugares en los que tendrían lugar los conciertos.
Se mantienen las situaciones del sábado, en París 15, y del auditorio Playa Virginia para el viernes. Este último lugar será también el escenario de los conciertos del jueves, a los que sólo accederán aquellos que tengan abono. En cuanto a la principal novedad, que es el concierto del miércoles, será en la Fábrica de Cervezas Victoria: junto al concierto, habrá una degustación de cervezas y un autobús de ida y vuelta gratuito para todos aquellos que asistan. Para conseguir una invitación para este concierto, tendrán prioridad aquellos que tengan el abono: hoy jueves 20 de junio, los que lo hayan comprado, recibirán un mail con un enlace en el que descargarla; al día siguiente, el viernes 21 de junio, tendrán la oportunidad de conseguirla aquellos que hayan comprado sólo la entrada del sábado.
Pero no se quedan aquí las novedades: el sábado habrá una sesión vermú en Drunk-O-Rama. Será de acceso libre hasta completar aforo.
Y sin más rodeos, os dejamos todos los detalles del cartel por días del CanelaParty 2019:
Miércoles 31 de julio – Fábrica de Cervezas Victoria
(entrada con invitación)
Mattiel
Los Manises
Jueves 1 de agosto – Auditorio Playa Virginia
(acceso exclusivo con abono)
Aliment
La URSS
Ángel y Cristo
Viernes 2 de agosto – Fiesta de disfraces para niños y mascotas en Auditorio Playa Virginia
(acceso gratuito, para todos los públicos)
El Grajo
Yawners
No Vacation
Sábado 3 de agosto – Sesión Vermú en Drunk-O-Rama
(entrada libre hasta completar aforo)
Isasa
Negro
Sábado 3 de agosto – Gran Pitote en París15
(acceso con abono o entrada de día)
Preoccupations
Triángulo de Amor Bizarro
Skeggs
El Útimo Vecino
Mourn
Notes to Myself
Pálida
DJ Coco
Los abonos para el día 1 y 3 están agotados, pero todavía quedan entradas para la fiesta del sábado. Puedes comprarlas en wegow y en diferentes puntos físicos de Málaga (El Muro Indie Rock Bar, Drunk-O-Rama, El Último Mono y The Place). El precio es de 35€ más gastos.

Finalmente son seis las bandas que se suman al cartel al ganar el Mad Cool Talent.
Tras las finales disputadas la semana pasada en tres salas de la capital el Mad Cool tiene ya los ganadores de su concurso Mad Cool Talent. Una final reñida en la que hubo un empate en las votaciones, lo que ha provocado que sean finalmente seis las formaciones ganadoras: Gentleman Clef, Red Gurd, Salio, Sofi Marston, Staytons y Tirano.
Estos nombres se suman a los de Sheafs y The Gulps, ganadores del concurso en la versión británica del Mad Cool Talent, y al dúo portugués y.azz x b-mywingz, que actuará dentro del festival gracias a la colaboración con el NOS Alive, por la cual Delaporte estarán este verano en el festival vecino. Proyecto integrado por Mariana Prista y Ana Margarida Adão, bebe del eclepticismo como lo demuestran sus singles “Cycles” o “Colors”.
De esta manera el cartel, a falta de conocer los horarios oficiales (esperamos novedades esta semana), queda de la siguiente manera.
Cartel del Mad Cool 2019

Nuevas entradas VIP para la Welcome Party
La fiesta de bienvenida del festival suma un nuevo tipo de entrada, ya que hoy sus organizadores han lanzado un nuevo cupo de entrada VIP que dará derecho a acceder a la zona VIP, a la zona de relax con servicio de restauración con precios reducidos, entrada al al recinto por carril entrada exclusivo o parking VIP entre otros detalles. El precio de estas entradas será de 79 euros más gastos. Si eres ya poseedor de una entrada para la Welcome Party y quieres ser VIP, podrás cambiar tu entrada pagando tan solo 44 euros más gastos pinchando aquí.
Segunda edición del Festival Paraíso celebrada en los campos de rugby de la Universidad Complutense tras el exitoso debut, algo accidentado por las inclemencias del tiempo, del año pasado; y segunda oportunidad de la organización para demostrar que la propuesta de José Morán (responsable junto a su hermano del nacimiento y la época dorada del FIB) ha venido para quedarse y para aportar un valor añadido a la creciente oferta de festivales en Madrid, muy escasa en lo que a la música electrónica menos obvia se refiere y cada vez más saturada de propuestas poco arriesgadas que priman la cantidad a la calidad y que repiten ad nauseam carteles llenos de nombres demasiado trillados (el mismo recinto de la Complutense es testigo de ello).

Una edición que se presentaba, pues, como la prueba de fuego para consolidar un evento a la altura de los paladares más exigentes y avezados en la escena electrónica, que un año más ofrecía una versión reducida, al aire libre y gourmet de otros festivales nacionales de larga trayectoria como el Sónar de Barcelona; y que supera en ambición a propuestas algo dispersas y mucho más minoritarias como el Mulafest, a las que hay que reconocer, sin embargo, su vocación pionera y su preocupación por diseñar un concepto cuidado y original. La sombra del Sónar es, en efecto, alargada: no en vano, Advanced Music, la empresa responsable del festival barcelonés sumaba en esta edición del Paraíso su capital y experiencia para la organización de un festival que esperaba a un volumen mucho mayor de asistentes al del año pasado, y que olía a éxito a la vista de un cartel ecléctico, casi paritario y multicultural que este año contaba con algunos grandes reclamos entre artistas y djs de muy distinto pelaje, sumados a una interesantísima y exquisita clase media que cubría un amplísima paleta de estilos: desde el techno de Laurent Garnier, el house de John Talabot y Peggy Gou, pasando por el synthpop de Chvrches, el R&B de Rhye o el hip-hop de IAMDDB, hasta la música disco de Cerrone, o el funky de Channel Tres. La hermandad del Paraíso y el Sónar es desde ya una realidad (como se encargaba de recordarnos machaconamente la publicidad proyectada en todos los escenarios entre conciertos y sesiones), lo que augura sin duda buenas noticias en materia de nombres y debería suponer lógicamente una profundización en las mejoras organizativas y en la integración de los espacios dedicados a las artes y a la tecnología. ¿Acabará siendo un twin a pequeña escala o luchará por tener un concepto propio y diferenciado? En poco tiempo lo sabremos.
Y si la venta de abonos presagiaba el éxito para los organizadores (el aumento de asistentes ha sido notable: de los 18.000 de 2018 hasta los 25.000 de este año, que la propia organización confirmaba en una nota de prensa del domingo), el sol y la buena temperatura del segundo fin de semana de junio anunciados por Martín Barreiro, hacían lo propio para los asistentes. Pero, como ocurre con la economía nacional, fiar todo al sol puede acabar siendo arriesgado si no se cuidan esas otras parcelas que hacen de la experiencia festivalera algo totalmente satisfactorio para quienes pagan el precio de un entrada. Y aquí el Paraíso tuvo sus más y sus menos.

Empezando por los segundos: el punto negativo más comentado del festival fueron los constantes problemas de sonido del Escenario Paraíso (el más amplio y destinado a albergar a los nombres más populares), desde la reverberación de los graves, que se comía cualquier melodía en según qué zonas y llegaba a retumbar hasta la zona de los baños, hasta el bajísimo volumen a altas horas de la madrugada, que lastró los esperadísimos sets de vacas sagradas como Solomun y Laurent Garnier y provocó huidas hacia otros espacios en los que la música seguía su curso sin alteraciones relevantes. Tampoco se entiende muy bien, en ese sentido, que algunos nombres de cierta entidad, pero bastante alejados de los géneros electrónicos dominantes en el evento (y, por ello, probablemente minoritarios para el público general del festival), fueran programados en este escenario principal, muy desangelado a la entrada de la noche y prácticamente vacío en los primeros conciertos de cada día, mientras que el Escenario Club (que aquí rebautizaremos como El Ovni) y el Escenario Manifiesto (o, simplemente, El Bosque) sufrían aglomeraciones de gente que hacían difícil moverse y bailar de manera desahogada. Un aspecto que debería repensarse de cara a próximas ediciones, teniendo en cuenta que los organizadores habían decidido, creemos que muy acertadamente, primar la comodidad limitando el aforo del recinto.
El segundo aspecto en el que hay margen de mejora (otro de los monotemas de la noche, especialmente a altas horas de la madrugada, cuando el frío y el alcohol comenzaban a hacer estragos), a poco que se haga una previsión más realista es el relativo al número de baños: modernos, higiénicos y con bonitos diseños, pero escasos, muy escasos, lo que provocó largas colas de gente y la aparición espontánea de espacios “alternativos” donde muchos asistentes intentaban camuflarse para hacer aguas menores. Un contratiempo fácilmente remediable, sobre todo si se tiene en cuenta que los aseos de los que ya disponen los campos de rugby de la Complutense habían reservados para una zona premium (¿es poder mear sin esperas la verdadera ventaja que ofrecía a este tipo de abono?) por la que pululaban influencers, clásicos de la noche madrileña y artistas cool de todo tipo amalgamados por altas dosis de postureo y narcisismo.
La decisión, por último, de no permitir el acceso en la misma jornada a quien hubiera abandonado previamente el recinto resulta poco justificable, por mucho que se quisiera evitar convertir la entrada de la Facultad de Ciencias de la Información en un macrobotellón universitario (algo difícil teniendo en cuenta el dispositivo policial desplegado en la zona). Evidentemente, pretender que los asistentes al festival consuman dentro del recinto desde el primer minuto hasta el último es una aspiración lógica y legítima de los organizadores, pero ello no debería de suponer limitar la libertad de movimiento de quienes han pagado el precio de su abono.
Entre los aspectos positivos, que, por supuesto, los hubo y son los que a la postre han hecho del festival un triunfo que que asegura próximas ediciones más grandes y ambiciosas, habría que destacar la loables preocupación por la sostenibilidad y el cuidado del entorno, la apuesta por la escena local madrileña en el Escenario Nido (que, confieso, apenas pisé un par de veces y por poco tiempo: interesantes Juanito Jones y Fer Xplosion); la excelente gestión de las barras, en las que encontrar una cola era misión casi imposible; el esmerado diseño de los escenarios y de las numerosas y comodísimas zonas de descanso; la variada oferta y la calidad de la comida (de precio elevado: la calidad, el diseño y la declarada intención de los organizadores un evento gourmet también desde el punto de vista gastronómico, obviamente, se pagan) en los foodtrucks dispuestos en el área de restauración; una zona de videojuegos que apenas vimos de lejos, pero en la que curiosos y aficionados parecían echar un buen rato entre conciertos; la facilidad para moverse entre los escenarios, muy lejos de experiencias hipermasificadas de ingrato recuerdo vividas en el mismo recinto… elementos que convierten el Paraíso Festival en una propuesta versátil pensada para un público exigente que va más allá de lo meramente musical. Pero no nos engañemos, la música sigue siendo el principal incentivo, y es precisamente en este apartado en el que encontramos las notas más positivas. Vamos, pues, al lío y por partes:

La jornada del viernes aparecimos puntuales a las 19:30 de la tarde para recibir, junto a un público todavía escaso (el que abre siempre se lleva la peor parte), a Maribou State, quienes ofrecieron en el Escenario Paraíso un concierto luminoso y minimalista, que osciló entre la calma y el onirismo de los desarrollos instrumentales de inspiración soul y house y el poso emocional de la prodigiosa voz de Holly Walker, cuya presencia escénica la elevó su rol de colaboradora de lujo a miembro fundamental de la banda. Un concierto breve pero eficaz, en el que desgranaron temas como “Nervous Tics”, “Slow Heat” o “Glasshouses” (la favorita de un servidor) para abrir el festival de la mejor manera posible, contagiando buen rollo a fans y advenedizos con la delicadeza melódica y los cuidados arreglos de canciones de envoltorio simple y fondo vibrante.
El segundo plato del festival llegaba en el Escenario Manifiesto (que pese a ser el tercer escenario por tamaño acabaría acogiendo algunos de los sets más interesantes del festival) de la mano del trío dominicano y 100% femenino Mula: las gemelas Acevedo y Rachel Rojas disfrutaron y lo hicieron pasar en grande a un buen número de curiosos que acabaron dejándose llevar por el ritmo irresistible un show a medio camino entre la estética retrofuturista y el homenaje a las raíces de la música latina. Como unas Bomba Estéreo de bajas revoluciones, las vocalistas encandilaron con su constante movimiento ritmo de cumbia, reggaeton y synthpop sensual. Tras cerrar con su hitazo “Nunca paran”, ellas sonreían encantadas, y los allí presentes, también.
Tocaba visitar el ovni, segundo escenario por importancia y tamaño, donde llegamos con algo de retraso a presenciar la que para quien escribe sería una de las grandes sorpresas del festival: IAMDDB. La artista de Mánchester, con un puñado de buenas (buenísimas) canciones se ha hecho un hueco importante en la escena de la música urbana internacional desde que fuera incluida en la lista del BBC sound del 2018, y lo cierto es que razones no faltan: su show, en el que una puesta en escena extremadamente sobria daba un protagonismo absoluto a su maravillosa voz, su flow y su versatilidad para navegar sobre bases que fusionan el jazz, el hip-hop, el dancehall, y el neosoul, muy en la línea de artistas femeninas como Jorja Smith o SZA, fue, sin duda de lo mejor que pudimos ver en el Paraíso. Un directo enérgico, sensual e irresistible en el que no faltaron sus éxitos “Shade” y “More” y con el que se metió en el bolsillo a un público que a cada minuto que pasaba se mostraba cada vez más entregado, lo que anuncia un futuro muy prometedor para la artista. Creo no equivocarme si digo que a la británica le esperan pocos meses para dar el salto a escenarios mucho más grandes (y, en toda lógica, con cachés mucho más altos). Podemos sentirnos afortunados.
Aún bajo el encantamiento de la cantante, decidimos hacer tiempo en el bosque hasta el comienzo de Chvrches, donde Nicola Cruz lograba reunir al mayor número de asistentes del día hasta ese momento con una interesante sesión en la que mezcló texturas electrónicas de bajas revoluciones con ritmos tradicionales del folclore andino. Éxito asegurado (y bastante agobio, en un escenario abarrotado que se quedaba ridículamente pequeño para albergar a los que torpemente trataban de bailar) confirmado por los que allí se quedaron, que nos tocará disfrutar en futuras visitas a España (estará en BBK Live el próximo mes de julio) si el dios de los solapes reparte suerte.

Vamos con los lugares comunes: a Chvrches o los amas o los odias. Y no porque su propuesta sea difícil o exigente, sino precisamente por lo contrario, lo que quizá explique el hecho que su synthpop pegadizo cual chicle y de alta intensidad emocional no terminara de cuajar del todo entre un público mucho más proclive a la experimentación sonora o a planteamientos más canónicos dentro de la electrónica pura y dura. Así que el fichaje con mayor apariencia de vendeabonos del cartel al final no lo fue tanto, y fueron bien visibles los huecos en el escenario Paraíso durante su concierto. Afortunadamente, pertenezco al grupo de los que viven un idilio con la voz de Lauren Mayberry y las melodías ochenteras de Iain Cook y Martin Doherty, desde que en el año 2013 despuntaran con hitazos como “The Mother We Share” o “Recover” que, por supuesto, no faltaron en el setlist. Canciones para vibrar, para llorar una ruptura o para celebrar la juventud que lo mismo recuerdan a la Banda Sonora de FlashDance que a Depeche Mode o al PC Music de la última Charli XCX; y que garantizan en cada concierto del grupo escocés (el tercero en mi caso) una lista de hits impepinables (pese a esa “Miracle” de producción horrorosa que recuerda a los peores Imagine Dragons, incomprensiblemente convertida en el mayor éxito del irregular Love is dead [Virgin, 2018]). Hits que cobran vida propia en directo a través de la actitud incontestable de los tres y sobre todo, del carisma y la voz de su vocalista. Salvo por algún problema de sonido inicial que fue rápidamente resuelto, no decepcionaron: energía arrolladora, muchos saltos y euforia melancólica, como mandan los cánones de la adolescencia perpetua a la que cantan. Pop para el siglo XXI. “Clearest Blue” y una celebradísima “Never say die” cerraron el concierto por todo lo alto.
De vuelta al ovni, nos entregamos a la electrónica canónica, en su versión más lo-fi primero: Ross From Friends, el proyecto de Felix Clary Weatherall, acompañado de dos habituales en sus giras a cargo de guitarra, laptop y saxo, hizo un repaso técnicamente perfecto de su excelente disco Family Portrait (Brainfeeder, 2018) en uno de los Lives más interesantes las dos jornadas. Melodías tristes e introspectivas de espíritu pop sobre capas orgánicas apenas insinuadas de bases cercanas al IDM y al ambient que, sumadas a la proyección de visuales muy sugerentes emocionaron e hicieron bailar por igual a un público mayoritariamente devoto la causa del productor y músico inglés.
Y en el mismo escenario, solo nos quedaba esperar a la apuesta segura del dj y productor catalán más internacional, John Talabot, que ofreció un set de dos horas técnicamente perfecto que para los habituales quizá pudo pecar de cierta inercia sota-caballo- rey, pero que resulta francamente incontestable para cualquier amante del deep house, el techno y la música sintética más oscura, densa y compleja, que alternó al final con un house más etéreo. Una victoria que por anunciada no fue menos rotunda, y que convirtió un Escenario Club a reventar de gente en una verdadera fiesta del ritmo y la intensidad.
El frío de la noche y el cansancio no nos invitaban a permanecer mucho más tiempo en el recinto, por lo que nos despedimos con el principio del set de uno de los platos fuertes del festival, Solomun, quien con su propuesta más mainstream probablemente fue el que se llevó el gato al agua en el poder de convocatoria de los artistas programados en el escenario principal. Un set lamentablemente lastrado por los problemas de sonido iniciales que abandonamos casi al inicio, pero en el cual, según nos cuentan, acabó imponiéndose la norma y el ritmo in crescendo que imprime habitual en el venerado productor alemán.

La jornada del sábado volvimos a ser puntuales para el primer concierto del día en el Escenario Paraíso, en el que el colectivo (sorpresa, no rapero) internacional, multirracial y multigénero Superorganism ponía toda la carne en el asador para despertar al escaso público que había renunciado a las cañas pre-festival para ver a uno de los hypes más sonados del último año. Personalmente, la propuesta colorista e hipervitaminada de sus integrantes y su pop juguetón, en la estela de unos The Go! Team o unos I’m From Barcelona pasados por el tamiz de los Avalanches, no termina de llamarme especialmente la atención, pero hay que reconocerles actitud sobre el escenario, especialmente a la simpática y dicharachera vocalista Orono Noguchi; y un par de singles poco discutibles, “Everybody wants to be famous” y “Something for your M.I.N.D.”, con los que cerraron un show voluntarioso y efectivo, si se tiene en cuenta la difícil tarea de abrir el escenario grande.
La programación del día no auguraba demasiado movimiento del escenario principal durante las primeras horas del día, y allí permanecimos para recibir a Channel Tres, que tras su reciente paso por el Primavera Sound llegaba a Madrid para presentar su único EP, en el que la voz grave y sugerente de Sheldon Young navega sobre ritmos bailables en los que house y funky se dan la mano. Casi como si un joven Barry White se reinventara dentro la cultura club de los noventa. No son géneros por los que tenga gran devoción, pero el artista estadounidense, descamisado, gustándose (mucho) a sí mismo y acompañado para la ocasión de dos bailarines que ejecutaban junto a él una coreografía perfectamente coordinada, así como de interesantes proyecciones protagonizadas por la vida de los barrios negros y latinos de Los Ángeles, se reveló un torbellino sobre el escenario; y su show, interrumpido de manera algo innecesaria por interludios demasiado largos, acabó contagiando toneladas de rollazo y flow (irresistibles “Brilliant Nigga” y “Controller”) a todos los que pasaban por allí. Sin medias tintas: Channel Tres es un empotrador que te folla sin que apenas te des cuenta.
Y si Channel Tres es, sobre todo, sexo, el R&B y el soul delicado, emotivo y muy, muy sensual, de Rhye tienen bastante de lo mismo, pero con amor, que siempre es mejor. El proyecto de Mike Milosh (para los despistados, tras esa voz delicada y perfectamente afinada que parece una reencarnación de Sade se esconde un tímido hombre blanco) lleva dándonos alegrías desde su primer álbum, el brillante Woman (2013), y se presentaba como otro de los principales reclamos del cartel estilísticamente divergentes de la tónica general del festival. Quizá por eso volvió a ocurrir algo semejante a lo de Chvrches el día anterior: poco público y poca atención para dejarse mecer por las canciones del músico canadiense mientras anochecía (sin duda el momento perfecto para hacerlo), hasta el punto de que, hasta bien empezado el concierto, las conversaciones de ascensor entre una mayoría de curiosos sin otra cosa que hacer a esa hora llegaban a tapar la voz de su líder. Cierto es que la propuesta calmada y sutil de Rhye parecía poco adecuada para los que venían del chute de adrenalina de Channel Tres o de pajarear entre escenarios dedicados al electro, al techno y al house, pero el oficio de su vocalista y del magnífico grupo de músicos que le acompañaban (cuerdas, guitarra, batería, piano, convertidos en una auténtica banda de rock: maravillosos los desarrollos instrumentales con los que dieron nueva vida a pequeñas joyas como “Open”, “Song for you” o, cómo no, la soberbia “The Fall”) acabó por ganar la partida a la cháchara. Precioso, honesto y emocionante. Milosh es un ser de luz.

La llegada de Charlotte Gainsbourg presagiaba una subida de intensidad y decibelios. La artista multidisciplinar, hija de los míticos Jane Birkin y Serge Gainsbourg y musa del último Lars Von Trier (esta crónica no iba a ser una excepción en la repetición de clichés), se coronaba en la escena independiente, tras un apañado debut inspirado por la chanson y el indie rock más experimental, con el aclamado Rest (Because Music, 2017) y el EP del año pasado Take 2 (del cual, lamentablemente, no pudimos escuchar en directo su sutil cover de “Runaway” de Kanye West), en el que daba un viraje electrónico a su sonido dotándolo de densidad industrial y belleza lírica. La artista anglofrancesa nos brindó un una puesta en escena impresionante, con un juego de neones y flashes que acompañaban el ritmo de una banda arrolladora y su figura escondiéndose entre las sombras del escenario para dar el protagonismo a su sugerente y singularísima voz. Muy aclamadas “Bombs away” y la indiscutible “Deadly Valentine”: dos argumentos más que sólidos para reservarle un hueco (el tiempo dirá cuán relevante) en la historia de la música popular.
Tras dejarnos llevar unos minutos por la euforia house del set de Peggy Gou en el Escenario Club (las sonrisas de felicidad de la gente no engañaban), regresamos al principal para escuchar cómodos y de cerca el que, para quien escribe, era el concierto más esperado del festival: Mount Kimbie, en uno de los poquísimos Lives que el dúo londinense ha programado este verano después de la larga gira de presentación de su tercer LP, Love what survives (Warp, 2017). La primera en la frente: problemas de sonido, un retraso de veinticinco minutos anunciado en las pantallas y la incertidumbre de un público cada vez más escaso que se evaporaba a cada rato. Los otrora abanderados del post-dubstep aparecieron por fin en escena acompañado en el formato habitual de sus últimos directos, acompañados de batería y teclados, para hacer un repaso demasiado corto y algo decepcionante para lo que sabemos que son capaces de ofrecer. Con todo, convertidos por momentos en un verdadero grupo de rock electrónico, consiguieron hacernos vibrar (aunque fuera brevemente y con menos potencia de la esperada) con las densas y oscuras de los teclados y el enfermizo ritmo kraut que marcaban las bases tiradas por Dominic Maker, el contundente bajo de Kai Campos y el batería de Micachu, una auténtica bestia. Hipnóticas “Four years and one day”, “Made to Stray” y por supuesto, El tema “Blue train lines”, algo deslucido por la ausencia en directo de los aullidos del genio King Krule.
La noche nos deparaba varias opciones: la obvia, con el maestro del techno Laurent Garnier, y otras a priori menos vistosas, pero también apuestas seguras, que, visto lo visto con los problemas de sonido del Escenario Paraíso, se revelaron finalmente como las más acertadas. No necesitábamos mucho más que El Bosque, la magia de la noche madrileña haciendo su efecto y dos selectores de lujo: Motor City Drum Ensemble y Antal: ÉXITO. Tanto el alemán como el holandés nos ofrecieron, consecutivamente y para cerrar con el mejor sabor de boca posible, las dos sesiones más brillantes y creativos que pudimos vivir en todo el festival. Todo funcionó con una precisión escandalosa: house, disco y rarezas funky y soul para un público que a esas alturas de la madrugada se dejaba engullir por el gusto exquisito y el magnetismo de estos orfebres de la fiesta, que no dieron tregua disparando temas (¿pero acaso alguien la pedía?) ni para sacar el Shazam a bailar. Dos dieces. Gerd Janson, por cierto, que cerró la edición pasada del festival volvió a estar presente por partida doble en ambos sets, invencibles y potenciados por efectivos juegos de luces que, sí, consiguieron llevarnos de Madrid al cie… a nuestras casas, en Madrid. Eso sí, con muchas ganas de más. Habrá que volver, qué remedio.
Galería del festival Paraíso 2019
Fotos por Ignacio Sánchez-Suárez.
Vigo, Valencia, Murcia, Madrid y Barcelona serán las ciudades por donde pasará la gira de !!! (Chk Chk Chk) por España
Cuando hay nuevo material, empezamos a salivar con la posibilidad de ver a cualquier grupo en directo. Este es el caso de !!! (Chk Chk Chk), que hace algo más de una semana lanzaba un doble single que nos invitaba a bailar allá donde estuviéramos. Pero “Ur Paranoid” y “Off The Grid” no se quedaban ahí. El 30 de agosto tendremos mucho más, pues verá la luz Wallop, el octavo disco de este trepidante grupo.
Porque como más de uno dice, !!! no se nombra: se baila. Desde que en 1997 se lanzaran al groove infinito, no han dejado de ganar adeptos. Y aunque asumas pronunciarlo como ‘chk chk chk’, te das cuenta de que el signo es absolutamente representativo: son dignos de admiración, de llenarte de emociones vibrantes. Y si eso ya pasa al escucharlos, ver en directo a !!! (Chk Chk Chk) fascina: Nic Offer es todo un espectáculo contagioso.
Y lo mejor de todo, pasará la gira de !!! (Chk Chk Chk) por España a finales de año. Toma nota de las fechas:
*10 de diciembre: VIGO (Master)
*11 de diciembre: MADRID (Shoko)
*12 de diciembre: BARCELONA (Apolo)
*13 de diciembre: VALENCIA (La Rambleta)
*14 de diciembre: MURCIA (REM)
Las entradas saldrán a la venta a partir del viernes 28 de junio, a las 16,00, en Redtkt y Ticketmaster. Su precio será de 22€ más gastos de distribución.
El grupo estará actuando dentro del Download Madrid 2019.
Estamos contando los días para que llegue la tercera edición del Download Madrid y disfrutar de shows potentes como los de Slipknot, Tool, Architects o Red Fang. La banda de Portland, una de las principales referencias del stoner, acaba de presentar un nuevo single mientras seguimos a la espera de conocer nuevos detalles de lo que será la continuación de Only Ghosts, su último LP publicado en 2016.
“Antidote” es puro Red Fang, tanto por su sonido como por si videoclip, donde siguen tirando de humor. En esta ocasión por recrear un videojuego de los años 80 que sirvió para anticipar el tema ante sus fans a través de una aplicación en la que si conseguías no “morir” podías escuchar el tema al completo.
La vuelta de Red Fang a Madrid romperá una sequía que duraba cinco años, los que han pasado desde su visita a comienzos de 2014 en la ya desaparecida sala Arena.
Red Fang – “Antidote”
Ya van cuatro discos desde que Isabel Fernández Reviriego dejó Charades y se transformó en Aries. Ha pasado por varias discográficas y ahora bajo el ala de K Records, el sello del gurú de Olympia, Calvin Johnson y La Castanya edita Juramento Matarraya. No hay un lugar mejor para presentar la luminosidad de este disco que en el brillo pre-estival de las orillas del Guadalete en El Puerto de Santa María. Y aprovechamos la visita al Monkey Weekend, el hermano pequeño del festival sevillano, para hablar con esta mujer que hace verdadera magia con sus sintetizadores y sus programaciones.
Entrevista a Aries
Vamos a empezar fuerte y directo: ¿De dónde sacas la inspiración en este mundo tan oscuro para una música y unas letras tan luminosas?
Cada vez tengo una concepción más pesimista del mundo, la deriva a la que va, tanto económica, como ecológica, social y cultural. Al mismo tiempo soy súper consciente de mis privilegios. Hay mucha gente que ha dado su vida por que yo pueda votar, por la sanidad pública, por mil cosas. Por eso todo los días me despierto contenta desde siempre. Es un esfuerzo estar contento y celebrar la vida. Me podía haber tocado otro periodo histórico u otro lugar y sería diferente. Imagina haber sido soldado napoleónico en Rusia… O vivir ahora mismo en Siria… Todo el rato quiero celebrar esto. Sí, tengo cierta esperanza y fe en que todo cambie. Y vas creciendo y te va faltando gente, pero también celebro la amistad y el momento. Estar ahora mismo en El Puerto de Santa María, hablando contigo, conociendo a gente nueva y luego voy a tocar, pues todo eso.
“La tristeza que dejan mis pasos / se diluye a tu lado”, ¿es posiblemente el verso más bonito que has escrito en tus discos?
No lo sé. Si te digo a quién va dirigido… Va dedicado a mi perro Chicho. Tengo cuatro perros, pero él es mi favorito. Se lo cuento a amigos y me dicen que se creían que era un rollo de pareja. Se puede extrapolar a mis amigos, a la gente que quiero, a mi pareja, pero es a mi perro.
Hablando de tristeza. Hay un lugar en tu disco, que hasta tiene su escudo y todo, Bahía Tristeza. ¿Es Bahía Tristeza una localidad vecina del Melancholy Hill de Gorillaz? Qué otros sitios musicales conoces y te gustaría habitar?
(Risas) Esa canción habla del desarraigo que siento. Yo crecí en Bilbao, luego viví en Madrid y llevo 9 años en Vigo. Entonces lo que te pasa es que no eres de ningún sitio. Vuelvo a Bilbao y no soy de allí y cuando camino por Vigo no me siento de allí. Entonces me siento súper desarraigada. Camino por Vigo y la siento como Bahía Tristeza. Me digo: ¿Qué hago aquí? No me parezco a ellos, aunque tenga algo de acento, porque se me contagia, pero no soy de allí.
¿Qué te llevó a elegir esas ilustraciones para el arte del disco? Hechas por ordenador, parecen muy aleatorias y tan vaporwave…
Fue todo idea de Pablo Serret, que trabaja con el nombre de Grande Graphix. Yo le puse el disco y le dije los temas de los que trataba. La única premisa que le di para el diseño es que quería que hubiera muchas cosas. Me molan mucho las portadas que mientras escuchas el disco, te entretienes buceando en ellas. Le pedí que fuera barroca. Entonces él hizo referencias a muchas cosas, desde mis sintetizadores, mi perro Chicho, mi gato, hay deportes vascos, referencias a Val del Omar, una escultura de una artista que habla sobre el espacio, una lámpara mágica por Valle Inclán… Hay mogollón de cosas, pero toda la estética la eligió él.
¿Cómo se te ocurrió en el vídeo de “Un Gran Puente” grabar trocitos de cosas comunes y ordenarlo por colores?
Eso no lo hice yo tampoco. Es de unos realizadores que se llaman Laura Subirats y Arnau Coll. Son catalanes, pero viven en Londres y hacen cosas muy interesantes. Se lo encargué y lo único que le pedí es que no fuera nada cínico, que fuera algo amoroso. Que celebrara las cosas cotidianas y humanas de la vida. Y lo hicieron súper bien. Es perfecto.
Por casualidades de la vida, me he comprado tu disco junto con el Flamagra de Flying Lotus. Él le ha dado un toque de videojuegos y a ti te veo más como de dibujos animados. ¿Por qué me ha dado esa impresión? ¿Por qué crees que asocio eso así?
¡Hala qué guay, qué casualidad! El Flamagra me flipa, lo he estado escuchando esta semana por primera vez entero y es buenísimo, me ha gustado mogollón. Creo que esa asociación es por mi voz o por mi carácter. No es algo que busque de manera predeterminada. Me gusta mucho el aspecto de jugar, de experimentar, que es algo muy ligado a la niñez y que intento no perder. Será eso.
Y eso que aparte de cantar canciones de “Hora de Aventuras”, has compuesto la música del videojuego “Melbits World”. ¿Qué ha supuesto para ti, por crecimiento? Y haces toda la banda sonora desde los efectos de sonido a si ríen, lloran o se mueren, es tu voz. Debe ser un trabajo arduo.
Es mucho trabajo, pero es superbonito. Mola mucho por la libertad que me dieron los productores del juego, que confiaron mucho en mí. Me dieron las características de cada mundo y de los personajes. A partir de ahí podía hacer la música que quisiera y producirla como quisiera. Entonces ha sido la vez que me he sentido con más libertad para trabajar y con manga ancha para la creatividad. Ellos seguían mis discos y el videojuego tiene mundos muy coloridos y luminosos, creyeron que yo encajaría bien haciendo la banda sonora.
Documentándome he visto que te gusta la banda sonora de “Katamari Damacy”. Me parece uno de los juegos más locos de Japón y su banda sonora empuja a seguir la mecánica del juego. ¿Te gustaría escuchar tus canciones mientras ruedas una bola gigante a la que se queda pegada una ciudad entera?
Es buenísima, me encantaría salir en ese juego, por supuesto. La banda sonora de Katamary es increíble, ¡tiene unos hits! Supertemazos. Me encantaría hacer más bandas sonoras de videojuegos.
Me encanta la canción “Dolce Far Niente” Y esta pregunta es personal para mí o para alguien que le pase lo mismo. ¿Cómo afronto esa cierta culpabilidad por no hacer nada? Por estar sin hacer nada de utilidad.
Ya… Va de lo que se entiende hoy en día por ser productivo o improductivo. Para mí no hacer nada es algo muy productivo. Para tu espíritu, para tus pensamientos, para organizar y repensar lo que has ido aprendiendo y experimentando. Realmente sí que es productivo, lo que pasa es que no se traduce en petrodólares, pero es riqueza de espíritu. Es súper difícil no hacer nada y no sentirte mal o no coger el teléfono o entretenerte con algo. Para mí a veces no hacer nada es lo contrario de lo que se entiende hoy en día.
He visto que has hecho una remezcla superluminosa de una canción extremadamente oscura llamada “Caballo” de Somos La Herencia. ¿Cómo lo haces? Así sin pensar mucho, ¿qué grupo dark te gustaría remezclar locamente?
Uf, no sé ahora mismo no me sale ninguno, déjame que piense un poco. Sí, me gustaría remezclar a Sunn O))).
Yo poseo varias barajas de tarot, me encantan las ilustraciones, sobre todo de los arcanos. Háblame de esa tirada de tarot que aparece en la canción “Error Perpetuo”. Después de tu nombre artístico, ¿por qué entra ahora este poquito de astrología?
Es un guiño a lo que dice en la tirada a sacar eso que tienes ahí dentro. Al proceso de hacer un disco porque lo tienes dentro y lo sacas. Justo cuando estaba escribiendo las canciones lo escuché y se lo pedí a ella, que si podía incluir ese extracto de una tirada de tarot que ella hizo. Es muy buena, se llama Pat Tarot Consciente y la escucho a veces.
Me flipa tu voz, es tan juvenil, tan luminosa… ¿Haces algo para cuidarla, clases de canto, secretos, técnicas…? ¡Queremos saberlo todo!
No, no hago nada, debería. Tendría que ir a clases de canto. Es más no la cuido mucho pues últimamente estoy fumando mucho.
Si es así fumando y tienes esa voz infantil, ¿cómo sería sin fumar?
(Risas) Pues sería un Pokemon, como Pikachu.
O Jigglypuff, que canta.
¡Sí, es mi favorito! Lo tengo como imagen de perfil del Whatsapp. (risas)
Vamos a hacer una prueba, esta pregunta se la hago a todos los artistas que entrevisto y vamos a ver si respondes igual que en la anterior entrevista que te hice o muy diferente. ¿Cuál es la canción más triste y más alegre que has escuchado? Luego te digo que respondiste la otra vez (triste, “A Day In Life” de The Beatles; alegre, “Alma Llanera”, himno oficioso de Venezuela).
La más triste, “Till I Die” de Beach Boys. Y la más alegre una de Stevie Wonder, pero no me acuerdo del título. Bueno, cualquiera de Bob Marley te da subidón, son muy alegres todas.
Foto de portada por Edu Guimón.
Dos fechas que se suman a la anunciada en el Primavera Weekender.
Apenas han pasado dos semanas desde que disfrutásemos de su paso por el festival Tomavistas y acabamos de conocer dos nuevas fechas de Cigarettes After Sex en nuestro país. En esta ocasión se tratan de dos noches consecutivas en la sala Apolo de Barcelona que organizará el Primavera Sound.
Dos oportunidades de disfrutar del pop delicado que Greg Gonzalez y su banda llevan regalándonos desde que comenzaran allá por el 2012 con su primer EP, tras el cual tuvimos que esperar hasta el 2017 para hincarle el diente a su homónimo álbum de debut.
Con este anuncio el festival barcelonés sigue siendo un importante trampolín para el grupo de Texas que ya actuó en el Primavera en sus ediciones 2017 y 2018, y que este año aterrizará también en Benidorm dentro de la primera edición del Primavera Weekender, evento organizado dentro del marco de actos del 20º aniversario del Primavera Sound que celebraremos el año que viene.
Los conciertos de Cigarettes After Sex para apuntar en el calendario serán las del lunes 11 y martes 12 de noviembre, sin embargo solo tendremos que esperar hasta este viernes 21 de junio para poder comprar las entradas de ambas citas. El precio de las entradas será de 25 euros más gastos.
Foto de portada por Ignacio Sánchez-Suárez.
Charlotte Adigéry, The Intergalactic Republic of Kongo y Alien Tango se suman a su cartel.
Cuando queda menos de un mes para que abran sus puertas, el festival Bilbao BBK Live anuncia los horarios de su próxima edición; una cita en la que se podrán disfrutar más de cien conciertos entre los que destacan los de The Strokes, Liam Gallagher, Thom Yorke, Rosalía, Weezer, Suede, The Good, The Bad & The Queen, The Blaze, Vince Staples o Hot Chip.
Una edición que se celebrará del 11 al 13 de julio y que contará con un total de 12 escenarios, 7 de los cuales estarán dentro del recinto de Kobetamendi. Como novedad este año y homenaje a la tierra que acoge el festival, la organización ha decido nombrar cada escenario usando términos en euskera.
El festival además nos sorprende con tres nuevas incorporaciones a su cartel cuando pensábamos que ya estaba cerrado. Se trata de Charlotte Adigéry, quien presentará su álbum Zandoli que ha sido producido por los hermanos Dewalae (Soulwax/2manydjs con su sello Deewee), el combo The Intergalactic Republic of Kongo y los marcianos Alien Tango.
Horarios del BBK Live 2019
Miércoles 10
(sólo para usuarios del camping)
Akelarre
20:30 NICOLA CRUZ
23:00 TORNADO WALLACE
Jueves 11
Nagusia
18:25 DERBY MOTORETA’S BURRITO KACHIMBA
20:40 VETUSTA MORLA
23:15 LIAM GALLAGHER
02:05 MODESELEKTOR live
Bestean
17:45 ERABATERA
19:30 JOHN GRANT
22:05 NILS FRAHM
00:40 THOM YORKE TOMORROW’S MODERN BOXES
Gora!
17:30 BELATZ
19:40 BIIG PIIG
22:00 SLEAFORD MODS
00:35 NICOLA CRUZ live
03:15 YAEJI
04:30 MR. K
Txiki
17:25 SUA
18:45 THE PSYCHOTIC MONKS
20:55 KHRUANGBIN
23:10 SLAVES
02:00 THE VOIDZ
Firestone
18:00 DELAPORTE
20:00 IDER
22:00 BAIUCA
00:15 MS NINA
Basoa
17:00 KETIOV
19:00 COURTESY
21:45 OCTO OCTA
00:30 MIDLAND
03:15 HONEY DIJON
Lasai
19:00 MIRAVALLES
21:00 ORPHEU THE WIZARD
23:00 CASPER TIELROOIJ
01:00 ELENA COLOMBI
03:00 FORT ROMEAU
Viernes 12
Nagusia
18:35 MOURN
20:40 BROCKHAMPTON
23:00 ROSALÍA
01:35 THE STROKES
Bestean
17:40 OSO LEONE
19:30 SECOND
21:50 IDLES
00:10 SUEDE
03:00 THE BLAZE
Gora!
17:30 OLATZ SALVADOR
19:40 UNIFORMS
21:45 JONATHAN BREE
00:25 PRINCESS NOKIA
03:00 OMAR SOULEYMAN
04:00 ZAZA
05:30 DJAKE
Txiki
18:50 CECILIO G
20:50 ANARI
23:05 THE INTERGALACTIC REPUBLIC OF KONGO
01:55 MUEVELOREINA
Firestone
18:00 ANTIFAN
20:00 LESTER Y ELIZA
22:05 GEORGIA
Basoa
17:00 ALVARO CABANA
19:00 MOXIE
22:00 DJ SEINFELD
01:00 BICEP dj set
04:00 LAURENT GARNIER
Lasai
19:00 MUEVELOCUMBIA
21:00 OLIVIA
23:00 DJOHNSTON
01:00 JULIAN FALK
03:00 MISLAV
Sábado 13
Nagusia
18:25 CUPIDO
20:15 NATHY PELUSO
22:55 WEEZER
01:40 HOT CHIP
Bestean
17:40 NØGEN
19:15 NADIA ROSE
21:25 THE GOOD, THE BAD & THE QUEEN
00:20 VINCE STAPLES
Gora!
17:30 SERRULLA
19:20 CALA VENTO
21:45 KERO KERO BONITO
00:30 HVOB live
03:00 CUT COPY
04:15 CHARLOTTE ADIGÉRY
05:00 2MANYDJS dj set
Txiki
18:50 ALIEN TANGO
20:30 VIAGRA BOYS
23:20 SHAME
01:30 PONY BRAVO
Firestone
18:00 LAS LIGAS MENORES
19:35 PERRO
22:00 BOY AZOOGA
Basoa
17:00 ALICIA CARRERA
19:00 TAMA SUMO
22:00 DJ DUSTIN
01:00 TODD TERJE dj set
04:00 JOHN TALABOT
Lasai
19:00 FENNA FICTION
21:00 SACHA MAMBO
23:00 NINJA
01:00 PHUONG-DAN
03:00 NUEL
Los abonos del festival se pueden comprar en su web a partir de 160 euros más gastos, mientras que las entradas de día cuestan 62 euros más gastos.
Nuevo éxito de público y organización en la III Edición del Monkey Weekend celebrada en El Puerto de Santa María.
Cuando vives en la época y en el mundo de la “burbuja” festivalera (con todo el cariño y respeto para todas y cada una de las propuestas musicales que ser programan en directo, faltaría más), reencontrarte con una experiencia, sí experiencia, como la del padre, primo, hermano o como quieran llamarle del Monkey Week, no puede ser más que agradecida. Y lo agradeces por lo diferente, por lo acogedor, por lo cercano, por lo genuino. Porque genuino es su cartel, genuino es el entorno (donde vas a poder subirte a una tasca de pescaito y escuchar un bolo en directo mientras el adobo, las puntillitas y las acedías siguen haciéndote la digestión provenientes de la planta de abajo) y por la gente que lo habita, que hace del Monkey Weekend, algo único. Y no, no es quedar bien, ni decirlo por decirlo, es la verdad (al menos la de este que les escribe). Ver a Paco Loco al frente de una banda de jaguares en una pizzería de nombre gringo (Gerry), compartir su sapiencia musical con gente que canta (en algunos casos lo intenta) por Radio Futura, Pixies, las Spice Girls o por las Bangles (interpretada por una niña que nos dejó a todos boquiabiertos). Y que todo fluya, funcione milimétricamente y que la experiencia del espectador sea única mientras se mima a los músicos. Que más se puede pedir. Ver a Tali o Elena brincando entre la gente, a Paco Loco siendo uno más de los asistentes, charlar con la gente de las bandas sobre sus proyectos, eso no tiene precio.
Viernes 14
El viernes nos plantamos en el Puerto de Santa María con ganas de música, conociendo desde hacía unos días que el Festival lo había vendido todo, todo, todo (el objetivo del “Sold out” alcanzado previamente). Y eso fue lo que nos regalaron, música en estado puro. Viernes donde no había solapes, platos fuertes para empezar y con ello comenzar a saciar nuestras ganas de Monkey. Y te llevan al Castillo de San Marcos, te meten en un entorno único para que la música en directo se envuelva con una presentación más atractiva aún. Espacio y sonido perfecto, quorum adecuado. Llegamos a ver a María Guadaña como primer aperitivo de la fascinante noche que nos esperaba. Después, Flamin’ Groovies, uno de los cabezas de cartel del Festival (sí es que aquí se pueden diferenciar los tantos cabezas de cartel), posiblemente el mayor atractivo para muchos de los que allí se congregaban junto al Homenaje del sábado de la Leyenda del Tiempo. Aunque la baja de última hora del vocalista Roy Lonely trastocaba los planes iniciales de este esperado concierto, el resto de la banda hizo que esta ausencia se compensara en la medida de lo posible y el repaso de Teenage Head fuese absolutamente maravilloso, con un Ciryl Jordan que mantuvo el pulso de forma sobresaliente. El Castillo de San Marcos rejuvenecía unos años y se vestía de los años setenta para tan extraordinaria ocasión. Y tras esto, vivimos uno de los momentos del festival.

Desde Sevilla, llegaban para atracarnos todas las emociones los Derby Motoreta’s Burrito Cachimba. Porque sin armas ni nada que se le pareciese y sí con ese rock andaluz psicodélico y aflamencado, nos noquearon con su sonido, con ese micrófono pertrechado en el manillar de una motoretta y esa “kinkidelia”, como ellos mismos la llaman, tan singular y diferente. Estos macarras con pintas de kinkis, esta gente con solo un disco, homónimo y bajo el sello del Primavera Sound (El Segell), son sin duda alguna una de las apuestas más potentes de futuro de las bandas noveles de nuestro panorama musical. Y si a todo esto, le añaden ese grupo de seguidores ya numerosos, que montan unos “pogos” brutales cada vez que tocan, pues poco más que decir. Tras escucharlos solo se me venía un pensamiento a la cabeza “menos mal que mañana los vemos de nuevo en el Homenaje de la Leyenda del Tiempo”. Para cerrar la noche, nos fuimos a la pinchada de Tali Carreto y de La Rubia Pincha, que nos dejaron bailando y rememorando un viernes INOLVIDABLE. De vuelta al hotel y teniéndolo a 100 metros, nos hicimos más kilómetros que en una maratón, menos mal que los portuenses se apiadaron de nosotros y nos indicaron, porque ni Google ni el GPS nos valían para llegar a ningún lado con nuestra más que discapacitada capacidad de orientación, cosas del Monkey….
Sábado 15
Nos levantamos el sábado con ganas de música, con muchas. Y claro, el Monkey estaba dispuesto a darnos “hasta el infinito y más allá”. Desde temprano y en una ubicación incomparable, las Bodegas de Osborne, los Hermanos Cubero iniciaban la jornada. A partir de ahí, empezamos a elegir entre las distintas opciones que el festival nos ofrecía. Optamos por no ir a Space Surimi, a los que ya conocíamos, y fuimos a probar y a conocer al El Grajo. A pesar de que ya contaban con algún “grupie” entre los asistentes y que incluso se sabían sus canciones, nuestra elección no nos convenció, a pesar de que el bajo trató de mantener el pulso de la banda, el resto no nos ofreció una buena sensación. Después tratamos de ver a Amparito, pero como en el Monkey todo el mundo es VIP sin distinciones ya no se cabía en el local y optamos por ver a María Yfeu en La Cristalera, por cierto con una impresionante ubicación para los conciertos. Y tras esto, primer dilema importante para decidir: Detergente Líquido vs Jose Domingo. Y decidimos irnos a “hacer el Coca Cola” junto a nuestros gaditanos preferidos. Siete de la tarde y ya se congregaba mucho público en la Plaza de Alfonso X el Sabio, escenario que estrenaban y que por cierto era libre y gratuito para todo el mundo. El vecino Castillo de San Marcos acogía por la tarde la celebración de una boda, por lo que en la plaza algunos invitados aprovecharon para escuchar música y divertirse, que de eso se trataba. Gente en bañador, con chanclas y gorras, de etiqueta, con sombreros floreados, tacones…..allí había de todo, pero sobre todo buen rollo. Repasaron las canciones de su último disco “Con miedo al amor por las personas sin tiempo” (2018), con su nueva cantante y con un grupo de incondicionales que crece progresivamente.

Y tras esto, mi “Monkey colega” me dice que nos tenemos que ir al Karaoke, que estábamos apuntados para “cantar” aquello de “Enamorado de la Moda Juvenil” de Radio Futura y que tenemos que cruzar la ciudad, vamos cinco minutos, para ir al escenario de la pizzeria Gerry (quien coño le puso ese nombre a la pizzería). Y llegamos a un cutre callejón reconvertido en improvisado escenario con Los Jaguares de la Bahía a los mandos y donde no cabía ni un alfiler. Yo inmediatamente le dije a mi colega: “vámonos de aquí que vamos a hacer el ridículo”, pero la cerveza, Estrella Galicia flamante patrocinador del festival, nos hace mantenernos firmes y a la expectativa. Y aquello empieza y salen unos cracks, entre los que se encuentra Jesús Rayuelo (al que he desvirtualizado en el festival), y cantan por las Spice Girls, frikada máxima. A partir de ahí, hasta la gente de All la Glory se tira al charco. Suenan Pixies y por fin llaman a los de Radio Futura, y para nuestra sorpresa, alivio y decepción, sale una pareja que más que cantar balbucea la canción, pero se divierten y de eso se trata. Y cuando pensábamos que lo habíamos visto todo, aparece una niña, de no más de quince años con una camiseta de los Rolling y se marca una canción de las Bangles, que hasta Paco hace honor a su apellido de Loco y aquello termina de explotar. Éxtasis en el Monkey (coño apareció hasta “Fredy Kruger”).

Tras esta experiencia única e inolvidable, nos fuimos para la sala Milwakee para escuchar a Uniforms de los que disfrutamos con su pop electrónico al inicio de la ya tarde-noche. Otra de las citas importantes que el Monkey nos reservaba para esta edición era la vuelta de Vancouvers. Esta veterana banda se volvía a reunir parar ofrecernos su potente puesta escena cargada de rock made in Malasaña, magnífico comienzo y una energía desbordante que emanaba de su front-woman, Marta Romero (que parecía haberse reencarnado en PJ Harvey) y de un extraordinario guitarrista que hicieron que el público, que llenaba la sala, disfrutase como nunca. La banda madrileña, que tras ganarse el reconocimiento de la crítica y del público en los noventa, se volvía a reunir este año para hacer una gira, y el Monkey ha sido uno de los sitios donde podíamos tener la suerte de verlos. Luego corriendo a intentar ver algo del bolo de Joe Crepúsculo en el Monkey Club.

El retraso en el inicio nos impidió disfrutar de muchos temas del bueno de Crepus y sus bases electrónicas, porque nos esperaba el histórico Homenaje de La Leyenda del Tiempo. Escenario de la Plaza de Alfonso X el Sabio, repleto de gente pero con espacio para sentirse cómodos y predispuestos a disfrutar, a sentir ese pellizco que transmite esa obra maestra que hace cuarenta años se sacaron de la manga unos genios, unos locos (entre los que se encontraba Ricardo Pachón, presente en esta noche tan señalada), que pusieron el flamenco patas arriba. La organización había decidió dividir el homenaje en tres “actos”. El primero lo comandarían los Derby Motoreta’s Burrito Cachimba que con su vocalista, Dandy Piranha, al frente fueron sin duda el mejor hilo conductor para el inicio del concierto. El primer invitado fue Charly Rivervoy, interpretando con la banda “Tangos de la Sultana”. Posteriormente, le dieron entrada a Pájaro y Raul Fernández, que interpretaron “La Tarara” con un despliegue inmenso a las guitarras que hicieron de ese momento mágico, para mi al menos, el momento más especial del Festival (increíble Andrés Herrera “Pájaro” a la guitarra). Y otro de los momentos inolvidables de la noche se produjo al subirse al escenario esa estrella del cante flamenco actual, posiblemente su mayor exponente ahora mismo, que es Rocío Márquez. A los sones de “Viejo Mundo”, el silencio se apoderó de la plaza, de El Puerto de Santa María diría yo, para poder escuchar esa voz portentosa, mimada y firme en su máxima expresión. Dandy, se quedaba solo al frente del homenaje, hay que tener muchas tablas para asumir esta responsabilidad, mientras Bronquio era capaz de acompasar con electrónica una canción tan flamenca como “Romance del Amargo”. Se retiraban los sevillanos, Bronquio tomo los mandos, nunca mejor dicho hasta que fueron emergiendo desde Granada los tan reconocibles, Napoleón Solo. De Sevilla a “Graná”, bajo el cielo de Cádiz. Y Granada nos trajo a Solea Morente para cantarse “Bahía de Cádiz”. Y las dos canciones más escuchadas y queridas por los fieles, “La Leyenda del Tiempo” y “Volando Voy” sirvieron para ver a Antonio Arias en primer lugar y luego a una Lorena Alvarez más rumbera y flamenca que un bastón. Palmas al compás, baile entre el público y sobre el escenario una fiesta, que imitaba a los mismísimos gitanos de Jerez en sus zambombas. No era fácil el reto para la organización ni para los interpretes y, sin embargo, el resultado difícilmente pudo ser más acertado (seguro que el maestro disfrutaba desde ese rinconcito de San Fernando en el que, esté donde esté, sigue disfrutando y cantando).
Aunque teníamos unas ganas enormes, no llegamos a ExNovios al retrasarse algo la fiesta por el homenaje. Los pamploneses con su pop cuidado musicalmente y delicado en sus letras, siguen demostrando que cada vez hay que tenerlos más en cuenta. De hecho se quedaron en el Puerto para, junto a Paco Loco, avanzar en nuevos temas para próximas publicaciones. Estén atentos. Y como cierre, nos fuimos a ver a Los Estanques. Tuve una no buena experiencia con esta banda del Norte en el pasado Monkey Week de Sevilla cuando actuaron en Fun Club. No sonaron redondo y eso posiblemente hizo que mi percepción del grupo no fuese del todo positiva. Pero ante las buenas críticas de la banda y con ganas de cambiar o reincidir en la opinión, nos fuimos a verlos a la Milwakee. Y me demostraron que estaba más que equivocado. Se marcaron un bolo descomunal, con ese sonido de rock psicodélico sin estribillos, al más puro estilo de Led Zeppelin, que nos dejó a todos impresionados. Con Iñigo a las voces, la guitarra y en ocasiones a los teclados, así como un batería, Andrea Conti, que dirigía la orquesta a su antojo desde la parte trasera, aquello se convirtió en un Coachella en andaluz. Esta vez, no tuvimos que preguntar como llegar de vuelta al hotel, buena señal, y eso que desde la una veníamos dándolo todo. Lo que pasa en el Monkey, se queda en el Monkey.
Domingo 16
Y como despedida, el domingo la organización volvía a repetir la magnífica apuesta que ya pusiese en escena en San Luís de los Franceses en Sevilla durante la celebración del Monkey Week. Y esta no era otra que unir a Los Jaguares de la Bahía y a Nuria Capote (Furia Trinidad) con un coro de 40 niños de la Escuela Coral Jardín Menesteo, interpretando temas de todo tipo y variedad, y cuya fusión pudieron disfrutar los asistentes en el Castillo de San Marcos para poner punto y final a un Monkey Weekend que quedará como la reconciliación definitiva con sus orígenes de este festival inigualable. Larga vida al Monkey.












